Los videojuegos de horror han probado ser una de las fórmulas más efectivas del medio para generar una respuesta emocional en el usuario. En los últimos años, con el boom de los videos de reacciones y let’s play, el horror ha encontrado un lugar bastante favorable en los videojuegos, y uno de los principales responsables fue Outlast, un juego independiente que se viralizó entre la comunidad de YouTubers mundial luego de su salida para PC en 2013.

Outlast 2 (Red Barrels, PS4 / Xbox One / Windows, 2017) es el salto de la franquicia a las grandes ligas, mostrando una producción muchísimo más pulida, así como una historia más larga y profunda. Éste es un juego de survival horror en primera persona, en el que tomas el lugar de Blake Langermann, un camarógrafo y periodista, que trabaja con su esposa Lynn; juntos viajan a una comunidad rural de Arizona para investigar el turbio asesinato de una joven embarazada. Durante el viaje tienen un accidente y Lynn es capturada por un peligroso culto obsesionado con la llegada del Anticristo, del cual Blake la debe rescatar.

Aunque el juego se presenta como la segunda parte de la saga, técnicamente no es una secuela. Outlast 2 se puede jugar sin necesidad de conocer el primero, ya que sus historias no están conectadas, o al menos no de forma directa o evidente. Lo que comparten estos títulos es el sistema de juego y que aparentemente se encuentran situados en el mismo universo.

Lo que hace de Outlast un verdadero juego de survival horror es -además de la obvia temática y la ambientación- la total indefensión: no se trata de un título en el que puedas combatir de forma alguna los peligros que enfrenta el protagonista, ya que no tienes armas ni habilidades para pelear. Durante todo el juego lo que debes hacer es escapar, y esconderte de tus enemigos. Al ser un camarógrafo, Blake lleva consigo una cámara de video, que se vuelve una herramienta vital durante todo el juego, ya que ésta cuenta con visión nocturna, y zoom, lo cual se vuelve esencial para poder explorar un mundo en oscuridad perpetua.

Al igual que Resident Evil 7, éste es un juego en primera persona, que sigue demostrando que esta modalidad es perfecta para poner al usuario en los zapatos del protagonista de forma excepcional. El juego está repleto de situaciones que mantienen al jugador en un estado de pánico casi perpetuo, con muy poco tiempo para respirar y procesar lo que está sucediendo. Cada situación es más estrenaste que la anterior, volviéndose algo casi doloroso de jugar, pero al mismo tiempo adictivo. A pesar de ser un juego de puramente esconderse y huir, los diseñadores lograron crear una selección de situaciones bastante variadas, que van desde arrastrarse por debajo de las casas, hasta explorar los bosques o esconderse entre los campos de maíz. De una u otra forma, el juego logra poner al usuario en situaciones desesperantes e incómodas, que a momentos requieren que uno deje el control de lado y se relaje antes de continuar jugando.

Durante las persecuciones, el usuario debe ir de un punto A hacia un punto B, buscando el camino correcto que le permitirá escapar. Esto se convierte en uno de los mayores contrastes del juego, ya que en general las persecuciones son altamente emocionantes y súper efectivas, dejando al jugador al borde de su asiento mientras se deja guiar por su instinto y las pautas de diseño en el camino; sin embargo, hay momentos en lo que las salidas carecen un poco de sentido común, haciendo a jugador perder mucho tiempo en su búsqueda, lo cual permite a los enemigos alcanzarlo. Luego de varias repeticiones, la persecución pierde toda tensión y encanto.

Ya que Outlast 2 no es un título con combate, no es necesario que los enemigos sean gigantescas bestias para crear terror en el jugador; en su mayoría son monstruos humanos, y psicópatas miembros del culto salidos de un filme slasher clásico. Los enemigos no cuentan con un sistema de Inteligencia Artificial particularmente complejo, ni demanda mecánicas de sigilo rigurosas, mientras uno pueda encontrar la lógica del diseño de niveles, se mantendrá un buen ritmo de avance.

También hay secciones de exploración durante la cuales hay que resolver una serie de puzzles. De una u otra manera, el juego se las arregla para dar al jugador un respiro ocasional, sin embargo, a diferencia de juegos similares, éstos no duran mucho, y la única certeza es que el peligro puede volver en cualquier momento.

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Quizá el rasco más brillante de Outlast 2 es su historia, escrita el veterano del horror J.T. Petty, responsable de la historia del primer Outlast, la precuela Outlast: Whistleblower, e incluso el cómic Outlast: The Murkoff Account, así como de varios otros videojuegos y películas. Aunque el eje más prominente de ésta es el fanatismo religioso y los peligros de los grupos radicales, el juego no se apresura a condenar a toda la religión, ni a ofender a sus simpatizantes. El escenario de Outlast 2, aunque familiar para entusiastas de películas como The Texas Chain Saw Massacre, o The Devil’s Rejects, logra crear una atmósfera bastante fresca.

El hecho de ver el mundo a través de una cámara de mano con visión nocturna es más que un simple truco, ya que juega un rol súper importante en las mecánicas del juego; al ser tan necesaria para explorar y detectar enemigos, el jugador necesita racionar las baterías que se va encontrando a lo largo de los escenarios, agregando un elemento estratégico y contribuyendo altamente a la ansiedad del jugador. Conforme la batería de la cámara va disminuyendo la imagen se va distorsionando, haciendo que le filtro de visión nocturna incomode al jugador. Cuando no se usa la cámara, los escenarios se ven increíblemente fotorealistas, como salidos de una película de horror de verano. Si a esto sumamos el excelente diseño de sonido, tenemos una fórmula bastante efectiva para sumergir a los jugadores en una historia emocionante y llena de angustia.

El decir que con esta entrega la franquicia finalmente da el salto al circuito AAA no es algo para demeritar a los primeros juegos. Sin embargo, la diferencia que hay al día de hoy es notable y positiva. Outlast 2 ya no pertenece a la categoría de pequeños juego indies, no sólo por su escala y producción, sino incluso por la disponibilidad. Ya que la distribuye Warner Bros. Interactive Entertainment, esta nueva entrega está disponible en formato físico para PlayStation 4 y Xbox One, bajo el nombre Outlast Trinity, un bundle que incluye el disco de Outlast 2, así como otro con el juego original y la precuela.

En términos de diseño, Outlast 2 deja varios detalles sin pulir, sobre todo en cuanto a los niveles. Sin embargo, es un juego que causa una marca bastante fuerte en quienes le den una oportunidad. Los fans no sólo de los videojuegos, sino del cine de horror en general, amarán este capítulo de una serie que sin duda se volverá un clásico del género.

 

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