Obama prometió que Estados Unidos no espiará a los jefes de Estado o de Gobierno de sus amigos cercanos y aliados; el presidente estadounidense dejó claro que el enojo de su Gobierno por las revelaciones de Snowden no ha terminado.

 

Reuters

 

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El presidente Barack Obama prohibió el viernes el espionaje de Estados Unidos a líderes de países amigos y aliados, y comenzó a limitar la recopilación masiva de datos telefónicos de ciudadanos estadounidenses, en una serie de reformas que tienen su origen en las revelaciones de Edward Snowden.

En un importante discurso, Obama habló de las medidas que tomó para tranquilizar a estadounidenses y extranjeros por igual, argumentando que Washington tendrá en cuenta las preocupaciones de seguridad que surgieron tras las filtraciones del ex contratista de seguridad Snowden sobre las actividades de vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).

Líderes extranjeros y ciudadanos estadounidenses se han mostrado ultrajados por revelaciones de Snowden, quien mostró que Washington escuchaba los llamados telefónicos privados de políticos, además de recolectar información de celulares y correos de personas.

“Las reformas que estoy proponiendo hoy deberían dar al pueblo estadounidense mayor confianza en que sus derechos están siendo protegidos, aún cuando nuestras agencias de inteligencia y de cumplimiento de las leyes mantendrán las herramientas necesarias para mantenernos a salvo”, indicó el mandatario.

Obama prometió que Estados Unidos no espiará a los jefes de Estado o de Gobierno de sus amigos cercanos y aliados, algo que un funcionario de alto rango dijo que incluirá a una docena de líderes.

La medida apunta a aliviar las tensiones en las relaciones entre, por ejemplo, Alemania y Estados Unidos, después de informes que revelaron el año pasado que la NSA había intervenido el teléfono celular de la canciller Angela Merkel.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, pospuso una visita oficial a Washington en protesta por el espionaje estadounidense.

“Los líderes de nuestros (países) aliados y amigos cercanos merecen saber que si quiero conocer lo que piensan sobre un tema, tomaré el teléfono y los llamaré en lugar de acudir a la vigilancia”, dijo Obama.

El mandatario busca equilibrar la molestia generada después de que se conoció la intromisión en la privacidad de los estadounidenses, con su compromiso de mantener políticas que considera cruciales para proteger la seguridad del país.

Las medidas que presentó el presidente apuntan a adaptar las regulaciones para mantenerlas actualizadas respecto a los rápidos cambios en las tecnologías de vigilancia, que le permiten a los analistas de la NSA controlar las comunicaciones privadas a nivel global.

Entre la lista de reformas, Obama instó al Congreso a establecer un panel de asesores externos para la secreta Corte de Vigilancia a la Inteligencia Internacional (FISA), que evalúa los casos de terrorismo. El ex jefe de magistrados de la FISA se había opuesto a este tipo de medidas.

Si bien el discurso estuvo diseñado para paliar las preocupaciones sobre que la vigilancia estadounidense ha ido demasiado lejos, las medidas tomadas por Obama fueron relativamente limitadas.

 

Metainformación

Uno de los mayores cambios será una reforma al manejo gubernamental de la denominada “metainformación” telefónica. Obama dijo que el programa dejará de existir tal cual como es en la actualidad.

En una señal de aliento para los defensores de la privacidad, el Gobierno no tendrá toda la metainformación telefónica, una decisión que podría frustrar a algunos funcionarios de inteligencia.

Además, el presidente dijo que el Gobierno requerirá una revisión judicial antes de que pueda inspeccionarse la base de datos, que incluye millones de llamadas telefónicas, a menos que se trate de una verdadera emergencia.

Obama también decidió que los proveedores de servicios de comunicaciones podrían ser autorizados a compartir con el público la información sobre los pedidos de datos que haga el Gobierno.

Si bien un panel asesor de la presidencia había recomendado que toda la información fuera controlada por una tercera parte, como las compañías telefónicas, Obama no ofreció una propuesta específica sobre quién debería almacenar los datos en el futuro.

El mandatario ha pedido al fiscal general Eric Holder y a la comunidad de servicios de inteligencia que reporten a él sobre cómo preservar las capacidades necesarias de la iniciativa sin que el Gobierno tenga la metainformación, hasta que el programa reciba nueva autorización el 28 de marzo.

Obama dejó en claro, por otra parte, que el enojo de su Gobierno por las revelaciones de Snowden no ha terminado.

Snowden, que vive asilado en Rusia, es requerido por cargos de espionaje, aunque a algunos estadounidenses les gustaría que se le brinde una amnistía por exponer secretos que sienten que tenían se hacerse públicos.

“La forma sensacionalista en la cual han surgido estas revelaciones suele arrojar más fuego que luz; mientras se revelan métodos a nuestros adversarios que podrían impactar en nuestras operaciones en los años venideros de modos que quizá no entendamos completamente”, dijo Obama, quien mencionó al ex contratista de la NSA por su nombre.

El presidente dijo que las agencias de inteligencia de Estados Unidos sólo usarán los datos recopilados para luchar contra el terrorismo, proteger a las tropas estadounidenses y aliadas, y combatir el crimen.

 

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