Los estados Nueva Jersey, Nueva York e Illinois están imponiendo una cuarentena obligatoria a cualquiera que llegue con alto riesgo de haber contraído ébola en África.

 

Reuters 

 

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Un niño de 5 años que llegó de Guinea está siendo observado en aislamiento en el Bellevue Hospital de Nueva York por posibles síntomas de ébola.

La exposición del niño al virus no está muy clara, dijo la comisionada de Salud de Nueva York, doctora Mary Travis. “Él ha viajado (…) a uno de los tres países afectados y tiene fiebre. Y eso llevó a una evaluación de su estado de salud”, explicó.

Hasta el momento, cuatro personas han sido diagnosticadas con ébola en Estados Unidos. El primero fue un liberiano de visita en Texas que murió en septiembre, en un caso repleto de errores. Dos enfermeras que le trataron contrajeron la enfermedad, pero se recuperaron.

El portavoz del presidente Barack Obama, Josh Earnest, dijo el lunes que la Casa Blanca no está entusiasmada con las cuarentenas implementadas por los estados, pero reconoció el derecho de las autoridades locales a tomar estas medidas.

“Queremos asegurarnos de que cualquier política que se pone en práctica en el país para proteger al público no sea un desincentivo para que los médicos y las enfermeras viajen a África Occidental a tratar pacientes”, sostuvo Earnest.

Nueva Jersey, Nueva York e Illinois están imponiendo una cuarentena obligatoria a cualquiera que llegue con alto riesgo de haber contraído ébola en África.

 

Cuarentenas voluntarias

 

Funcionarios federales de salud estadounidenses llamaron el lunes a una cuarentena voluntaria en casa para quienes presentan riesgos de sufrir ébola, pero dijeron que la mayoría de los trabajadores de salud que vuelven de África Occidental deberían someterse a controles diarios sin aislamiento.

El anuncio del doctor Thomas Frieden, director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por su sigla en inglés), va en contra de las cuarentenas obligatorias impuestas a médicos y enfermeras por algunos estados, como Nueva York y Nueva Jersey.

Las nuevas guías de los CDC presentan cuatro categorías de riesgo. La mayoría de los trabajadores de salud que vuelven de África estarán considerados en el rango de “algún riesgo” de infección, mientras que aquellos que tratan pacientes en instalaciones en el país estarán en la categoría de “riesgo bajo pero no cero”.

Las guías de los CDC se dieron horas después de que el Ejército estadounidense aislara a más de una decena de soldados que regresaban de África Occidental en una base en Italia pese a que ninguno de ellos manifestó síntomas de la enfermedad.

También el lunes, una enfermera que atendió pacientes en Sierra Leona fue dada de alta tras estar en cuarentena.

La decisión del Pentágono va mucho más allá de los protocolos previos. El Ejército aisló a varios soldados de una base en Vicenza, Italia, incluido el mayor general Darryl Williams, quien supervisó la respuesta inicial al brote de la enfermedad, que ya ha dejado unos 5.000 muertos.

Más soldados serán aislados en los próximos días mientras la misión va rotando en África Occidental, donde el Ejército estadounidense ha estado construyendo infraestructura para ayudar a las autoridades sanitarias a tratar a las víctimas del ébola, dijo el Pentágono.

“No se les permite salir”, dijo el coronel Steve Warren, portavoz del Pentágono, quien describió las precauciones como una “observación reforzada”.

Algunos funcionarios estatales han dicho que las restricciones federales a las personas que viajan desde países afectados por ébola son insuficientes para proteger a los estadounidenses y han instaurado medidas más duras, como cuarentenas automáticas para los trabajadores médicos que vuelven de África.

El caso de la enfermera Kaci Hickox, puesta en cuarentena el viernes bajo medidas de Nueva Jersey que exceden las adoptadas por el Gobierno nacional, fue una clara muestra del dilema que afrontan las autoridades.

El gobernador de Nueva Jersey Chris Christie dijo a periodistas que no cambió su política al permitir que la enfermera sea dada de alta del hospital y autorizada a viajar a Maine.

“Estamos felices de que ella haya sido dada de alta. No tuvo síntomas por 24 horas y dio negativo de ébola, por lo que no había razones para retenerla”, sostuvo Christie.

“Pero ella debe entender que la obligación de los funcionarios electos es proteger la salud de toda la gente”, afirmó.

 

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