Se llama Path y su creador, Dave Morin, rechazó una oferta de compra de Google por 100 mdd. Su misión: dejar que la red de Mark Zuckerberg sea un “ruidoso megaclub” y que la suya sea más exquisita, como una “cena íntima”.

 

Por Tomio Geron 

 

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Dave Morin promete que ningún anuncio tocará jamás su red social, Path. “No creemos que se pueda brindar el tipo de privacidad que buscamos hacién­dolo de otra manera”.

Ésa es toda una declaración, especialmente en un mundo donde el mantra es: “Obtén usuarios, obtén anuncios, obtén una gran valuación”. Pero Morin siempre ha ido contra la corriente.

En enero de 2010 renunció a un trabajo de ensueño en Facebook para crear su antítesis: una red privada sólo para móviles llamada Path (sendero), que te conecta a un puñado de familiares y amigos cercanos.

Sólo un mes después de su lanzamiento y con sólo 10,000 usuarios activos, Morin rechazó una oferta de compra de 100 millones de dólares (mdd) de Google.  “Tomamos esta decisión para nadar en contra de la cultura actual y comprometernos a pensar en el largo plazo”.

Durante un tiempo, esa elección parecía ser la equivocada. Path comenzó a desvanecerse rápidamente. Muchos descalificaron a Path por considerarla una red de nicho que duraría poco en la web. Durante dos años, Path simplemente sobrevivió.

Pero este invierno algo inesperado ocurrió: la plataforma comenzó a hacerse popu­lar. Path, que, en enero, tenía sólo cinco millones de usuarios, superó los 20 millones a finales de agosto. Los inversionistas están de nuevo tomando nota y, con una valuación de probablemente más de 300 millones, recha­zar la oferta de Google no parece tan tonto.

 

Un club muy íntimo

Path es una aplicación móvil para com­partir tu vida privada con un grupo exclusivo de personas. Mientras que las grandes plataformas, como Facebook y Twitter, contienen mensa­jes de los anunciantes, varios medios de comunicación y ese sujeto que tal vez ni conozcas, Path te relaciona con la gente que sí quieres ver.

Dejemos que Facebook sea el ruidoso megaclub, Path será la cena íntima. En un principio, sólo permitía un máximo de 50 contactos, posteriormente eleva­ría el límite a 150. Los usuarios elogian el diseño, su menú ani­mado estilo de Pixar, sus emoticones y la función que envía un mapa a sus amigos para avisarles sobre su hora de llegada. Morin dice que estas características demuestran verdadera emoción, senti­mientos o sarcasmo, que son difíciles de transmitir a través de los dispositivos.

“Esta plataforma responde a una nece­sidad humana fundamental de estar muy cerca de las personas que te importan”, dice Ashton Kutcher, otro inversionista. “Es mi red social por defecto, un lugar seguro para compartir mi vida con las personas que quiero”.

Pero la intimidad y la viralidad no se mezclan. En junio de 2012, Path tenía tres millones de miembros; mientras tanto, Instagram, la popular plataforma para compartir fotos que se puso en marcha en la misma época, tenía unos 30 millo­nes (que más tarde sería comprada por Facebook en 715 mdd). Path estaba en una encrucijada: crecer o caer.

 

El origen del “negocio”

En diciembre pasado, Morin y su cofun­dador Dustin Mierau tomaron la decisión de abrir Path. Formaron una alianza con Twitter para permitir a los usua­rios difundir sus perfiles de Path. En marzo agregaron mensajes privados, que aumentaron la participación. En mayo crearon un sistema para que los usuarios invitaran a sus contactos a Path, a través del sistema de mensajes directos de Twi­tter y a través de Gmail.

Gracias a estos ajustes, Path ha resultado adictiva, con usuarios activos que revisan la aplicación un promedio de 19 veces al día. El usuario activo típico de Path pasa 20 minutos al día en la apli­cación, en comparación con 17 de Face­book y tres de Pinterest.

