Si los políticos y los partidos son el reflejo de la sociedad, estamos en un serio problema de valores y ética nacional.

En las últimas semanas, con el desafortunado incidente de Iguala, Guerrero, el país entró en una terrible espiral de incertidumbre, que desafortunadamente se junta con la crisis económica internacional, en que por el gran pleito que existe entre las potencias mundiales, ante la llegada del invierno, se cae el precio del petróleo y las bolsas de valores. Hay que anotar que México no está fuera de esta problemática internacional, ya que al empezar a desarrollar la industria petrolera con la Reforma Energética, el mercado energético de América del Norte representa una gran competencia a los rusos y árabes.

Hoy, la opinión pública entra en un frenesí nacional. Diferentes actores sociales y políticos piden que la situación de Guerrero se resuelva a la antigüita, cuando el presidencialismo recalcitrante en manos del PRI quitaba y ponía gobernadores pisoteando todas la leyes, habidas y por haber. Es muy curioso escuchar diferentes voces, que se quejaron en su momento por este tipo de acciones; pedir al gobierno federal que desaparezca los poderes en Guerrero, y peor todavía es escuchar las opiniones populares pidiendo que corran al gobernador, todo esto frente a la posición del INE, que opina que ante el proceso electoral, esta acción, no ayuda al proceso.

Por otra parte, los partidos políticos han llegado al límite; hoy en sus filas hay de todo: políticos, ciudadanos, adherentes, delincuentes, ladrones, asesinos, malos gobernantes, etcétera. A tal grado es la crisis que hasta se tuvieron que poner de acuerdo que tienen que pasar por los filtros de la PGR la lista de sus futuros candidatos, para ellos mismo descartar que existan políticos delincuentes. El problema es mayor: si los políticos y los partidos son el reflejo de la sociedad, estamos en un serio problema de valores y ética nacional. ¿Cuándo empezaremos a hacer algo más? La revisión de la lista es un principio, pero ¿y qué más sigue? ¿Dónde quedó la vocación de servicio? ¿La política ya es puro negocio?

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Aprovechando esta coyuntura, los opositores al gobierno arremeten con todo para crear mayor incertidumbre, al fin ya estamos en campaña política y todo lo que ayude a crear confusión apoyará a su causa, de tal modo que ya están politizando los movimientos estudiantiles para poder sacar raja del momento de confusión. Hay que tener cuidado; hay movimientos internacionales empujando acciones críticas en contra de los gobiernos en toda la región. Lo curioso es que las evidencias de sus acciones como gobierno son las que más han dejado huella de corrupción y cercanía con la delincuencia; así lo marca la historia cercana del Michoacanazo y ahora Guerrero, sin olvidar la alternancia por gobiernos fallidos en Zacatecas.

Hoy más que nunca es muy importante que los políticos y los futuros candidatos a la elección entiendan lo que implica ser autoridad. En México debemos recuperar la visión de Estado, de autoridad, y dejar atrás el deseo iracundo de ser político sólo para robar. Puede ser un sueño, pero pareciera que estamos llegando al límite de la exageración, y es momento de retomar el camino para poder generar el México que les dará una vida moderna y segura a nuestros hijos.

Para estos efectos, estando en la ciudad de Washington encontré un artículo que describe de manera corta y simple lo que cualquier persona libre necesita saber y entender sobre lo que es un gobierno, escrito por Oliver DeMille, del Centro para Liderazgo Social, y que lo expone claramente de la siguiente manera:

“Un gobierno es fuerza, pura y simple –George Washington dijo: El Gobierno no es una razón, no es elocuencia, ¡es fuerza! Como el fuego, es un sirviente peligroso y un temible amo–. Ésa fue la visión de los fundadores de América, la creación de un gobierno con un poder que reside en una institución.

“Otra visión sencilla sobre lo que es el gobierno es la que tenía Thomas Jefferson, que dijo: Un gobierno libre está fundado en los celos y no en la confianza; son los celos, y no la confianza, lo que establece los límites de las Constituciones y las obligaciones para aquellos que están obligados a confiar en el poder… y en cuestiones de poder, entonces no se diga más de la confianza en el hombre, que las ataduras que tiene por las cadenas de la Constitución.

“Como se puede ver, los fundadores de los Estados Unidos tuvieron una visión diferente de mucha gente; hoy, ellos lo llamaron fuerza, fuego y todo lo que el gobierno debería ser tratado y hecho por la fuerza, no hay excepciones, es muy sencillo. Como el fuego, es de mucha ayuda a los humanos, pero debe ser controlado desde el centro de fuego, y eso está representado por la Constitución, y es natural, el fuego descontrolado puede dañar a la gente. Bajo estas bases, el gobierno es el que protege a las personas de las fuerzas negativas, pero en la historia de la humanidad, el gobierno por sí mismo ha sido un gran abusador.

“En términos prácticos, lo que se tiene que hacer por la fuerza debe ser realizado por el gobierno. Las demás cosas que se pueden hacer de mejor manera que por la fuerza no deben de ser realizadas por el gobierno. Bajo este principio, el sector privado coexiste, trabajando para hacer su parte en el desarrollo del país, para crear una sociedad cooperativa y balanceada. Esto es una ley del universo, y si esto se rompe o se ignora, la libertad será, la libertad se perderá.”

 

 

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