La industria energética mexicana, en particular la de los hidrocarburos, tiene aún muchas facetas por explorar para las empresas nacionales e internacionales.

 

El derrumbe de los precios del petróleo ha desatado un proceso de fusiones y adquisiciones entre las empresas de energía a nivel internacional, y luego de la apertura de la exploración y explotación de hidrocarburos a empresas privadas nacionales y extranjeras en México, es de esperar que este proceso también ocurra en el país y que se abran oportunidades para establecer nuevos modelos de negocios en el sector energético.

Recientemente, la compañía holandesa-británica Royal Dutch Shell anunció la compra de BG Group, empresa británica líder en ventas de gas natural licuado (GNL), y que según consultores, de cerrarse el acuerdo en 2016, se trataría de la mayor adquisición en el sector de exploración y producción de hidrocarburos en la historia.

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A partir de este acuerdo, los analistas establecen similitudes con el proceso de consolidación de compañías del sector en los años noventa, cuando el descenso en los precios del petróleo generó transacciones entre grandes corporaciones como la de Chevron con Texaco o la que creó a ExxonMovil.

En este mismo tenor, otras compañías han buscado consolidar su posición en el mercado energético. A fines de 2014, la española Repsol anunció la compra de Talisman Energy Inc., y las empresas de servicios petroleros Halliburton Co. y Baker Hugues informaron sobre su fusión.

En el caso de México, empresas consultoras consideran que el país resulta muy atractivo para los inversores extranjeros en sectores como el de energía, a partir de la reforma que permitió la entrada de capital privado nacional e internacional, aun con la baja en los precios del petróleo.

Entonces es previsible que proveedoras de insumos o servicios en el sector de hidrocarburos, ante la necesidad de capital para atender a nuevos clientes, se fusionen, asocien o vendan a corporativos y fondos de inversión interesados en participar en el sector energético mexicano, las cuales pueden buscar empresas que ya conozcan el mercado nacional.

En la primera licitación de la Ronda 1, en la que el Estado mexicano puso a disposición 14 bloques de exploración en aguas someras de Campeche, Tabasco y Veracruz, la Secretaría de Energía informó que 39 empresas pagaron 5.2 millones de pesos para tener acceso a los datos geológicos de las áreas, y de éstas ya se inscribieron 32.

Entre las 39 empresas registradas de manera independiente en la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) para concursar por las áreas marinas con hidrocarburos, de la primera licitación de la Ronda 1, es muy probable que se formen consorcios entre empresas mexicanas y compañías internacionales que acrediten capacidad financiera y que demuestren experiencia en producción de hidrocarburos en otras partes del mundo.

Durante más de siete décadas, las empresas privadas mexicanas estuvieron impedidas por ley para participar como operadores directos en la industria de los hidrocarburos; y por esta falta de experiencia es que se considera que puedan ir como proveedoras de servicio o como socias en los nuevos proyectos de la industria petrolera.

A su vez, la empresa mexicana con experiencia y conocimiento del mercado, Petróleos Mexicanos (Pemex), tiene limitadas sus opciones porque la CNH impide alianzas entre operadores que produzcan más de 1.4 millones de barriles. Eso descarta posibilidades de aliarse para presentar ofertas con compañías como Total, Chevron, Exxon, BP, Petrobras, Lukoil, por citar algunas.

Empresas extranjeras que operan en consorcios y disponen de capital y experiencia, han manifestado su interés por la licitación de la Ronda 1 en su primera fase, y algunas ya se han inscrito, pero por su falta de experiencia en el mercado interno es de esperar que busquen asociarse con empresas nacionales para conjugar su experiencia internacional con el conocimiento local.

Una vez que se conformen los consorcios –entre dos, tres o más compañías– que acrediten su capacidad financiera y técnica, además de su experiencia, los contratos se adjudicarán en julio de este año.

La volatilidad en la cotización de los precios del crudo perfila un panorama poco propicio para mantener un optimismo a toda prueba, sin embargo, la industria energética mexicana, en particular la de los hidrocarburos, tiene aún muchas facetas por explorar para las empresas nacionales e internacionales, y lo más posible es que en los meses y años por venir podamos observar nuevos modelos de negocios operando en el sector.

 

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