La era Trump suele concebirse por los analistas como un periodo de oscurantismo para la economía mundial, pero Yohai Baisburd, socio de Dentons en la práctica de Comercio Internacional en Washington, piensa lo contrario. Al menos en el caso de Panamá.

“Tanta atención de Donald Trump en México y China puede hacer que empresas que buscan dónde invertir aprovechen esto para, desde Panamá, aumentar las exportaciones a Estados Unidos sin hacer mucho ruido”, comentó a Forbes el especialista en comercio.

Yohai Baisburd dijo que a diferencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) o el El Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP), ni el Tratado de Libre Comercio entre EU, Centroamérica y República Dominicana (CAFTA-RD) ni el Tratado de Libre Comercio con Panamá serán tocados por la administración de Donald Trump porque “no están en su radar de temas relevantes para EU”.

La única manera de que lleguen a la mesa de temas a revisar es que Trump decida proteger sectores puntuales como el textil, en el que participa de manera importante Centroamérica, considera el especialista.

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Hoy en día el balance de comercio de bienes entre EU y Panamá es a favor al primero por cerca de 7,000 mdd. Los productos que vende el país que gobierna Donald Trump son diversos, mientras que las exportaciones de Panamá están muy focalizadas en el comercio de algunos bienes agrícolas y servicios.

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“Ser un país dolarizado como Panamá representa un beneficio, porque EU no puede decir que el país centroamericano está manipulando su moneda, como acusa a otras naciones del orbe como China”, considera Yohai Baisburd.

El especialista de Dentons apunta que una cosa que no cambiará pese a todas las complicaciones que en algún momento pueda generar la era Trump y le da ventajas a Panamá frente a otros países, es su ubicación y su canal interoceánico. “El marco legal con que cuentan sus zonas francas como el nuevo Panapark ofrecen también beneficios fiscales, laborales y logísticos para industrias manufactureras que quieran llegar a EU, incluso a otros países de Latinoamérica, Asia o Europa”.

Bajo un escenario como el que plantea el especialista en comercio, las zonas francas de Panamá tendrían que reconvertir su vocación hacia algo más cercano a los clúster industriales, ya que en la actualidad de las cerca de 160 firmas establecidas en sus zonas francas, apenas 15% están dedicadas al ensamblaje y 17% al procesamiento de productos; la mayoría de las compañías están vinculadas a servicios, según datos del Ministerio de Comercio e Industrias.

El pasado 19 de febrero el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, dio a conocer en Twitter que se comunicó con su homólogo de Estados Unidos y acordaron una reunión para tratar temas muy específicos en los siguientes meses, haciendo hincapié sobre todo en el que tiene que ver con seguridad.

 

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