«Un capitalismo moldeado por la minoría e inexplicable para la mayoría es una amenaza para todos. Un mundo en donde 1% de la humanidad controla más riqueza que el otro 99% nunca será estable», advierte el aún presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

En un ensayo publicado en la revista The Economist, el mandatario estadounidense pide a su próximo sucesor, la demócrata Hillary Clinton o el republicano Donald Trump, priorizar el combate a la inequidad económica.

La brecha entre ricos y pobres no es nueva para un niño de un barrio marginal que puede ver de cerca un rascacielos. La tecnología permite que cualquiera con un smartphone puede obsevar como viven las personas más privilegiadas, recuerda Obama. «Las expectativas se elevan más rápido de lo que el gobierno puede cumplir y un sentido de la injusticia disminuye la fe de la gente en el sistema».

Los economistas han listado muchas causas para el aumento de inequidad: tecnología, educación, globalización, el declive de los sindicatos y una caída del ingreso mínimo.

«Hemos hecho progreso real en todos estos frentes, pero creo que los cambios en la cultura y valores han desempeñado un rol mayor. En el pasado, las diferencias de paga entre ejecutivos corporativos y sus trabajadores  han sido limitadas  por un grado de interacción social entre empleados de todos los niveles -en la iglesia y la iglesia de los niños y organizaciones civiles.

Es por eso que los CEOs se llevan a casa entre 20 y 30 veces más que el trabajador promedio, expresa el mandatario. La reducción y eliminación del factor limitante es una de las razones por las que hoy un CEO recibe más de 250 veces más que un trabajador.

Las economías son más exitosas cuando cierran la brecha entre ricos y pobres y el crecimiento es generalizado. Esto no es sólo un argumento moral, dice el presidente de Estados Unidos. «Una investigación muestra que el crecimiento es más frágil y las recesiones son más frecuentes en los países con mayor desigualdad. La concentración de la riqueza en la parte superior significa menos del gasto de consumo que impulsa las economías de mercado».

Además, Barack Obama comenta que para el crecimiento económico no solo debe ser sostenible, sino compartido.

«Para que Estados Unidos lo logre, debe mantener su compromiso de trabajar con todas la naciones para construir economías más fuertes y prósperas para todos nuestros ciudadanos de las generaciones venideras», finalizó en su ensayo el mandatario de la principal economía del mundo.

 

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