Una nueva ley que ya se cocina en Washington haría más fácil a los emprendedores de todo el planeta conseguir visas temporales o la residencia permanente para vivir en Estados Unidos.

 

Por Karsten Strauss

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Emprendedores de todo el mundo pasan mucho tiempo buscando formas de sortear obstáculos y romper barreras. Quizás una de las barreras más grandes y que podría volverse un poco más fácil de superar es la regulación migratoria que mantiene a los emprendedores extranjeros fuera de Estados Unidos y lejos de su talento y su capital.

Eso dice Adeo Ressi, fundador de la incubadora internacional Founder Institute, una organización que ayuda a emprendedores de todo el planeta a poner en marcha sus empresas con una tasa de éxito de 87%. De acuerdo con Ressi, la Casa Blanca –alguien dentro de la Oficina de Políticas Científicas y Tecnológicas que prefirió permanecer en el anonimato–, él y algunos de sus colegas del instituto en Palo Alto lo visitaron el 30 de enero y revelaron que es probable que este año el presidente Barack Obama firme una orden ejecutiva que permitirá a los líderes de startup prometedoras obtener permisos de residencia y visas de trabajo para vivir temporalmente en Estados Unidos.

“Hay dos cosas que ya están en marcha y hay una tercera propuesta”, dice Ressi. “Si levantas 200,000 de un inversionista estadounidense calificado –un verdadero inversionista estadounidense– obtendrás una visa empresarial de dos años para que vengas a vivir a EU. Si levantas 750,000 dólares o más de un inversionista estadounidense calificado o grupo de inversionistas, recibirás una tarjeta de residencia permanente.”

Además, el Founder Institute propuso que si un empresario es aceptado por una incubadora respetable –es decir, una que produce un cierto porcentaje de empresas que cumplen con las normas de financiamiento antes citadas– se le concederá a él o ella un visado de 9 meses para permanecer en el país. “La tesis –dice Ressi– es que queremos atraer a las personas más inteligentes en el inicio de sus carreras, darles tiempo suficiente para venir a Estados Unidos y levantar sus 200,000 o 750,000 dólares necesarios para obtener una visa a largo plazo.” Hasta ahora, Ressi no ha recibido ninguna indicación de que la propuesta será aprobada.

Las medidas son parte de la iniciativa de reforma migratoria más grande de la Casa Blanca, pero pueden aislarse y promulgarse este año, dice Ressi, citando una declaración de la Oficina de Políticas Científicas y Tecnológicas de la Casa Blanca, que en noviembre pasado sugirió que el presidente Obama tomaría una “acción ejecutiva para arreglar lo que pueda”.

De acuerdo con la publicación –escrita por el subdirector de Tecnología e Innovación, Tom Kalil, y el ayudante de Dirección para el Emprendimiento, Doug Rand– el Departamento de Seguridad Nacional concedería “estado de libertad condicional temporal a los inventores, investigadores y empresarios que no califiquen para poder iniciar el trámite para la ciudadanía permanente”. La Casa Blanca no quiso hacer comentarios sobre el calendario o los parámetros de ninguna reforma migratoria.

Si Ressi está en lo correcto, los empresarios extranjeros con respaldo financiero podrían llegar a las costas estadounidenses en tropel, escapando a políticas de emprendimiento menos ventajosas y a la escasez de talento en sus países de origen. “Esto llevará a al menos a entre 5 y 10% de las startups más prometedoras de todo el mundo a Estados Unidos”, dice Ressi. Una esperanza para los países que perderían a esos emprendedores es que las nuevas empresas podrían adoptar un modelo similar al utilizado por muchos emprendedores israelíes, mudando sus operaciones principales a EU mientras mantienen oficinas de I+D en su país de origen. La esperanza es que los responsables de estas oficinas formen sus propias empresas y mantengan vivo el ciclo empresarial.

Ésa es la visión optimista, dice Ressi. “El problema de Europa, para ser franco, es que en realidad no es conocida por su increíble talento técnico y no mucho más barata que Estados Unidos, por lo que no está claro si, por ejemplo, un emprendedor británico mantenga sus oficinas en Inglaterra –que es 1.5 veces más cara que en EU– cuando decida mudarse a América.”

Otras naciones europeas no están facilitando a sus emprendedores quedarse en casa, adoptando regulaciones que desincentivan la apertura de nuevas empresas, la contratación de talento local o la operación a través de las fronteras. “Las políticas de Europa están expulsando del continente a los emprendedores a un ritmo alarmante”, dice Ressi.

Para los emprendedores que buscan acceder al dinero, mercados y experiencia estadounidenses, una orden ejecutiva que les haría más fácil trabajar en Estados Unidos sería de gran ayuda. Vanessa Cherenfant, graduada del Founder Institute que comenzó servicio Elysia, una startup de viajes a la medida con sede en Montreal, estuvo presente en Palo Alto en la reunión del 30 de enero y le gustó lo que escuchó. “Para muchos de nosotros –dijo a Forbes–, el objetivo a largo plazo es mudarnos a Estados Unidos o al menos tener buenas conexiones en el país. Obviamente hay más capital allí, más apoyo a las nuevas empresas.”

Cherenfant sostiene que llevar empresarios ambiciosos a Estados Unidos beneficia a las empresas extranjeras, pero también genera empleos para la economía estadounidense: “Devolvemos tanto como recibimos.”

Ese sentimiento es secundado por Athanasios T. Ladopoulos, un griego graduado del Founder Institute y director de la plataforma de educación personal MyeTutor.org. Para Ladopoulos, no es cuestión de si va a entrar en EU, sino cuándo: “Estados Unidos está por delante de Europa en materia de tecnología de la educación, y es un gran mercado para nosotros, así que, de una manera u otra, tenemos que estar allí.”

Aunque ligar las visas de trabajo al financiamiento es técnicamente un sistema basado en el mérito, no es un plan perfecto, dice Marissa Di Pasquale, fundadora de Cashtivity, con sede en Australia, una plataforma de educación financiera para niños. Di Pasquale señala que atraer el interés de los inversionistas al inicio de tu negocio no es una garantía de éxito. Algunas empresas de alto valor como Pinterest, por ejemplo, tuvieron problemas para levantar capital desde el principio. “Creo que es una solución, pero no la única”, afirma.

 

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