En estos días, hemos visto como las diferentes ciudades del mundo se pintan de los colores del arco iris de la inclusión. Junio es el mes del Orgullo. Desfiles coloridos, banderas de colores ondean alto en el cielo, vemos personas vestidas con ropa brillante con barras multicolores pintadas en sus mejillas. Las personas salen a las calles a  caminar de la mano por todo el mundo para mostrar solidaridad con la comunidad LGBTQIA +. Las expresiones han crecido tanto desde su inicio y se han convertido en un símbolo global de celebración y aceptación de identidades. El mundo mira y muchos participan. Pero, no podemos ser ingenuos, el orgullo también se ha convertido en una oportunidad para que las corporaciones creen eslóganes extravagantes en sus redes sociales e incluyan la bandera del arco iris en sus marcas —lo cual es de celebrarse— aunque sólo sea hasta que los calendarios cambien a julio. En ocasiones, la veracidad y la pureza de las intenciones nos hacen preguntrnos si hay un motivo ulterior o si es una iniciativa franca.

Abordar estos temas cuando no se pertenece a la comunidad es delicado y debe hacerse con respeto. Sin embargo, cuestionarnos sobre los puntos y contrapuntos que tienen estas campañas es pertinente. El orgullo tiene que ver con algo más profundo que una moda pasajera, es un tema de identidad de personas que han sido vulneradas en la libertad de ser ejercer sus preferencias y han de reivindicar sus derechos. Por eso, las principales compañías en el mundo que han estado a la vanguardia de las campañas que fomentan la inclusión LGBTQ +. Según el primer análisis global realizado por Boston Consulting Group sobre cómo las empresas están tratando a los miembros de la comunidad, cada vez más empresas están adoptando una política de inclusión no discriminatoria. Esto incluye algunos de los nombres emblemáticos de marcas globales de todo tipo, desde productores de utensilios para cocina hasta marcas de lujo y alta gama. 

El mundo corporativo se une a esta fiesta y se sube a la ola del orgullo. En el mes de junio, vemos una explosión colorida de apoyo. Irónicamente, en los Estados Unidos, muchas de las mismas corporaciones que están funcionando simultáneamente como una fuente importante de donaciones y bonos electorales para un partido político que a menudo ha estado bajo el escáner debido a sus políticas y proyectos de ley contra la comunidad LGBTQ +, según los informes. 

Esta actitud contradictoria no se limita a los Estados Unidos. Las corporaciones de todo el mundo que están ansiosas por elevar esas banderas de arcoiris durante junio, apoyan a los políticos anti-gay y homofóbicos a través de donaciones. Según un informe de Forbes, nueve de las corporaciones más grandes y más solidarias con LGBTQ+ en Estados Unidos y Europa dieron alrededor de  un millón de dólares o más cada una a políticos anti-gay en los últimos ciclos electorales.

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El orgullo se ha de sustentar en dos valores fundamentales: la sinceridad y la claridad sino queremos que se convierta en un arma de doble filo. El problema del orgullo que carece de honestidad y nobleza es un acto descarado de rudeza más que de apoyo a la comunidad. ¿Por qué entrar en esta farsa? Porque es muy rentable. El capitalismo arco iris también se conoce como “capitalismo rosa” y “lavado rosa” y es un término que se usa a menudo para mercantilizar y comercializar los movimientos LGBTQIA +

Es necesario caminar con mucho cuidado y con el respeto por delante cuando una compañía, un proyecto personal o de emprendimiento quiere dirigir sus pasos por este sendero. Como observadores, lo primero que podemos analizar es ver si la estrategia es un artificio de simulación y fingimiento o es un apoyo serio. Si bien las empresas se vuelven hiperactivas durante el mes del Orgullo, no es suficiente con estar a la moda para lucir a la vanguardia. Se trata de apoyar, de abrir oportunidades de trabajo con las mismas ventajas y beneficios que se le otrogan a las demás personas. Las personas de la comunidad LGTB+ reportan irregularidades. Por ejemplo,de acuerdo con Anisha Reddy, reportera que se dio a la tarea de entrevistar a miembros de la comunidad, dice que Bonita, una persona trans comenta: “Si algunas personas no tienen un gerente, entonces las corporaciones podrían terminar usándolos pagándoles menos dinero. Eso es una práctica común. Después de junio, es probable que esa contratación se cancele y esa plaza se de a otra persona”, dice Bonita. 

Es indudable que el mes del orgullo también ha abierto oportunidades a personas de la comunidad. De acuerdo con la investigación de Reddy, mucha publicidad se hace en torno al mes de junio. Muchos eligien audicionar para esos anuncio fue porque el presupuesto es favorable. “Quería hacerlo porque era un buen dinero para el personaje principal. Así que esto no puede ser etiquetado como simbolismo. De una forma u otra tenemos que conseguir roles. El tokenismo prevalece en la industria, pero cada anuncio en el que se lanza a una persona queer no puede ser un signo de tokenismo “, dice Jabez Kelly, una drag queen.

Lo cierto es que hay mucho trabajo por hacer.  La representación de los empleados LGBTQIA + en el mundo corporativo y las empresas sigue siendo significativamente baja, incluso en las naciones que son proclives a apoyar el movimiento. Un estudio realizado por Accenture mostró que en India, el 79% de los empleados LGBTQIA + han indicado que el crecimiento de su carrera se ha ralentizado debido a su identidad y expresión de género, y revelan su orientación sexual, por ejemplo.

En el panorama general, sabemos que muchas compañías nunca han defendido ni defenderán los derechos LGBTQ hasta hoy y la mayoría de estas compañías no contratan a personas transgénero, ni tienen una política para ello. Los activistas e investigadores tienen cuidado de señalar que, al menos, son claras; por otro lado afriman que si bien estas campañas son un paso adelante en la dirección correcta, las corporaciones, las empresas y la sociedad en general deben dar pasos más firmes para apoyar el movimiento más allá de las promociones y las campañas publicitarias, durante todo el año.

El tema es muy complejo, especialmente en estos momentos en el que el mundo parece estarse abriendo al tema, aunque sea en forma tímida porque sabemos que hay partes del planeta en las que una expresión de orgullo puede significar la muerte. Habrá que ser sinceros y claros. Habrá que empezar con el pie derecho: no sólo las corporaciones, sino todos deberíamos ver a las personas como seres humanos, a todo tipo de ellas, con independencia de su color, religión, lugar de nacimiento o preferencias. Ver sus capacidades. dNo queremos ver una bandera de orgullo por temporadas y luego arrugar la nariz. Sería mejor que la inclusión, lejos de ser una estrategia mercadológica, fuera una meta honesta a la que aspiramos llegar.

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