El parque vehicular de República Dominicana sigue creciendo a grandes pasos. Un problema grave, sobre todo porque las flotas de vehículos de pasajeros están en pésimo estado y necesitan modernizarse para hacer rentable la operación del transporte urbano en las ciudades. De los más de tres millones de vehículos que recorren nuestras calles cada día, 60% tiene más de 15 años de antigüedad.

 

Por Amós Azkonaga

 

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La reflexión de un experto como Onéximo González, vicepresidente de proyec­tos de Transvialsa, no pasa desapercibida. “Pensar que en las ciudades del país habita 75% de la población dominicana, donde una de sus principales necesidades diarias es despla­zarse a los centros de trabajo, estudios, deportivos, culturales o de ocio, en un anticuado y peligroso sistema de transporte urbano que le empobrece, (al gastar hasta 40% de sus ingresos mensuales en movi­lidad), pone en riesgo su vida y seguridad, contamina el medio ambiente, generando los elevados índices de muertes por acci­dentes de tránsito y enfermedades por congestión vial”.

Con respecto a las cosas y medidas positivas realizadas en el sector transporte en estos dos años de gobierno, González aplaude la construcción de vías de circun­valación o anillos viales periféricos para sacar el tránsito de paso que no tiene como destino el centro de las principales metró­polis, reduciendo los daños por congestión, accidentes y contaminación ambiental. Asimismo, la continuación de la construc­ción de la segunda línea del Metro de Santo Domingo desde el Puente Francisco del Rosario Sánchez (la 17) hasta el Megacen­tro en la Carretera Mella esquina Avenida San Vicente de Paúl, que impactará de manera positiva la vida social, económica y política de más de 600,000 habitantes del municipio Santo Domingo Este.

Otro de los grandes avances ha sido la terminación de la Autopista del Coral en la región Este y la especialización del pago en los peajes del país, creando una entidad fiduciaria y de fideicomiso en el Banco de Reservas para la operación, el manteni­miento y expansión del sistema vial del país.

Pero también es el momento de echar la vista atrás y ver lo que no se ha hecho o que se ha llevado a cabo como algo negativo, siempre bajo la óptica del señor González. Entre las labores que no se han realizado está la aprobación del anteproyecto de Ley de Movilidad, Transporte Terrestre, Trán­sito y Seguridad Vial, elaborado en 2005. Tarea pendiente, por más de tres años, en el Congreso de la República, que permita sacar al país de la estadística mundial de registrar más de 4,000 muertes anuales debido a los accidentes de tránsito, es decir 41.7 muertes por cada 100,000 habitantes; priorizar un sistema de transporte urbano, cómodo, eficiente y seguro, en las ciudades del país, donde diariamente se desplazan más de seis millones de seres humanos, en un transporte costoso, inseguro y contami­nante; así como la creación de una autori­dad única que centralice la planificación, control y operación del tránsito y el trans­porte en el país, para descongestionar las vías y dotarlas de seguridad.

Otro aspecto pendiente es penalizar fuertemente las infracciones a la Ley de tránsito y transporte y en modernizar y garantizar un eficiente sistema transporte de carga y pasajeros a la ciudadanía, ade­más de dignificar la vida de los transpor­tistas. Es importante dotar de seguridad efectiva las vías de la República Domini­cana con modernos sistemas de gestión de tránsito y transporte, como la instalación de cámaras y semáforos inteligentes, siste­mas de prepago de pasajes en el transporte urbano, y cambiar la matriz de consumo de combustibles contaminantes a amigables al medio ambiente, entre otras medidas.

De manera que hay que concretar muchos de esos aspectos. Onéximo Gon­zález es crítico poniendo sobre el tapete lo que faltaría por hacer en estos dos años que restan al actual gobierno de Danilo Medina. Entre ellos está impulsar la aprobación del anteproyecto de Ley de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, que cursa en el Congreso de la República; completar la red de rutas alimentadoras de pasajeros del Metro de Santo Domingo, integrando a los trans­portistas del sector privado para sacar las chatarras de la calles, modernizar la flota de vehículos de pasajeros y hacer rentable la operación del transporte urbano en la ciudad, e iniciar un Plan Integral de Segu­ridad Vial para enfrentar la mortalidad por accidentes de tránsito y los miles de discapacitados debido a los mismos.

Después de recorrer este cúmulo de opiniones de expertos de distintos ámbitos económicos, quienes destacan aciertos y desafíos, ¿hacia dónde se inclina la balanza?

 

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