“La nueva economía no es la economía de las empresas que producen o diseñan Internet; es la de las empresas que funcionan con y a través de Internet…”

 

Entre los múltiples aspectos que la tecnología ha modificado, en el mundo empresarial se dibujan diversos escenarios que nos han llevado a revisar cómo están reaccionando las organizaciones ante el cambio tecnológico. Partamos de dos vertientes: las empresas que deben adaptarse y las empresas que nacieron digitales rompiendo con paradigmas establecidos.

Sin distinciones particulares de sectores, industria y su orientación a los negocios (B2B) o a los consumidores (B2C), revisemos el primer caso. El creciente uso de la tecnología para la operación convencional de las empresas fue tomando fuerza con esquemas de productividad, optimización y automatización. Diversas ofertas de hardware, software, almacenamiento, administración y conectividad; el auge de Internet y de las comunicaciones unificadas. La ola de innovación difícilmente permitió a las empresas una reingeniería integral; algunas hicieron esfuerzos aislados y con poco conocimiento; otras invirtieron en infraestructura y otras hicieron lo básico. Con el tiempo, algunas se han adaptado, otras tantas están en el proceso y aquellas que no reaccionaron, incluso han desaparecido.

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Una nueva forma de pensamiento

El cambio tecnológico en las empresas implica una nueva forma de pensar, pues impacta transversalmente a toda la organización. El que compra la tecnología, el que la usa, el que la implementa y quien recibe el producto o servicio final. Anteriormente, estos cambios eran propios de un par de áreas, pero actualmente se extiende a toda la organización. La gestión de dichos cambios debe ser administrable en todos sus ámbitos para garantizar una operación eficaz. Las estructuras deben evolucionar, los procesos se deben mejorar y los modelos de negocio tienen que cambiar de acuerdo al panorama global. El factor humano, por su parte, juega un papel fundamental, pues, a su vez, la empresa se conforma por diversos perfiles y generaciones que implican un cambio más.

Hablando de industrias particulares hemos mencionados ya aquellas que se vieron abrumadas por la aparición de Internet y no dieron ese paso llamado innovación: música, video, telefonía y televisión, por nombrar algunos ejemplos.

El CIO tiene que pensar 2.0 para transitar el cambio tecnológico que hoy es una constante en el mundo de los negocios; la tecnología es sinónimo de competitividad. La gestión del cambio es un factor obligatorio para las empresas que se encuentran en continua renovación, misma que no parará por la propia velocidad de la tecnología.

 

Los negocios disruptivos

El otro lado de la moneda son aquellas empresas que operan conectadas; desde su operación hasta su personal y un modelo de negocio disruptivo. Empresas de diversas industrias pero comunicadas en un 90% con esquemas colaborativos y flexibles. Su conexión 24/24 permite su funcionamiento y un escenario innovador para los jóvenes ávidos de nuevas experiencias laborales; a los consumidores los escucha y les ofrece lo que piden a través de diversas formas y canales digitales. En este tipo de empresas, las oficinas son del pasado y el celular, en cambio, es una extensión virtual de ésta.

Por otro lado están aquellos negocios 100% basados en Internet, modelo para muchos inconcebible hace unos años; para quienes veían a Internet como una herramienta y no un medio; como algo transitorio y no permanente e infinito. Así nacieron negocios cuya infraestructura vive en la nube; ofrecen servicios nuevos o incluso existentes, pero de una manera innovadora. Esto sin duda implica una amenaza creciente en el mercado empresarial. Un ejemplo es Uber, red de transporte que conecta a los pasajeros con conductores a través de una app alrededor de todo el mundo. Algo tan simple convertido en un negocios de millones de dólares que simplemente cambió su forma de ver los negocios y aprovechar las oportunidades que brinda la tecnología y la misma globalización. No por nada Uber ya enfrenta pugnas legales en Europa y en otros mercados se vislumbra ya como una amenaza.

En la industria tecnológica, Google, Facebook y Twitter ya se han consagrado. Detrás de éstas, las startups y el mundo de incubación altamente prioritario en Silicon Valley, donde la compraventa de empresas prometedoras es el negocio del día a día.

Manuel Castells, sociólogo y profesor universitario reconocido en tecnologías de la información y comunicación, afirma: “La nueva economía no es la economía de las empresas que producen o diseñan Internet; es la de las empresas que funcionan con y a través de Internet. Ésa es la nueva economía y eso es lo que está ocurriendo en todo el mundo.”

El camino que se ha recorrido en materia de innovación en las empresas implica una constante reinvención. Sin embargo, a su vez ofrece alternativas para subirse a la ola tecnológica y ser parte de la nueva economía tecnológica.

 

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