Por: Edmar Ariel Lezama*

Justo cuando las cifras sobre muertes por covid-19 en México son altamente cuestionadas, surge la duda en el país sobre ¿quién tiene la culpa del mal manejo de la crisis sanitaria que estamos pasando? y que parece durará mucho más allá de lo pronosticado.

La respuesta a dicha pregunta señala como culpables al gobierno Federal, gobiernos estatales y municipales, a la oposición y a la falta de coordinación entre todos los niveles de la administración pública, es decir, a casi toda la clase política de este país.

Tanto el Partido Revolucionario Institucional (PRI) como el Partido Acción Nacional (PAN) ya han estado al frente de México, dejando un sistema sanitario en malas condiciones, lo cual hoy está costando vidas.

En términos de mejora de la seguridad social, tanto PRI como PAN no fueron capaces de eliminar los actos de corrupción al interior del sector salud; tampoco fueron capaces de ampliar la capacidad hospitalaria o dotar de mejores insumos médicos a la gran parte de hospitales de México.

Lo anterior está a la vista de todos, ya que la atención hospitalaria para contagiados de covid no ha sido la mejor, sumado a que varias personas dejaron de recibir sus tratamientos médicos habituales, lo cual está generando un problema de salud paralelo a la pandemia, es decir, pacientes que podrán morir o ver empeorada su condición de salud sin nunca haber estado contagiados de coronavirus ya que, no están asistiendo a hospitales por temor de contagio o porque no existe capacidad para atenderlos en el sector público.

La oposición política al gobierno Federal ha dicho poco sobre el sistema sanitario que heredaron a la actual administración; a pesar de eso, en todo momento han intentado centrar el debate público en un fracaso del equipo de Andrés Manuel, todo con miras a la elección del próximo año.

Es razonable poner en el centro del debate temas de todo tipo, con lo cual se pueden generar soluciones de corto y mediano plazo, además de que el electorado tendría mayores elementos para decidir sobre su voto a partir de esas discusiones.

Lo que no puede estar como estrategia electoral es el evitar hacerse responsables de los actos realizados en detrimento del estado mexicano y que hoy están costando un enorme esfuerzo al personal médico. No se puede hacer creer a la opinión pública que el país y todos sus males comenzaron a existir a partir del 1 de diciembre de 2018.

En lo que se refiere a la gestión de Andrés Manuel, es atribuible a él y su equipo una mala planeación y gestión de la crisis, ya que una vez que se sabía de la dimensión del problema, la estrategia de comunicación sobre prevención era muy confusa, a tal grado que parecía que daba lo mismo estar en casa resguardado o no.

Esa misma mala estrategia en comunicación fue aprovechada por los gobiernos estatales como excusa para no detener actividades económicas y poder aguantar el mayor tiempo posible con personas fuera de su hogar y de esa manera reducir el riesgo de colapso económico regional.

La experiencia italiana o española demostraron que el encierro podía ayudar a detener la propagación del virus y era posible volver a abrir el país cuando la curva de contagios realmente va a la baja y la cifra de muertos por día está cercana a cero; lo anterior, fue algo que algunos gobiernos en el mundo aprendieron y otros no.

El mensaje en México de marzo debió estar basado en la experiencia mundial, enfocarse en el extremar precauciones, comenzar un confinamiento escalonado y hablar en todo momento con claridad por parte de todo el equipo de trabajo. Un equipo de trabajo coordenado, en el cual todos tuvieran el mismo discurso construido a partir de la opinión de varios expertos.

Otro factor que ha jugado contra la actual administración, es el no entender que tender puentes con gobernadores es el único camino para tener influencia sobre las personas y poder convencerlas de que se está trabajando para su bienestar.

Desde diciembre de 2018 ha existido una constante división alentada por el propio López Obrador, en la cual toda crítica es exhibida como algo malo y que ha llevado a una polarización tal, que cualquier error es maximizado y de ninguna forma se reconocen aciertos en el adversario.

La combinación de errores de la clase política mexicana tiene al país en estado de crisis sanitaria y de no corregir el rumbo, los resultados serán tan desastrosos que tomará años volver a reconstruir al país.

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*El autor es Docente de economía en la UNAM, coordinador del Programa Único de Especializaciones en Economía (Posgrado, UNAM). Corredor y fotógrafo amateur en los ratos libres.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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