La economía argentina, que hoy pasa por un momento difícil, podría cambiar el giro de su historia con un aliado: Petróleos Mexicanos. La empresa mexicana podría invertir en el yacimiento más grande de energías no convencionales fuera de Estados Unidos. Miguel Galuccio, presidente y CEO de YPF, dice que con Pemex tiene una relación muy especial y espera que haya una sociedad de largo aliento.

Por Pierre-Marc René

La explotación de Vaca Muerta, uno de los yacimientos de petróleo y gas shale más importantes del mundo, se perfila como el elemento que relanzará la economía argentina. En este proyecto, la petrolera estatal YPF (Yacimientos Petroleros Fiscales) está desarrollando un plan estratégico que incluye la participación de varios socios, entre ellos Petróleos Mexicanos (Pemex).

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La US Energy Information Administration (EIA), estima que los recursos de Vaca Muerta equivalen a 16,200 millones de barriles de petróleo shale. Tiene el tamaño de Bélgica, cuenta con más petróleo shale que México y más gas shale que Brasil, y sus reservas pueden responder a la demanda nacional actual argentina por 150 años.

Miguel Galuccio presidente y director general de YPF, firmó en septiembre del año pasado en Cancún un memorándum de entendimiento con Pemex y Petronas, la petrolera estatal de Malasia, para establecer un marco de cooperación para intercambiar conocimientos técnicos, experiencias y mejoras prácticas, así como evaluar oportunidades de negocios entre las tres empresas.

Forbes México pudo contactar a Miguel Galuccio vía telefónica desde Buenos Aires, para hablar sobre los planes en Vaca Muerta y los proyectos que busca desarrollar con Pemex y Petronas, además de The Dow Chemical Company y Chevron.

“En el plan de cinco años, teníamos que encontrar dos socios estratégicos y al final encontramos tres; y si las oportunidades se presentan buscaremos más, pero estamos desarrollando lo que ya conocemos y en la exploración del resto”, explica.

Pero Galuccio tiene un gran interés en que Pemex participe con YPF en la explotación de estos hidrocarburos, pues es un amigo cercano de Emilio Lozoya Austin, el director general de la petrolera mexicana.

“Con Pemex tenemos una relación muy especial. Tengo mucho aprecio y respeto profesional y cariño personal por Emilio [Lozoya]. A su vez, viví en México cuatro años dirigiendo una compañía importante (Schlumberger), con lo cual tengo una relación significativa con Pemex desde hace mucho tiempo. Hay mucho cariño por el país ya que viví ahí y mis hijos estudiaron en México”.

No obstante, debido a la transformación de Pemex en empresa productiva del Estado tras la reforma energética, esta participación se podría hacer pero a mediano o largo plazo.

“Las puertas están siempre abiertas para Pemex. A nosotros nos encantaría que Pemex participe y nos daría muchísimo gusto, pero creo que Emilio está focalizado en lo que es más importante para México que es la transformación de Pemex y la nueva política energética mexicana”, afirma. “Es un desafío muchísimo más importante que el de participar en Argentina”.

El regreso

Mientras tanto, Galuccio se concentra en buscar nuevos socios, ya que la española Repsol, la cual era dueña de la petrolera argentina hasta su nacionalización, optó por concentrar sus esfuerzos y actividades en campos maduros y en la explotación de energía convencional.

Pero la visión de Repsol no convenía a Argentina, ya que la producción empezó a caer. En 2011, el país se volvió, por primera vez desde 1984, importador neto de hidrocarburos, especialmente de gas, por lo que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner decidió un año después comprar 51% de la participación que tenía la española en YPF.

La nacionalización de YPF marca también el regreso de Miguel Galuccio a la petrolera, pues renunció a su cargo en 1999, pocos meses después de la adquisición de la compañía por Repsol, debido a sus diferencias con el nuevo modelo de gestión que se había adoptado.

La presidenta Fernández de Kirchner le dio como mandato impulsar la explotación de Vaca Muerta, cuyo yacimiento permitirá relanzar la economía nacional. Para Galuccio, esta decisión de nacionalizar a YPF fue la mejor para Argentina y la petrolera que dirige, aunque reconoce que la producción de petróleo y gas continuaron bajando, por lo que todavía se tienen que importar grandes cantidades de hidrocarburos para responder a la demanda nacional.

“Hay un plan y hay una visión que tienen que ver con la nacionalización de YPF que es una empresa donde 51% es del gobierno argentino y 49% del sector privado, además de cotizar en la Bolsa de Nueva York.

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Cambio energético

YPF, añade el directivo vía telefónica, lidera actualmente el cambio energético en Argentina, que está marcado por dos pasos políticos fundamentales. El primero es el plan gas, en el que se puso un precio de gas de 7.7 dólares por millón de BTU (british termal unit), que incentivó la inversión que el país necesita para el desarrollo del sector.

El segundo paso es la modificación de la ley de hidrocarburos, promulgada en noviembre, que busca inversiones a través de previsibilidad. La reforma de dicha norma establece condiciones para las nuevas licitaciones en materia de recursos convencionales, no convencionales y en las zonas off-shore, y fija nuevos plazos para las concesiones.

Además, se otorga autoridad a las provincias para prorrogar por 10 años a aquellas firmas que cumplan con el plan estratégico de inversiones, las cuales deberán pagar regalías por un 12%. La iniciativa también acorta los plazos de los permisos, para incentivar las inversiones en la etapa de exploración, las cuales no podrán ser inferiores a 250 millones de dólares (mdd).

