En el mercado existen cerca de 1,500 criptomonedas. O más. Son un tema ‘caliente’ en las agendas globales de la industria fintech, pero pocas veces se llega al asunto más cotidiano de su uso. En un inicio se proyectaba a las criptomonedas como medio de pago virtual, aunque en la actualidad su panorama es muy diferente.

La idea básica de una criptomoneda es que sea un medio de pago para transacciones virtuales. Satoshi Nakamoto describió originalmente a Bitcoin como un sistema P2P de dinero digital. Bajo esta definición se podría pensar en una criptomoneda como un medio de pago para cualquier producto, desde un accesorio hasta productos de lujo que se venden al otro lado del mundo. Así se veía en 2009.

En 2019 testificamos la caída y repunte en el valor de Bitcoin. A diez años de su aparición, esta criptomoneda es uno de los valores de inversión más populares. En su mejor momento, durante 2017, casi alcanzó los 20 mil dólares. Durante 2018 parecía que terminaba su periodo de gloria, para diciembre de aquel año rondaba los 3,100 dólares. Mayo de 2018 fue un momento importante para su recuperación, ya que alcanzó los 8,500 dólares, también parecía que el inicio de junio sería el nuevo momento de su caída y ya recupera.

Además de provocar a los inversionistas, Bitcoin ha sido el estandarte de otras criptomonedas como Ethereum, Litecoin, Stellar o Eos que también sufren bajas y alzas, tras la recuperación de Bitcoin. La especulación es una de las funciones principales de lo que alguna vez se concibió como medio de pago P2P.

La posibilidad de pagar con Bitcoin y otras criptomonedas existe; sin embargo, no es popular. Hay una amplia gama de billeteras electrónicas que administran criptomonedas y otras divisas. Al mismo tiempo, diferentes empresas se están abriendo al pago con criptomonedas. Pero por el momento, los criptopagos se hacen en mucho menos proporción frente a los medios tradicionales.

Como ejemplo tenemos a Bitpay, un sistema de pago que trabaja con criptomonedas. La relevancia de este sistema es que mantiene una alianza con empresas como At&t. Los usuarios de la empresa de telecomunicaciones pueden pagar sus servicios mediante criptomonedas. Efectivamente, hay quien lo hace de esta forma y Bitpay procesó mil millones de dólares tanto en 2017 como en 2018, según sus comunicados oficiales. Aunque impacta la cifra, aún está muy debajo de lo que los 11.2 billones de dólares que procesó la red de pago Visa en 2018.

Al parecer, las criptomonedas son atractivas para la inversión, pero no para el uso común. Parecerá lógico cuando tienes una divisa que la próxima semana podría valer 113.3%, como pasó durante mayo. Aun así, ya hay quienes pagan con ellas. Posiblemente con el paso del tiempo vaya perdiéndose el miedo a usarlas para cobrar o pagar.

Aún existen muchas dudas sobre el uso transaccional de las criptomonedas. ¿Cómo protegerlas?, ¿cómo intercambiarlas?, ¿quién las acepta? La gente sabe que son valiosas, pero no las busca como un método cómodo para pagar su cuenta de teléfono o internet.

Las posibilidades de uso para Bitcoin y otras, están sobre la mesa, lo que falta es que se exploten a una mayor capacidad. Por el momento los dueños de criptomonedas son similares a los poseedores de metales preciosos de antes. Bitcoin nació para hacer pagos uno a uno (2P2) y aún se ve lejos esa meta. No sería la primera vez que un proyecto digital cambia su objetivo original. Todos sabemos la historia que nació en 2004 cuando una red social para hablarle a las chicas terminó convertida en un monstruo de la informática e intercambio de información de todo tipo. En los próximos años veremos nuevas formas de usar las criptomonedas. Bastará con que nuevos usuarios se interesen en ellas.

 

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