Para que surgiera Zacua, la primera marca mexicana de autos eléctricos que se produce en Puebla, pasaron casi 18 años, justo en tiempos en los que las “políticas explícitas de otros países nos han agredido”. Atrás de ese lanzamiento se encuentra Jorge Martínez, presidente ejecutivo de dicha firma, quien, como parte del legado de su familia poblana, lleva alrededor de 30 años de experiencia en el negocio de movilidad.

“A veces existe el miedo de que se den sentimientos no positivos hacia productores nacionales, pero desde la presentación (de Zacua) nos dimos cuenta de que es un prejuicio nuestro, no sé si tenga que ver con políticas explícitas de otros países que nos han agredido, pero la respuesta ha sido espléndida. A la gente le encanta el diseño limpio y silencioso, pero lo que más les gusta es que sea mexicano”, cuenta el empresario mexicano.

La fabricación de un vehículo eléctrico fue la consecuencia de una serie de proyectos que tiene el empresario y su familia dentro de México, entre ellos Copemsa, una empresa que administra parquímetros y que cuenta con más de 400 estacionamientos en toda la República Mexicana, lo que abarca un mercado de más de 300,000 autos diarios.

Ello en un país donde hay más de 42 millones de autos en circulación en el país, un número que ha incrementado alrededor de 72% en la última década, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) al 2016.

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Entre los clientes de Compañía Operadora de Estacionamientos Mexicanos (Copemsa) se encuentran los fideicomisos de inversión y bienes raíces Fibra Uno y Grupo Danhos, que operan centros comerciales y oficinas, así como Grupo Carso, Médica Sur, Bancomer, entre otros.

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El negocio no se queda sólo en parquímetros y estacionamientos, el empresario mexicano explica que cuentan con “un importante número de títulos de concesión para operar una flotilla de taxis, para personas con capacidades diferentes”, al tiempo en que están en la búsqueda de concretar un proyecto de autos compartidos y el relanzamiento de Chofexpress, una aplicación con la que algún conductor, que llega en una bicicleta eléctrica, maneja el auto del usuario, en caso de que éste no se encuentre en condiciones para conducir.

“También tenemos un proyecto de auto compartido, apenas Zacua tenga una ruta de andar solo, con lo que queremos usar los estacionamientos como infraestructura”, cuenta el empresario.

De acuerdo con especialistas, una persona por automóvil es un factor que está empeorando la situación de tránsito en países como México, por lo que la solución es mudar a vehículos compartidos e impulsar el uso de la bicicleta, scooters eléctricos, entre otros.

La Ciudad de México es la urbe con mayor tránsito vial en el mundo, pues el tiempo de viaje adicional que los conductores pasan atrapados en el tráfico a cualquier hora del día se incrementa hasta 66%, y hasta 101% durante las horas pico de la tarde comparado con un horario sin congestión, un total de 227 horas anuales, de acuerdo con el índice TomTom Traffic 2017.

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Lo que hay detrás de Zacua

Jorge Martínez afirma que a pesar del miedo y los prejuicios de lanzar un vehículo mexicano y que éste no fuera bien recibido, decidieron inaugurar la planta de Zacua a finales de abril de 2018 en la zona Parque Industrial de Puebla 2000, donde se fabrican los modelos M2 y M3.

La motorización completamente eléctrica de Zacua está desarrollada por la empresa Dynamik Technological Alliance con un diseño de la firma francesa Chatenet, y posteriormente se buscará que el diseño sea totalmente mexicano.

Para el 2018 se espera la producción de 100 unidades, mientras que en 2019 planean duplicar dicho número, para así llegar de manera gradual a los 2,000 autos por año.

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“México es uno de los productores de autos más grandes del mundo y muchos compartimos -en un espíritu de rebeldía- la idea de que teniendo todo para fabricar un vehículo nacional, no lo había”, comentó el empresario.

Con el arranque de producción se crearon alrededor de 35 empleos, de los cuales aproximadamente un 70% los ocupan mujeres entre la planta de producción de Puebla y las oficinas en la Ciudad de México. “Creemos que en México y el mundo hace falta mayor participación de las mujeres”, explicó el empresario.

“Lo de Zacua en mucho se debe a todo lo que uno mira, se entera y se ve implicado como empresario y agente de cambio en una sociedad en la que lo que hacemos tiene efecto…Estoy seguro de que surgirán más fabricantes de autos eléctricos, lo cual me da gusto, pero el cambio de paradigma no se detendrá, pues es una tendencia y en ese sentido esperamos que Zacua sea parte de una aceleradora ”, agregó el empresario.

 

 

 

 

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