“Esa mejora a la ley de hidrocarburos tiene tres elementos fundamentales: aumentar la previsibilidad legal y la previsibilidad fiscal, así como trabajar fuertemente en la transparencia de todos los procesos que hay dentro del país”, precisa Galuccio.

“No necesitamos a Repsol”

Por lo tanto, dicha transformación energética enfrió las relaciones que YPF tenía con Repsol tras la expropiación de la española por parte del gobierno argentino en 2012.

Y al hablar del tema, se siente una cierta molestia en la voz de Galuccio, cuya relación con Antonio Brufau, presidente de Repsol, sigue congelada. “Repsol hoy ya no es más accionista de YPF. Cuando tienes una pelea o un problema, va a pasar un tiempo hasta que una compañía como Repsol decida volver a invertir en Argentina. Igual, hoy tenemos demasiados inversores mirando a YPF, por lo que no necesitamos particularmente de Repsol”, expresa el ingeniero petrolero.

Si bien las puertas se cerraron para Repsol, YPF las abrió a Dow Chemical, Chevron y Petronas, con las cuales se asoció para explotar Vaca Muerta. También Total, Shell y ExxonMobil están desarrollando proyectos en este yacimiento.

Galuccio tuvo como misión atraer más inversión en Argentina, especialmente para desarrollar el nicho de las energías no convencionales, pues debido a que su país cuenta con el yacimiento que más produce petróleo shale en el mundo fuera de Estados Unidos, lo hace más atractivo para los inversionistas.

En Estados Unidos, la producción de shale ha reducido de manera importante los costos del gas en el país y, de acuerdo con la EIA, se prevé que la Unión Americana sea independiente energéticamente para 2020.

Por esta razón, Argentina busca replicar el modelo adoptado por Estados Unidos y Galuccio espera que esta adaptación se haga lo más rápido posible para que el país vuelva a ser un gran exportador de hidrocarburos.

“Tenemos dos asociaciones más ya consumadas. Una con Dow Chemical que está invirtiendo en gas y tenemos otra asociación con Petronas que está por consumarse ahora a fin de año [2014], para la inversión de un yacimiento de petróleo no convencional similar al de Chevron y con la misma estructura de producción”, explica.

Dow Chemical firmó un acuerdo con YPF en septiembre de 2013 para explotar gas no convencional en Vaca Muerta, con una inversión total de 188 mdd y el desarrollo de 16 pozos.

La entrevista con el directivo de YPF se realizó unos días antes de que la compañía anunciara, el pasado 10 de diciembre, un acuerdo con la empresa estatal de Malaysia Petroliam Nasional Berhad, mejor conocida como Petronas.

Asimismo, en marzo de 2015 se iniciará la primera de las tres fases anuales para el desarrollo de un piloto de petróleo shale en el bloque llamado La Amarga Chica, ubicado en la provincia del Neuquén, en el centro oeste del país.

Ese bloque forma parte de la formación Vaca Muerta y se prevé una inversión conjunta entre YPF y Petronas de alrededor de 550 mdd, de los cuales la empresa estatal de Malasia aportará 475 mdd con el objetivo de perforar 35 pozos, mientras que la petrolera argentina será el operador del área a explotarse.

La operación conjunta con la estatal de Malasia representa la segunda mayor inversión asegurada por YPF desde que el Estado se apoderó de la participación mayoritaria que tenía la española Repsol en la petrolera argentina en 2012. Se da después de acuerdos previos por un valor de 2,800 mdd con la estadounidense Chevron para desarrollar la formación de shale de Vaca Muerta.

Shell Argentina y Total Austral también invertirán unos 550 mdd junto a la empresa provincial de energía Gas y Petróleo del Neuquén, para el desarrollo de hidrocarburos no convencional en esta formación geológica.

“Shell y Total ya están presentes en el sector. La que ha aumentado la inversión es Total. También ha tomado la decisión de hacer un desarrollo offshore”, precisa Galuccio, quien aplaude los grandes esfuerzos que el gobierno argentino ha hecho en los últimos años con la nacionalización de ypf y el desarrollo de una nueva política energética nacional.

Agrega que YPF, antes de ser nacionalizada en 2012, invertía alrededor de 2,000 mdd al año. Actualmente, invierte 6,000 mdd, es decir, se triplicó la inversión energética en el país sudamericano, así como la actividad física ya que los equipos de perforación pasaron de 20, a principios de 2012, a 75 en 2014.

“Eso ha generado un aumento de producción en gas de 22% y en petróleo de 10%. A su vez, con la inversión se necesita más mano de obra, por lo que hemos aumentado la cantidad de trabajadores de 45,000 a 72,000”, comenta.

Además en 2013, se elaboró el primer desarrollo de un yacimiento no convencional importante en el país mediante una colaboración que se hizo con Chevron. El yacimiento produce 35,000 barriles de petróleo equivalente.

“Esto posiciona este yacimiento que comenzó a desarrollarse hace dos años como el segundo yacimiento más importante en producción de Argentina y el primero de petróleo no convencional más importante fuera de Estados Unidos. Estamos muy avanzados en el desarrollo de energía no convencional en comparación con el resto de los países, con excepción de Estados Unidos, que es el único que está haciendo un desarrollo masivo en no convencional”, argumenta.

Lo único que le falta a YPF para completar este plan maestro en Vaca Muerta es Pemex. Esta alianza se podría lograr aún más rápido una vez que la petrolera argentina decida expandir su negocio a nivel internacional invirtiendo en los campos maduros y en aguas someras de México. Un negocio en el que ya manifestó su interés.

 

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