DW.- Petra tenía 50 años cuando dejó su trabajo en una oficina en Berlín para buscar algo que le gustara. Ella nunca tuvo la oportunidad de volver al trabajo. Su padre se enfermó y tuvo que cuidarlo. Pronto su madre también necesitó atención constante. Ahora es su trabajo de tiempo completo, uno por el que no le pagan. “Duermo incluso menos ahora que cuando tenía un bebé”, dice Petra. Ella señala que una alternativa sería enviar a sus padres a un hogar de ancianos. No obstante, asegura, los ama demasiado para hacerlo.

Pocos se dan cuenta de que cuidar a alguien es un trabajo duro“, dice Christina Schallehn, una enfermera que dirige un curso de cuidado gratuito en la clínica Helios en Berlín. “Para las enfermeras profesionales, este trabajo termina después de un día de ocho horas. Pero para los familiares es una actividad las 24 horas”, afirmó.

Cursos como ese son populares en Alemania, donde el 70% de la atención a las personas mayores se lleva a cabo en el hogar, y en su mayoría lo realizan mujeres. Petra y otras mujeres dedican una hora y media más a cocinar, limpiar y cuidar a niños o familiares mayores que los hombres. La “brecha de cuidado de género” en Alemania es del 52%.

Esto significa que no solo las mujeres ganan menos todos los días o que ganan menos en el transcurso de sus vidas, sino que también obtienen una pensión más pequeña.

Cifras del trabajo no remunerado

Todos los días, mujeres y niñas de todo el mundo pasan 12 millones de horas cuidando a niños y personas mayores, y haciendo trabajo doméstico. Si ese trabajo se pagara de acuerdo con el salario mínimo de los respectivos países, la suma sería de más de 11 billones de dólares al año.

Oxfam calcula estos números y los incluye en su informe anual presentado justo a tiempo para el Foro Económico Mundial anual en Davos. Deben ilustrar cuán subestimado es el trabajo del cuidado, dice la experta de Oxfam, Ellen Ehmke: “No queremos decir que estos 11 billones de dólares se paguen a los cuidadores, pero tienen que recibir seguridad material por su trabajo. Eso es lo que nosotros como sociedad tenemos que reconocer y financiar”.

“El buen trabajo de cuidado es base esencial para otras actividades económicas; todo el sistema económico no funcionaría sin él y este sistema base no es valorado económicamente”, explica Jörn Kalinski, uno de los autores del informe.

Trabajo no remunerado: la base de la desigualdad global

La desigualdad económica en el mundo es desproporcionada. La mitad pobre de la población mundial posee menos del 1% de la riqueza mundial. Al mismo tiempo, el 45% de la riqueza se concentra en manos de menos del 1% de la población: 2,153 multimillonarios. Pero, ¿cuál es la conexión entre esta drástica desigualdad y el trabajo de cuidado no remunerado realizado por las mujeres?

El sistema económico mundial es sexista, dicen los autores del informe. Las horas que pasan las mujeres y las niñas de todo el mundo dedicadas al trabajo de cuidado limitan su acceso a la educación y al mercado laboral. Ganan menos o nada de dinero y tienen menos posibilidades de ser económicamente independientes y acumular riqueza.

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Una niña de 8 años pasa un 30 por ciento más de tiempo ayudando en casa que su hermano. Este porcentaje aumenta al 50% cuando cumple 10 años. Esto lleva a una mayor posibilidad de que se quede en casa y no consiga ningún trabajo. A nivel mundial, el 42% de las mujeres en edad de trabajar están fuera del mercado laboral debido a sus responsabilidades de cuidado no remuneradas. La cifra en hombres solo llega al 6%.

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