Probablemente, el momento en que más se notó la falta de oposición fue minutos des­pués de que Enrique Peña Nieto rindiera su informe en Palacio Nacional. Hubo pocos que objetaron que no haya abordado los temas que, según las encuestas, más preocupan a los mexicanos: la economía y la corrupción.

 

 

¿Alguien ha visto a la oposición? Ni los partidos políticos ni los gobernadores ni las cámaras, pocas ONG y medios de comunicación han cuestionado las estrategias del presidente. Considerando la parálisis legislativa y política que vivió el país en los últimos 12 años, tal vez debería­mos estar agradecidos por esta falta de cues­tionamientos políticos y empresariales, que facilitaron la aprobación de las seis reformas estructurales. Pero toda democracia requiere de una oposición fuerte y responsable.

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Probablemente, el momento en que más se notó la falta de oposición fue minutos des­pués de que Enrique Peña Nieto rindiera su informe en Palacio Nacional. Hubo pocos que objetaron que no haya abordado los temas que, según las encuestas, más preocupan a los mexicanos: la economía y la corrupción. En cambio, hubo una oleada de comentarios cuestionando a los invitados que estacionaron sus vehículos en el Zócalo.

Sorprendente, sobre todo por la falta de críticas de las cámaras empresariales ante la realidad por la debacle que ha representado la reforma fiscal. Datos de la reciente encuesta de Parametría señalan que más de la mitad de los mexicanos (56%) considera que la eco­nomía del país ha empeorado en el último año. Y aunque la SHCP, junto con un grupo de analistas “porristas”, afirma que la economía va mejorando, la opinión y percepción indi­can lo contrario.

Visión de avestruz. Tal vez los críticos naturales del gobierno, que deberían ser las cámaras empresariales y los líderes del sec­tor, no alzan la voz porque se sienten avasa­llados-amenazados por “Papá Gobierno” o porque quieren creer en una economía de color “rosa” para 2015 y sienten que no tienen otra opción que apoyar (o callar) ante la estra­tegia propuesta, ante el temor a que los dejen fuera de la posible bonanza y contratos. Pero, en la mayoría de las democracias, son los empresarios los que más capacidad tienen de ejercer presión para cambiar el actuar de un gobierno. Sin embargo, parece que con meter la cabeza en la arena, las cámaras y las orga­nizaciones empresariales sueñan con un 2015 con un crecimiento de 3.7%.

Divide y vencerás. ¿Si no son los empresa­rios, entonces dónde están los partidos de la “oposición”? Parece que encadenados a ser institucionales, por amarrar su futuro polí­tico al Pacto por México, y por lo tanto a la posición del PRI y del presidente. Será intere­sante observar cual será la estrategia electoral del PAN y PRD para 2015, ya que el electorado tendrá que descifrar entre lo que propone la oposición poco activa frente a la plataforma oficialista del PRI.

Percepción es realidad. ¿Por qué los medios no reflejan más cuestionamientos hacia la política presidencial? Sería fácil argumentar que son tantas las empresas que buscan bene­ficiarse de la reforma en telecomunicaciones —lo que incluye la licitación de dos cadenas nacionales más de tv—, que existe una auto­censura por parte de estos empresarios. La rea­lidad es mucho más compleja. Es muy difícil para cualquier medio informar la posición de la oposición, si no existe tal. ¿Será que hay un consenso nacional alrededor de las reformas y de las políticas del presidente Peña Nieto? Esto explicaría en parte lo poco que se ha dicho y escrito polemizando sobre la presidencia. Por lo menos en el extranjero hay una gran admiración por lo que ha hecho Peña Nieto. Pero las encuestas señalan otra realidad. Por ejemplo, la estrategia de “combate a la corrup­ción” recibió una calificación deficiente: 54% de los mexicanos encuestados desaprueba la manera en que se ha manejado el problema, según la reconocida Fundación PEW.

Datos que no convencen. La principal preocupación de los mexicanos es la inse­guridad: un apabullante 79%. Según PEW, el crimen es un serio problema en el país, a pesar de que el gobierno federal insiste en afirmar lo contrario. El Banco de México realizó una encuesta entre 35 analisistas y consultores económicos del sector privado nacional e internacional; para el 22% de los consultados la inseguridad es el princi­pal factor que podría obstaculizar el creci­miento económico de México.

Encuestas como oposición. La presiden­cia puede usar las encuestas para cambiar su estrategia de comunicación y asumir que simplemente los mexicanos no entienden las reformas. O tal vez los resultados de las encuestas deberían entenderse como la oposi­ción activa que no existe en este momento en el país, y buscan cambiar el rumbo de algunas de las políticas embarcadas. Para el presidente, el reto más importante para lo que resta del sexenio no es el proceso de implementación de las reformas, sino convencer a los mexica­nos de que fueron las reformas correctas.

 

 

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