Omid Kay se deja llevar por los latidos de su corazón eso le ha permitido enamorarse y escapar de ciudad en ciudad; hoy, tiene un pequeño hotel en Costa Esmeralda Veracruz, donde también ofrece clases de kiteboarding.

 

Por Adam Critchley

 

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Al llegar a la Costa Esmeralda de Veracruz, uno se sorprende al toparse con un hotelero británico en una zona poco visitada por el turismo extranjero.

“Es que soy un chico playero”, cuenta Omid Kay, quien desde hace cinco años llama “casa” a ese tranquilo lugar frente a los aguas turquesas del Golfo de México. Pero afincarse al lado del mar no resulta tan sorprendente, ya que ha pasado toda su vida con la brisa marítima acariciándole la cara, en algún país u otro.

Nació en Portsmouth, Inglaterra, hijo de un iraní que llegó a Inglaterra en autobús desde tierras persas con el afán de estudiar Ingeniería Civil, Omid cuenta que debe su alma de pata de perro a su padre.

Curioso de conocer Latinoamérica, Omid y su pareja de entonces habían comprado boletos a Santiago de Chile, con el plan de pasar algunos meses viajando por varios países. El viaje se pospuso, por la desafortunada muerte de uno de sus amigos por asma.

Al momento de retomar los planes y volver a buscar boletos, ya no había para Chile. Así que eligieron México. Descubrieron Tulum y en 2004 sus planes de vagar indefinidamente se terminaron: consiguió trabajo en un restaurante y ahí se quedó 18 meses.

 

Destino: Veracruz

 

costa_esmeralda11Su corazón, sin embargo, se encaprichó con alguien más, eso lo orilló a hacer maletas y juntos se mudaron a Los Ángeles, a Venice Beach. Omid trabajaba en un restaurante polaco en el barrio costero y exquisito de Santa Mónica, pero la experiencia en México, le provocaba comezón.

Fue entonces que, otra vez, su corazón volvió a moverse, pero esta ocasión no por una mujer. Partió hacia, a San Cristóbal de las Casas, Chiapas, donde trabajó en un restaurante argentino. En ese lugar se enamoró de una “chilanga”, con quien encontró la oportunidad de poner un negocio propio. Esta vez en Veracruz. trabajaba en un restaurante polaco en el barrio costero y exquisito de Santa Mónica, pero la experiencia en México, le provocaba comezón.

En 2008 abrió Taboga, un pequeño hotel ‘eco boutique’ a pocos kilómetros del pueblo de Nautla. Se trata de un establecimiento de 10 habitaciones que comparten una alberca, un restaurante, juegos infantiles y una escuela de kiteboarding, Taboga Kite, que cuenta con una tienda de equipo y accesorios para ese deporte extremo (que, por cierto, hará su debut olímpico en 2016 en Río).

“La mayoría de los visitantes vienen de Puebla y de la Ciudad de México”, cuenta Omid, al tiempo que lamenta la falta de servicios turísticos en la zona.

Pero eso podría cambiar pronto con la construcción del último tramo de la carretera México-Tuxpan, que está por inaugurarse a finales del año, para así reducir la duración del viaje (tres horas) y hacer que Tuxpan se convierta en la playa más cercana a la capital del país.

Al paso del tiempo, ha madurado su estilo gerencial y su vocación de servicio. “Tenemos experiencia en la industria del turismo: mi esposa estudió cocina y yo había pensado construir cabañas, al estilo Tulum, pero aquí la clientela es diferente y no busca eso, más bien quieren hospedarse en un hotel”.

El mayor reto que enfrentó al emprender el negocio fue encontrar personal con una pasión por el oficio y que vivera cerca del hotel. “Ese proceso se tardó unos cuatro años”, cuenta; ahora, tiene personal que sabe hacer bien su trabajo y ofrecer el trato apropiado a los clientes. “Yo siempre

quiero trabajar con gente que tiene la misma filosofía que yo, y que gane bien, trabaje bien y disfrute hacerlo”.

 

¿Cambio de planes?

 

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El factor que ponía en riesgo el negocio y los planes de Omid no estaba en sus manos: la ola de violencia que México ha sufrido en los últimos años, como resultado de la mala fama que Veracruz cobró a causa de los secuestros y asesinatos.

“Las noticias tienen gran impacto”, cuenta. “Un par de semanas de decapitaciones en los periódicos y casi se me derrumba el negocio. No pasó nada por acá y ahora las cosas están mucho mejor. La demanda es suficiente y hasta pensamos ampliar el hotel con cinco habitaciones más”.

Además del hotel y el restaurante, Taboga es también una escuela de kiteboarding, lo que le permite a Omid ofrecer un valor agregado.

“Trajimos a un instructor para echar a andar ese lado del negocio, y yo seguí con el proyecto. En la temporada baja doy clases y hay fines de semana en los que el hotel se llena de kiteboarders. La temporada corre de octubre a junio, y ahora también contamos con paddleboards (una especie de kayak para remar parado)”.

¿Será ésta la última escala de Omid? “La vida sigue, hay que hacer lo que a uno le gusta y disfrutarlo. Siento que, si nadas contra la corriente, quizá acabas luchando más”.

 

Taboga Eco Boutique Hotel, Carretera Federal 180, Km 82, Monte Gordo, Costa Esmeralda, Veracruz. Tel. (232) 321 0043; [email protected]; www.taboga.com.mx; www.tabogakite.com

 

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