Durante el segundo semestre del año, PAN y PRD tendrán nuevos presidentes. Jesús Zambrano y Gustavo Madero fueron actores funcionales para el avance del Pacto por México. Para el siguiente periodo, ¿quiénes podrían tener las mismas condiciones de funcionalidad que ellos tuvieron para la consecución de acuerdos?

 

 

 

PUBLICIDAD

Durante el segundo semestre del año, los dos partidos más importantes de México, después del PRI, tendrán nuevos presidentes de sus Comités Ejecutivos Nacionales. El hecho es relevante porque tanto Jesús Zambrano en el PRD, como Gustavo Madero del PAN, fueron actores funcionales para el avance del Pacto por México y los acuerdos más relevantes que se obtuvieron del mismo. Para el siguiente periodo, ¿quiénes podrían tener las mismas condiciones de funcionalidad que ellos tuvieron para la consecución de acuerdos?

Usualmente, los presidentes de los partidos no tienen influencia en la configuración de la política pública, pues no es ni una atribución ni algo que dependa de ellos, pues son las fracciones parlamentarias de los partidos políticos en el Congreso y sus coordinadores, quienes tienen formalmente dicha capacidad. En los años anteriores, la agenda y la orientación de la misma había sido construida y controlada por los legisladores, dejando escasa capacidad para los presidentes de los partidos de influir.

El Pacto por México fue funcional no únicamente para el presidente y su proyecto de reformas, sino también para los presidentes de los partidos, quienes a través de un mecanismo informal pudieron pasar sobre los límites que la ley les plantea. Por ello, era más de interés de ellos que el Pacto se mantuviera hasta el final, porque les generaba la capacidad de influencia que, de otra manera, no podrían tener debido a la capacidad formal de los legisladores.

Ahora que Gustavo Madero y Jesús Zambrano han dejado formalmente los cargos y, a pesar de que el primero sigue como candidato, las opciones que hay en cada contienda no son menores para el presidente y el PRI. A pesar de que la mayor parte de las reformas relevantes ya pasaron, la interlocución con los partidos como organizaciones y en el Congreso adquiere otras características.

Los siguientes presidentes serán responsables de la configuración de las listas de candidatos para los cargos federales que se elegirán en 2015 e, incluso, tendrán influencia para 2018. Pero además, los mecanismos de negociación legislativa son afectados particularmente en la elección del PAN, por la capacidad de su presidente de designar a los coordinadores de las fracciones de sus partidos. En el caso del PRD, la correlación de fuerza partidaria se modifica a partir de la repartición de cargos que los distintos grupos realizan de acuerdo a su fuerza, lo que también modifica los intereses de negociación.

En ambas contiendas puede haber candidatos que sean favoritos para los grupos externos, por las posibilidades de negociación que se podrían construir con ellos, además de que es relevante la configuración de alianzas que tienen detrás de sus proyectos.

En ese sentido, el principal elemento es la posibilidad de incrementar y mantener el potencial de alianza de sus partidos en las decisiones legislativas. En el caso del PAN, la continuidad de Madero podría ser importante hasta el punto en que garantice coherencia y unidad de los votos de su partido en el Congreso, lo cual se ve complicado después de las confrontaciones que se han dado en el contexto del Pacto y su dirigencia. Por su lado, Ernesto Cordero representa a un grupo importante en el contexto del senado, pero no necesariamente en la Cámara de Diputados, por lo que el modelo seguido de negociar con Madero y establecer puentes con el calderonismo podría ser más útil, aunque más desgastante para la administración del presidente de la República.

En el caso del PRD, la posibilidad de generación de un candidato de unidad en torno a Cuauhtémoc Cárdenas no es una opción de negociación viable o, por lo menos, encarece los productos de dicha negociación. Por ello, un presidente de menor perfil es más adecuado para la construcción de acuerdos en un contexto de distintas vertientes de interlocución en el contexto de ese partido. Igualmente más desgastante, pero tal vez más fructífero en el tipo de acuerdos.

Si bien faltan algunas semanas para saber quiénes son los presidentes partidarios, es posible que el proceso genere una mayor confrontación y heridas más profundas en el PAN que en el PRD. Lo anterior porque en éste último partido, los estatutos prevén y regulan un alto grado de competitividad e interacción, lo que no ocurre necesariamente igual en el contexto del PAN.

 

 

Contacto:

Twitter: @aglopezm

Correo: [email protected],

 

 

 

*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

Establecer la agenda: la lección de la Línea 12
Por

Los líderes políticos y empresariales saben que quien logre fijar la agenda captará la atención de la opinión pública y...