En el caso de la Ronda Cero, el fin es permitir a Pemex sobrevivir, asociarse con otras petroleras y reservarse campos en el proceso de apertura pero “protegida” en un entorno donde enfrentará la feroz competencia de compañías con presencia internacional.

 

 

 

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El próximo 21 de abril se vence el plazo para que el Congreso de la Unión apruebe las leyes secundarias que regularán los cambios relativos a la reforma energética que se puso en marcha en 2013, mientras tanto, Petróleos Mexicanos (Pemex) entregó a la Secretaría de Energía, como parte del proceso de la Ronda Cero, la lista con su propuesta de campos en producción y exploración que conservaría y estarían a su cargo.

Digamos que con los cambios de la reforma energética la Ronda Cero es la alternativa que el Estado Mexicano tendría para proteger a Pemex, en la medida de las propias posibilidades de la petrolera, para entrar en competencia con los grandes corporativos petroleros que pudieran entrar al mercado nacional. Este proceso sería una réplica del  que se aplicó en dos países latinoamericanos, Brasil y Colombia, que luego de tener empresas estatales monopólicas o dominantes, abrieron su mercado bajo esta fórmula.

El secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, ha señalado que la reforma busca afianzar el principio de que el Estado es el dueño de los hidrocarburos que están en el subsuelo, así que a partir de esa premisa se trata de garantizar que en el aprovechamiento de la riqueza petrolera Pemex no se quede como en el chiste del chinito: “nomás milando”.

Así que, como está planteado en el discurso oficial, los objetivos suenan bien y los planes igual. En el caso de la Ronda Cero el fin es permitir a la empresa petrolera mexicana sobrevivir, asociarse con otras petroleras y reservarse campos en el proceso de apertura pero “protegida” en un entorno donde enfrentará la feroz competencia de compañías con presencia internacional.

A la Secretaría de Energía, con la asistencia técnica de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, le corresponderá evaluar en qué campos Pemex cuenta con las capacidades técnicas, financieras y operativas para explotar los hidrocarburos en condiciones de eficiencia y competitividad. Y los resultados de dicha evaluación deberán estar listos como máximo, el 17 de septiembre próximo.

La apertura del sector petrolero al capital privado que señala la reforma energética requiere de la aprobación de las leyes secundarias que incluirán la reglamentación de los procedimientos y detalles de los contratos, de tal modo que hasta entonces se iniciarían las licitaciones de las rondas “Uno”, “Dos” y “Tres”, en las que participarían las empresas privadas y en las cuales Pemex también podría competir.

La petrolera mexicana tiene como meta para este año mantener su producción por encima de los 2.5 millones de barriles diarios de crudo, luego que en un periodo de 10 años ha registrado caídas continuas, y que le demandaría unos 60 mil millones de dólares de inversión anual.  Pemex entonces solicitó a la Secretaría de Energía para la Ronda Cero, mantener todas sus áreas de producción, al igual que las zonas de exploración, que incluyen aguas profundas y cuencas del sureste, donde ha hecho descubrimientos.

En total, Pemex se reservó el 83 por ciento de las reservas probables y posibles (1P y 2P), que equivaldrían a 20 mil 600 millones de barriles y el 31 por ciento de los recursos prospectivos, unos 34000 millones de barriles. Así que les dejaría a los posibles competidores interesados en participar en la industria petrolera nacional, reservas prospectivas (que no se han explorado ni se tiene certeza de que existan) cercanas a los 78 mil millones de barriles de crudo, mismas que requieren de un intensivo capital para su investigación y posterior explotación.

La intención de la paraestatal, ya que se le asignen los proyectos de producción y exploración que solicitó, es buscar socios para explorar campos en aguas profundas y shale gas; fundamentalmente para desarrollar áreas en el Cinturón Plegado Perdido, en aguas ultra profundas del Golfo de México, frente a las costas de Tamaulipas, donde según directivos de Pemex se buscaría establecer un consorcio.

Los planes a futuro de la que será una empresa productiva del Estado, como lo establece la reforma energética, es asociarse con inversionistas privados para trabajar en campos maduros, de shale y en aguas profundas y posiblemente en aguas someras de crudos extrapesados; en tanto, abordaría en solitario los proyectos en los yacimientos de aguas someras, de crudos ligeros.

En el proceso de apertura al capital y corporativos privados, como hasta ahora ha planeado la administración federal, la petrolera mexicana se encamina para encontrar nuevos socios y competir con otros, en lo que en papel, en teoría quedaría protegido. Sin embargo, la respuesta a organismos empresariales, que pidieron se contemple en las leyes secundarias la integración nacional, para permitir la inclusión en el sector petrolero de pequeñas y medianas industrias, fue negativa, ya que, según la Sener es imposible jurídicamente privilegiar a empresas del país, a excepción de Pemex.

 

 

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