Las plantaciones comerciales de maderas en México, como la teca, son una opción para impulsar al campo y la sustentabilidad.

 

 

Pueden ser un punto de inflexión en el país, si invertimos en ellas de manera adecuada. Las plantaciones forestales comerciales (PFC) son la nueva forma de mirar al campo: con inteligencia y visión de negocios.

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El panorama comercial es el siguiente: existen aproximadamente 22 millones de hectáreas aptas para desarrollar esta actividad en México, de las cuales 13.9 millones son prioritarias por su calidad de suelo y clima favorable. Las maderas más adecuadas para nuestro clima son la teca, melina, cedro rojo, caoba, eucalipto y pino.

Por otro lado, el impacto social es innegable. De acuerdo con datos de la Conafor, vertidos en la más reciente Expo Forestal 2014 en Guadalajara, en zonas forestales viven alrededor de 11 millones de mexicanos, un 10.5 % de la población.

En otros países las maderas que se cultivan en estas plantaciones son valoradas por su calidad, dureza y resistencia. Son apreciadas por la belleza de sus acabados, principalmente en la industria mueblera y en la fabricación de embarcaciones de lujo.

En México, durante los últimos años se ha enfatizado en el aprovechamiento de estos recursos, y ya están encarriladas diversas inversiones en tecnología para incrementar la productividad del territorio cultivable.

Meny Samra Cohen, actual presidente de la Cámara de Comercio México-Israel, observa que el empresariado israelí ha pasado de invertir en negocios textiles y el ramo inmobiliario, a la agroindustria. Una tendencia.

“El campo mexicano está lleno de oportunidades. Tiene todos los climas y recursos humanos competitivos. La tecnología israelí funciona muy bien porque es muy flexible en cuanto a escala. Es de las mejores del mundo para el uso eficiente de agua. No se necesita un gran capital para utilizarla”, afirma.

Y sí, los sistemas de riego por goteo procedentes de climas adversos como en Israel, ya se utilizan en Durango, Tabasco, Querétaro, Hidalgo, San Luis Potosí y Baja California. En puerta hay proyectos con otras tecnologías, en Oaxaca y Tabasco, principalmente para los cultivos de teca.

Estas tecnologías hacen que el periodo de maduración de las plantaciones pase de 15 años hasta sólo cuatro. Un salto cuántico que impacta en la rentabilidad y disminuye el riesgo para el inversionista.

En resumen, veo cuatro beneficios estratégicos para el campo y las comunidades donde se instalen plantaciones:

  • Se frenarían los índices de migración, al crear puestos de trabajo.
  • Se reactivarían tierras que hoy se encuentran deterioradas, además de incrementar su productividad.
  • Se activarían mercados de carbono, tan en boga en países del primer mundo.
  • Se explorarían nuevas tecnologías a favor del medio ambiente, como el riego por goteo.

Las PFC, a diferencia del sistema de producción de madera tradicional, representa una alternativa fiable: el productor incrementa sus ingresos, se mejora la calidad de la madera, se reducen costos, y se protege al medio ambiente.

Para crecer en México necesitamos árboles.

 

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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