En mi colaboración pasada hablé de por qué no debes ser aval. El tema causó polémica en redes. Había personas a favor, en especial quienes habían tenido una mala experiencia, y otras en contra, quienes argumentaban que, sin el aval, las posibilidades de obtener un crédito serían pocas.

Ambas visiones son totalmente válidas.

Mi punto, basado en una encuesta que hicimos y en casos que yo mismo he atendido, es que no estamos conscientes de la responsabilidad que implica firmar un papel como aval. Por esto, más allá de tratarlo desde nuestras emociones, hay que ser objetivos y responsables.

Pero tal como dijeron muchos de ustedes, a veces nos encontramos del otro lado y necesitamos que alguien nos respalde. En ese caso te doy unas recomendaciones básicas para cuando buscas un aval:

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  • Pregunta a la otra persona si puede/quiere ser tu aval

Recuerda que la otra persona está arriesgando su nombre, su patrimonio y su historial. Debes darle oportunidad de negarse sin que eso te cause problema; exprésalo directamente: “Si me dices que no, no pasa nada, tan amigos como siempre”.

Nunca pongas a alguien como tu aval, ni siquiera como tu referencia, mientras la otra persona no conozca al 100% lo que esto implica o ni siquiera esté enterada. No importa si es tu mejor amigo, tu pareja o tu hermano, por respeto, pregunta si puedes involucrarlo.

  • Elige cuidadosamente quién puede ser un aval

Puede que tu mejor amigo que es un desorden con sus finanzas acepte tu petición, pero esto no significa que sea tu mejor candidato. Las instituciones financieras que requieren avales solicitan que estos sean personas con un buen historial crediticio y solventes económicamente. Así que, si tu amigo tiene problemas para cubrir sus pagos mínimos, probablemente no sea una buena opción, en especial si buscas créditos altos.

  • Haz tu petición con un plan definido de cómo vas a pagar tu deuda

Para darle confianza a la persona que será tu aval, llega con un plan de pagos escrito para pagar tu deuda y otro “plan b” en caso de que no puedas cubrirla. Busca la forma de darle la mayor confianza posible; incluso llévale otras pruebas de que eres un buen pagador: tu estado de cuenta, tus servicios pagados a la fecha e incluso tu historial de crédito. Parece demasiado formal y quizá sea innecesario para alguien de tu confianza, pero en cuestión de dinero siempre es recomendable la claridad y la transparencia.

  • Busca a tu aval antes de solicitar tu crédito

Tener a tu aval antes de pedir el préstamo agilizará el papeleo y te dará oportunidad de hallar al candidato correcto sin la presión de tiempo. Asimismo, tu aval podrá analizar al detalle tu propuesta y realizar todos los trámites necesarios de manera correcta y en tiempo.

Como lo dije en mi colaboración anterior, un aval es un deudor. Antes de involucrar a alguien más asegúrate de que no lo dejarás colgado, pues no solo perderás credibilidad y confianza, sino a una persona valiosa en tu vida. No cualquiera se arriesga por uno.

 

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