Paul McCartney demandó el miércoles a la gestora Sony/ATV para recuperar el “copyright” (derechos de autor) de los éxitos que compuso entre los años 1962 y 1971 con The Beatles.

El ex integrante del cuartero de Liverpool interpuso la demanda ante un tribunal federal de Nueva York, con lo que busca recobrar 267 canciones que la estrella del pop, Michael Jackson, compró dos décadas antes de su muerte, entre las que figuran “Love Me Do”, “Can’t Buy Me Love”, “Ticket to Ride”, “Yesterday”, “Hey Jude” y “Let It Be”.

La argumentación del ex Beatle se basa en la enrevesada y varias veces modificada legislación estadounidense sobre los derechos de autor, la cual establece que aquellos artistas que hubieran vendido sus derechos de autor a terceros antes de 1978 podrían retomar los mismos 56 años después de la creación de esas obras.

Según la interpretación de McCartney, a partir de 2018, esta cláusula legal le permitiría recuperar la propiedad de sus canciones escritas en conjunto con John Lennon para The Beatles, dado que las primeras datan de 1962.

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La legislación establece que aquellos artistas que hubieran vendido sus derechos de autor a terceros antes de 1978 podrían retomar los mismos 56 años después de la creación de esas obras.

“Puesto que el primer vencimiento (de los derechos de autor vendidos) tendrá efecto en 2018, es necesaria y apropiada una declaración judicial en este punto para que Paul McCartney pueda confiar tranquilamente en sus derechos”, señala la demanda.

De acuerdo con el documento, desde 2008, McCartney le comunicó en repetidas ocasiones a Sony/ATV, su intención de recuperar el control legal de las canciones.

En 1985, el Rey del Pop superó la oferta de McCartney por los derechos de las canciones al pagar 47,5 millones de dólares (mdd) para adquirir la colección como parte de un tesoro mucho mayor de unas 4,000 melodías del empresario australiano Robert Holmes à Court.

Luego, las canciones de The Beatles y el resto de la colección de ATV fueron integradas en un emprendimiento conjunto que Jackson formó en 1995 con el sello Sony, lo que dio origen a Sony/ATV Music Publishing, que se convirtió en la mayor editorial musical del mundo.

Siete años después de la muerte del Rey del Pop, sus herederos vendieron su participación en Sony/ATV, incluyendo la colección de The Beatles, a Sony Corp por 750.000 dólares en 2016.

Sony responde a McCartney

Por su parte, Sony/ATV respondió a la demanda de McCartney este jueves, afirmando que tiene “el más alto respeto” por el artista, aunque la gestora de derechos dijo sentirse “decepcionada” por una decisión que consideran “innecesaria y prematura”.

“Hemos colaborado estrechamente durante décadas tanto con Paul como con los herederos del difunto John Lennon para proteger, preservar y promocionar el longevo valor del catálogo. Estamos decepcionados de que hayan presentado esta demanda que creemos es innecesaria y prematura”, añadió la compañía.

 

 

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