Por Joaquín Vázquez M.

Los parques industriales por ubicarse en zonas delimitadas específicamente para la manufactura, almacenamiento  o distribución de productos contribuyen en  buena medida al ordenamiento de las ciudades mexicanas,  como no ocurre en las colonias o  barrios o zonas caracterizadas por agrupar factorías de todo tipo y de manera sumamente desordenada.

Las instalaciones adecuadas para la manufactura rompen con el estereotipo de los conjuntos fabriles del país. O cuando menos los parques no afectan al orden de las ciudades –en cuanto a tráfico, emisiones contaminantes, daño a las vialidades y proliferación de fondas, puestos de tacos y de todo tipo de productos para trabajadores y empleados dañinos para su salud–, además de contar con seguridad,  control de acceso de personas y vehículos y no tener que estar borrando y repintando constantemente los grafitis y la incesante propaganda política de todos los partidos.

Además de por supuesto, la oferta de bares, cantinas y prostitución y el ser objeto recurrente de los inspectores de uso de suelo, de agua, de equipos para combatir incendios, construcción e instalaciones eléctricas y de agua.

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El escenario típico de la zonas de fábricas tradicionales mexicanas –Industrial Vallejo, Naucalpan, Tlalnepantla, Toluca, Lerma y tantos ejemplos más en todo el territorio nacional–  generan alta inseguridad, propician muchos accidentes y enfermedades gastronómicas y de las vías respiratorias que promueven el ausentismo,  baja productividad, escasa rentabilidad y escasas posibilidades de desarrollar cadenas productivas eficientes.

El proceso de industrialización del país ocurrió de forma caótica a finales del siglo XIX y principio del XX con la instalación de la Consolidada en Peralvillo, Fundidora Monterrey, las cerveceras y sus factorías de botellas y corcholatas, de Altos Hornos de México en Monclova e Hylsa en Monterrey. Todas esas instalaciones estaban enclavadas en zonas habitacionales o, como en el caso de Fundidora Monterrey donde la antigua Maestranza fue absorbida por la mancha urbana de una de las ciudades icónicas de la industrialización del país y eso fue precisamente una de las razones de su desaparición y que hoy se conserva como parque y centro de convenciones y exposiciones.

Antecedente de los parques industriales y del gobierno por resolver esa problemática del enclave industrial dentro de la zona habitacional ocurrió con la construcción de Ciudad Sahagún, en el estado de Hidalgo, al iniciar la década de los cincuentas, al edificar los conjuntos habitacionales separados, pero relativamente cerca de las tres plantas de ensamble de autos, camiones de carga, autobuses carros de ferrocarril y maquinaria textil.

La norma mexicana de Parques Industriales NMX-R-046-SCFI-2011 establece su instalación en un predio mínimo de 10  hectáreas y de reserva semejante, la vigencia de todos los permisos para uso industrial, de la infraestructura urbana incluidas las áreas verdes y el abasto de servicios básicos como agua, energía eléctrica, drenaje, recolección de basura y manejo especial de residuos tóxicos, inflamables y explotables, además de vialidades amplias, zonas de estacionamiento, instalaciones de carga y descarga, al igual que de un reglamento  interno.

Las telecomunicaciones constituyen herramienta de primera necesidad para todas las empresas, puntualmente las que interactúan en mercados internacionales o globales, aspecto que los inversionistas constructores observan en su evolución tecnológica a efecto de disponer de sistemas que abonen a favor de los propietarios y arrendadores de los predios.

La ubicación de los parques de manufactura debe tener accesos cercanos a carreteras,  autopistas, terminales ferroviarias, aduanas y en algunos casos a aeropuertos y puertos marítimos. Su urbanización,  además de ser limpia y amplia, debe estar despejada de baches, topes y contar con la nomenclatura y señalización de sus avenidas.

La Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados cuenta con un programa de certificación de estos desarrollos inmobiliarios, en la perspectiva de garantizar las condiciones óptimas para las operaciones fabriles.

Las condiciones laborales de los trabajadores, empleados y directivos al interior de los parques industriales, la toma de sus alimentos en condiciones de salud y en comedores o espacios adecuados, su traslado peatonal o en vehículos y el  portar identificación y uniformes acordes a sus  funciones, representan factores de una mejor calidad de vida.

Para el ordenamiento de múltiples urbes del  territorio nacional, la gran mayoría con trazas que corresponden a la época virreinal como es el caso de Guanajuato, Querétaro, Michoacán, Aguascalientes, San Luis Potosí y desde luego que la zona metropolitana de la ciudad de México, los parques industriales constituyen un  excelente soporte para la desconcentración de las actividades industriales.

 

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