Path, que había recaudado anterior­mente 41.2 mdd, está utilizando su actual etapa de crecimiento para alistar otra ronda de financiamiento. Morin dice que el crecimiento ha sido en su mayoría orgánico: 60% proviene de los usuarios que invitan a sus amigos, 30% es comple­tamente orgánico y el resto, 5%, proviene de la publicidad.

Morin creció en Helena, Montana, tuvo su primera experiencia en Silicon Valley cuando trabajó en la división de marketing universitario de Apple. Jugó a fundar su propia startup, hasta que Sean Parker lo llevó a Facebook en octubre de 2006. Morin trabajaba en la plataforma de desarrolladores, cuando un viaje a la India a finales de 2009 lo cambió todo.

En la boda de Ruchi Sanghvi (de Facebook) y Aditya Agarwal (de Dropbox), donde también se encontraba Mark Zuckerberg, Morin se topó con un informe que predecía que los dis­positivos móviles eclipsarían a las com­putadoras de escritorio para el año 2013. Algo hizo clic.

“Pensé: ‘Oh, Dios mío, ¡mis conoci­mientos no tendrán, ningún valor en tres años!’”, dice Morin. “Yo tenía tres años para construir una empresa que fuera capaz de competir en el momento en el que el Internet móvil llegara”. Un mes más tarde, Morin renunció a Facebook para comenzar su propia empresa. Todo lo que necesitaba era una idea.

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Las piedras en el zapato

Durante este periodo, Morin había tenido reuniones con sus amigos Shawn Fanning (uno de los fundadores de Napster) y Dustin Mierau (fundador de Macster) para hablar sobre tendencias y empresas futuras. Una noche, en el apartamento de Fanning en San Fran­cisco, los tres discutieron cómo las redes sociales fueron convirtiéndose en lugares fríos y aislados. Entonces empezaron a traba­jar en una red íntima.

Para una empresa enfocada en la inti­midad, Path ha tenido más que su parte de situaciones embarazosas. En febrero de 2012 fueron sorprendidos cargando a sus servidores listas de contactos de los usuarios para encontrar a otros amigos en la red, tuvieron que pagar una multa de 800,000 dólares. Morin se disculpó públicamente y eliminó los archivos.

Path enfrentó preguntas simila­res en abril pasado, cuando fue acu­sada de enviar spam a amigos de sus usuarios vía sms en el Reino Unido. Después, Facebook bloqueó la capacidad de Path para encontrar amigos en Facebook. Facebook nunca ha dicho por qué, pero el problema del spam es una de las razones probables, y Facebook ve cada vez más a Path como un competidor.

Otro desafío que enfrenta Morin: cómo hacer dinero. Al renunciar a los anuncios, debe recurrir a la venta de bie­nes virtuales, como stickers de emotico­nes y filtros fotográficos. Su tasa de ingresos de 48 centavos de dólar por cliente dejaría a Path sólo 9.6 mdd. Solo 2% de los 1,150 millo­nes de usuarios de Facebook, o menos, compran bienes virtuales. Los stic­kers por sí solos no son un negocio.

Ademas, Morin planea lanzar un servicio de suscripción premium en este trimes­tre, que ofrezca a sus usuarios contenido y características especiales, así como alma­cenamiento. Ése este modelo y otros productos llamados freemium, como Dropbox, tienen una amplia clien­tela corporativa. Las probabilidades están en contra de Path cuando se trata de hacer que la gente pague cuando el resto de las redes sociales son gratuitas.

Otra opción es construir una pla­taforma de aplicaciones, un tema que Morin conoce bien desde sus días en Facebook. Path cuenta con una docena de desarrolladores publicando fotos, videos, datos de carreras de Nike+ y paseos en bicicleta, pero Path necesita un público de unos cientos de millone para sacar pro­vecho de la estrategia de plataforma.

“Path no está publicando, y no está feliz con ello. Es un camino más largo, y eso puede ser difícil a veces”, confiesa Morin, quien está a la espera de que su invención capture a millones, millones de conciencias.

 

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