Petróleos Mexicanos (Pemex) duplicó sus pérdidas durante el primer año de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

En 2019, la compañía estatal que dirige Octavio Romero Oropeza reportó pérdidas por 346,135 millones de pesos (mdp), 92% más frente a la cifra de 2018, de acuerdo con su reporte financiero al 31 de diciembre del año pasado.

López Obrador prometió desde su campaña presidencial rescatar a la empresa productiva del Estado con la estabilización y aumento de su producción petrolera, después de haberse convertido en la petrolera más endeudada del mundo durante el sexenio priista de Enrique Peña Nieto.

El apoyo gubernamental se ha materializado con un mayor presupuesto, renegociaciones de deuda y reducciones en su carga fiscal, pero la compañía enfrenta retos externos y de mercado que han presionado sus resultados financieros.

En documento del cuarto trimestre de 2019, la compañía explicó que el resultado negativo responde a menores ingresos de ventas, principalmente por menores exportaciones de petróleo crudo y una elevada carga fiscal.

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Estos resultados están afectados por la inercia y rezagos de los últimos años, pero la compañía ha registrado mejoras significativas, declaró el director corporativo de Finanzas de Pemex, Alberto Velázquez, durante una conferencia telefónica de sus resultados financieros, en la que no permitió preguntas de los analistas.

Los pasivos totales de la petrolera mexicana crecieron 10% a 3.88 billones de pesos, empujados por la deuda de corto plazo que aumentó 27%, con un costo financiero que creció 23%. La reserva de beneficios a los empleados se disparó 35% a 1.45 billones de pesos durante el año pasado.

A pesar de los esfuerzos de refinanciamiento de su deuda financiera a 36,000 mdd, la deuda de Pemex subió a 105,200 millones de dólares.

“Para la nueva administración, el manejo de la deuda constituyó un gran reto”, declaró Emmaunel Quevedo, director asociado de Finanzas de Pemex.

En el transcurso del año pasado, las calificadoras de riesgo crediticio Moody’s y S&P pusieron en perspectiva negativa la nota de Pemex, mientras que Fitch la degradó a un grado especulativo.

Pemex registró un subejercicio de inversión de 35% frente a lo autorizado en 2019, al tiempo que incumplió con su meta petrolera y su producción cayó 7% en 2019. La empresa atribuyó este resultado a retrasos en la construcción de infraestructura, mal clima y problemas operativos en la perforación de pozos.

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“Vamos en la ruta correcta de ir consolidando paso a paso esta posición operativa y financiera de Pemex“, declaró Velázquez en el mensaje de los resultados.

El gobierno de López Obrador pretende elevar la producción de crudo a 1.8 millones de barriles diarios este año y 2.4 millones de barriles diarios.

Aunque la reforma energética del sexenio pasado permitió alianzas entre Pemex y empresas privadas para desarrollar campos y reducir los riesgos de exploración  y desarrollo, el actual mandatario cerró la puerta a más farmouts, así como a más rondas para licitar áreas contractuales.

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