Ha revolucionado al mundo, no sólo con una reforma de la curia, sino también por medio de una comunicación estratégica transparente, ejemplar y llena de simbolismos.

 

Desde su designación como máxima autoridad de la iglesia católica, el argentino Jorge Mario Bergoglio no sólo ha hecho grandes y trascendentales cambios en la institución a nivel interno y de cara a sus fieles; también ha dado una clase magistral de comunicación estratégica.

La profunda crisis de la iglesia católica, causada por los escándalos de pederastia y corrupción protagonizados por algunos de sus jerarcas, llevó a su antecesor, Benedicto XVI, a renunciar a su cargo el 11 de febrero de 2013. El nuevo prelado, elegido el 13 de marzo del mismo año, se enfrentaba a grandes retos: ¿Cómo mejorar la imagen de la iglesia católica y de la curia? ¿Cómo detener la deserción de los fieles? ¿Se debía modificar el discurso y adaptarlo a estos tiempos? ¿Era fundamental acercar e incluir a las minorías que hasta el momento habían sido excluidas como la comunidad LGBTI? ¿Se debía rectificar y aceptar a los divorciados? ¿Avanzar para dialogar y acercarse a otras denominaciones cristianas y a otras religiones? Se requerían profundos cambios y una estrategia de comunicación potente que contribuyera a mejorar la reputación del Vaticano y que apoyará la gestión del nuevo papa.

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Basílica de San Pedro. (Foto: d+i LL&C)

Basílica de San Pedro. (Foto: d+i LL&C)

Desde el momento en que Francisco fue elegido y se presentó a los fieles, el mundo entendió que no sería como sus antecesores. El pontífice rompió el protocolo y salió al balcón central de la Basílica de San Pedro vestido con una simple sotana blanca, sin la tradicional muceta de terciopelo rojo confeccionada por los sastres de Gammarelli, y pidió a la multitud orar por él. Desde el primer minuto mostró su carisma y cercanía con los fieles.

Francisco ha revolucionado el mundo con sus mensajes, transparencia, buen humor, cercanía y actos simbólicos que comunican. Más allá de sus palabras, cada uno de sus gestos y actos transmiten un mensaje. Decidió que su nombre sería Francisco, el papa de los pobres, y dejó claro que quería una iglesia católica “pobre y para los pobres”, y sus actos le dan legitimidad a sus palabras: no vive en el lujoso apartamento pontificio, almuerza en un comedor común, ha lavado los pies de jóvenes presos y mujeres musulmanas, no usa crucifijo ni anillo de oro, y no se sienta en el trono de los papas.

Las encuestas demuestran la aceptación que tiene Francisco en el mundo. Por ejemplo, en el mismo año en que inició su pontificado (2013), CNN difundió una encuesta en la que se reveló que el 88% de católicos norteamericanos aprueban su gestión, pero también lo hace el 75% de los ciudadanos en general, sin importar su credo. Dos años después de su designación, el Pew Center publicó otra encuesta en la que su popularidad crece entre los estadounidenses, el índice de aprobación del papa Francisco es del 90% entre los católicos practicantes.

El equipo de LLORENTE & CUENCA Colombia presenta un análisis sobre cómo el papa Francisco ha revolucionado al mundo, no sólo mediante una reforma de la curia, sino también por medio de una comunicación estratégica transparente, ejemplar y llena de simbolismos.

Presentación del informe “Papa Francisco: maestro de la comunicación estratégica”, elaborado por María Esteve, directora general de LLORENTE & CUENCA Colombia. Puedes leer el informe completo aquí

 

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