Es fundamental que todos los participantes de la industria analicen el programa a fondo para identificar los proyectos de interés.

 

 

Por Jorge Guadarrama-Yáñez*

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El 29 de abril de 2014, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), a través del Diario Oficial de la Federación (DOF), publicó el Programa Nacional de Infraestructura 2014-2018, que describe los distintos sectores de la industria, proyectos y áreas geográficas que el gobierno federal de México desea promover, actuando de forma conjunta con el sector privado, y contemplando como sectores clave para impulsar en nuestro país los siguientes:

 

  • Comunicaciones y transportes
  • Energía (incluida electricidad, petróleo y gas)
  • Agua
  • Desarrollo urbano y vivienda
  • Turismo
  • Salud

 

En cuanto a las áreas geográficas que cubrirá, el programa está dirigido en particular a fortalecer el desarrollo regional en el sur-sureste de México¹, con el objetivo de aumentar la productividad y competitividad de esa región, teniendo en cuenta su abundancia de recursos naturales.

Sin duda, el desarrollo de infraestructura representa un elemento clave para generar mayor calidad de vida, y al mismo tiempo se convierte en un ingrediente esencial para lograr un crecimiento económico. El Programa Nacional de Infraestructura 2014-2018 es el más ambicioso jamás lanzado en México. La relevancia y el impacto profundo y de largo plazo que presenta se refleja en los 743 programas de inversión y proyectos que contempla, con una inversión estimada de 7.7 billones de pesos (594 billones de dólares) entre los sectores público y privado, y se espera que genere 350,000 empleos adicionales al año y que añada entre 1.8 y 2.0 puntos porcentuales a la tasa de crecimiento.

Por otro lado, no debemos olvidar que el desarrollo de infraestructura también se traduce en una amplia variedad de oportunidades de negocio para todos los participantes de la industria, incluyendo patrocinadores (sponsors), desarrolladores, contratistas, proveedores, operadores y administradores, y acreedores. Es así como el Programa Nacional de Infraestructura 2014-2018 pone particular énfasis en las asociaciones público-privadas (APP), y en este sentido es fundamental mencionar que el marco jurídico de éstas ya fue establecido y se encuentra en pleno vigor, listo para ser explotado. Del total de 7.7 billones de pesos de inversión estimados, se espera que el sector privado contribuya con 2.86 billones de pesos².

Es fundamental que todos los participantes de la industria analicen el programa a fondo para identificar los proyectos de interés, ya que éste proporciona las características principales de los proyectos más relevantes, incluyendo su naturaleza y estructura, el área geográfica de impacto, la inversión estimada y, muy importante, el origen de los recursos financieros.

No debemos perder de vista que algunos de los proyectos que se describen en el programa ya están en proceso de licitación, como las obras civiles relacionadas con el Tren de Pasajeros de Alta Velocidad Ciudad de México-Toluca, y algunos otros se pondrán en marcha brevemente, como los procesos de licitación pública para adjudicar cinco ductos de transporte de gas natural por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y sobre esta línea es importante mencionar que el Programa contempla varios proyectos de energía (electricidad, petróleo y gas) que se podrán llevar a cabo al ser aprobada la legislación secundaria en materia energética.

Por último, es importante destacar que las dependencias mexicanas juegan un papel fundamental en cuanto al lanzamiento y seguimiento de cada uno de los proyectos que forman parte del programa; el pleno ejercicio de sus presupuestos es vital para el éxito de éste. México tiene la oportunidad de aprovechar al máximo este momentum, y no puede permitirse perder tiempo, sobre todo tomando en cuenta la coyuntura única e irrepetible que se da con la reforma energética y su legislación secundaria, que se encuentra actualmente en discusión en el Congreso mexicano.

 

¹El PNI contempla los estados de: (i) Veracruz, (ii) Guerrero, (iii) Oaxaca, (iv) Chiapas, (v) Campeche, (vi) Puebla, (vii) Quintana Roo, (viii) Tabasco, y (ix) Yucatán, para conformar la región sur-sureste.

²Considerar que los proyectos relacionados con el sector energético representarán el 50.3% de la inversión total estimada, mientras que los proyectos de comunicaciones y transportes comprenderán el 17% de la inversión total, y los proyectos de agua representarán el 5.4% de la citada inversión. Salud, vivienda y turismo comprenderán 0.9%, 24% y 2.3% de la inversión total, respectivamente.

 

*Jorge Guadarrama-Yáñez es socio de Baker & McKenzie.

 

 

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