Lo divertido del texting es usarlo, pero no hay que olvidar que no podemos inventar símbolos que otros no entiendan, pues sería fracasar ante más de 7,000 millones de usuarios de celulares que actualmente lo usan en el mundo.

 

 

Por Cristina Melgar Oberschmidt

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Todos los idiomas que se hablan en el mundo están vivos porque continuamente se modifican a través del uso cotidiano; de la necesidad de nuevas palabras que denominen el vocabulario de inventos y descubrimientos; del ingenio de los poetas y autores literarios, o simplemente, como lo estamos viviendo actualmente, del uso de contracciones o eliminación de letras o la aplicación de símbolos para la comunicación veloz en los teléfonos móviles. El texting.

El habla de un pueblo es un sistema artificial de signos, que bajo muchos respectos se diferencia de otros de su misma especie, pues cada lengua tiene su teoría particular, su gramática. No debemos, pues, aplicar indistintamente a un idioma los principios, los términos, las analogías en que se resumen bien o mal las prácticas de otro. Esta misma palabra idioma está diciendo que cada lengua tiene su genio, su fisonomía, sus giros. Ahora bien, los signos del pensamiento obedecen a ciertas leyes generales, que derivadas de aquellas a que está sujeto el pensamiento mismo, dominan a todas las lenguas y constituyen una gramática universal.

Los movimientos sociales: llámense guerras, inconformidades ante los malos gobiernos o por la destrucción del medio ambiente; el deseo de la última información positiva o negativa, provoca la ansiedad de respuesta inmediata, demuestra la velocidad de pensamiento adquirida por las generaciones actualizadas, derivada de las necesidades del ser humano para responder a su ubicación en el mundo.

El largo trecho de la historia a partir de la escritura; la imprenta; el cine; la televisión, y la computación o cerebro electrónico ha servido para bien o para mal a expresar directamente el pensamiento objetivo. Los símbolos pasaron de ser un idioma subjetivo a la representación perceptible de una idea con rasgos asociados por una convención socialmente aceptada.

Carl G. Jung llamó “símbolo a un término, un nombre o una imagen que pueden ser conocidos en la vida diaria aunque posean connotaciones específicas además de su significado corriente y obvio”. Los grupos sociales suelen tener símbolos que los representan de forma cultural, artística, religiosa, política, comercial o deportiva, entre otros. Y éste es el caso del texting.

En las muchas etapas que componen la evolución en la forma de la comunicación humana, y del desarrollo del lenguaje hablado a la escritura, los signos visuales representan la transición de la perspectiva visual, a través de las figuras y los pictogramas a las señales abstractas. Sistemas de notación capaces de transmitir el significado de los conceptos, palabras o sonidos simples.

Los signos y símbolos transmiten ideas de las culturas pre-alfabetizadas y prácticamente analfabetas. Pero su utilidad no es menor entre las verbalmente alfabetizadas; al contrario, es mayor. En la sociedad tecnológicamente desarrollada, con su exigencia de comprensión inmediata, los signos y símbolos son muy eficaces para producir una respuesta rápida. Su estricta atención a los elementos visuales principales y su simplicidad estructural proporcionan facilidad de percepción y memoria. Pero no hay que olvidar que entre los signos y los símbolos hay diferencias: los signos pueden ser comprendidos por los seres humanos, y algunos, como los signos gestuales, por ciertos animales; en cambio, los símbolos son específicamente humanos. Los signos señalan, son específicos de un cometido o una circunstancia. Los símbolos tienen un significado más amplio.

Si nos remontamos a la antigüedad clásica mediterránea, en la ciudad de Éfeso podemos encontrar símbolos grabados a lo largo de las aceras de mármol, gotas de agua que indicaban el camino a los baños, una hogaza para encontrar la panadería o corazones que llevaban a los recintos amatorios. Pero hoy en día basta con poseer un celular o móvil para encontrar el camino a cualquier lugar del mundo, un iPad para leer cualquier libro, un iPod para escuchar cualquier música o simplemente un smartphone para llevar en la mano tu propia oficina.

Pero llegando al “texting” finalmente, no como fenómeno social, sino como un método ya instituido por la población mundial para comunicarse, encontramos al “chat” (vocablo inglés que significa charlar, locuacidad, flujo de hablar), y como apareció primero en el idioma, podemos decir que “chateamos” con el “texting”.

Una de las novedades del texting es que  varios de sus símbolos han sido ya aceptados por el Oxford Dictionary, tales como:

FYI       for your information

OMG    oh my god

LOL      laughing out loud

DRM    digital rights management

IMHO  in my humble opinion

TMI      too much information

BFF      best friends forever

Y varios más que ustedes podrán consultar en esta página.

Y si usted está innovando como esta servidora, se puede dirigir a esta otra página para aprender a mandar mensajes y conocer a fondo este sistema.

Lo divertido del texting es usarlo, pero no hay que olvidar que no podemos inventar símbolos que otros no entiendan, pues sería fracasar ante más de 7,000 millones de usuarios de celulares que actualmente lo usan en el mundo.

Otra novedad es la del modular próximo a salir al mercado por Google, que se podrá adaptar a las necesidades del usuario intercambiándole dispositivos en un menú de +capacidad, + batería, + memoria y que tendrá precios comerciales variables según los cambios. Hasta aquí BFF.☺.

 

Referencias:

Andrés Bello. GRAMÁTICA DE LA LENGUA CASTELLANA. Editorial Edaf, S.A. Madrid, 2001. 

Michael Payne (comp.) Diccionario de Teoría Crítica y Estudios Culturales. PAIDÓS. Buenos Aires, 2002.

Fernando Corripio. DICCIONARIO DE IDEAS AFINES. Empresa Editorial Herder, S.A. Barcelona, 2000.

 

Cristina Melgar Oberschmidt ha colaborado en diferentes diarios capitalinos y revistas de opinión sobre temas ecológicos y políticos. Publicó el poema “Los Uroboros” en la antología Vivir Soñando del Centro de Estudios Poéticos de Madrid, con motivo de la tragedia del 11 M. En la Antología Caja de Voces colaboró con cuatro cuentos,  en 2006. Actualmente trabaja en un ensayo sobre la “historia del teatro mexicano”, en otra antología de cuentos y en el “libro de cocina de la poesía”. Ha impartido diversos talleres literarios.

 

 

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