En el gran tablero latinoamericano, la economía de Perú destaca por el crecimiento de su PIB. Las estimaciones lo colocan como el modelo a seguir. Pero, ¿tiene elementos para sostenerse o es sólo una efímera promesa?

 

 

Lima, Perú.- Era un sueño. Sí, algo inimaginable hace cinco años: ver circular un BMW por las calles de Cusco, dice Jimmy Vásquez, mientras observa con asombro el paso de un auto de lujo de la marca alemana por una calle de su pequeña ciudad.

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Jimmy, guía de turistas, no tiene tan claro lo que pasa en su país, sólo ha leído en los periódicos que, palabras más palabras menos, las cosas van bien, que el empleo mejo­ra y que el número de pobres se ha reducido. Su única certeza es que debe trabajar arduamente para mantener a su esposa y a sus dos hijos. De hecho, abrió una panadería que le permite complementar su ingreso.

Como sea, él se desempeña en la principal actividad económica de Cusco: el turismo. La ciudad de 500,000 ha­bitantes hospeda a los visitantes que buscan conocer Machu Picchu, el principal atractivo del país. Jimmy, por ejemplo, sube tres o hasta cuatro veces por semana a este destino con turistas de todo el mundo, cuando es temporada de alta afluencia.

Mientras cuenta un poco de su historia personal, se nota que el BMW se quedó en la mente de Jimmy.

Según la Asociación de Representantes Automotrices del Perú (Araper), en 2013 se vendieron 7,500 autos de lujo. Esta demanda más o menos registra un crecimiento anual de 20%. El desplazamiento de coches nuevos es considerado por los analistas como un indicador de mejora en el ingreso familiar, toda vez que se trata de un bien de consumo dura­dero que, además, se paga a plazos, lo que refleja capacidad de pago, confianza de mantener los ingresos en el largo plazo (tres o cuatro años) y estabilidad laboral.

En los últimos años, según algunos especialistas, la clase media de ese país la­tinoamericano experimentó una explosión. Los peruanos hicieron su tarea y pusieron en orden sus finanzas públicas, dicen otros. El impulso que se dio en los últimos diez años a políticas de apertura de su mercado es un tercer factor que hoy está mostrando sus resultados con la llegada de fuertes cantidades de inversión extranjera directa, destacan algunos más.

Ya hay huella de ello. Estimaciones del Ministerio de Comercio Exterior y Turis­mo del Perú (Mincetur), colocan a más de 50% de su población en el rubro de la clase media. Y calculan que en 2016, es decir, en los siguientes tres años, se integrará otro 7%, por lo menos. El área de Estudios Económicos del banco español bbva estima que en el largo plazo el crecimiento económico de dicho país se mantendrá alrededor de 6%.

Según un reporte dedicado al estudio de la economía peruana para el periodo de 2014 a 2017, uno de los elementos que impulsará el crecimiento serán las exporta­ciones debido a la entrada en operación de grandes proyectos mineros actualmente en ejecución y a la contribución de la deman­da interna.

El desempeño del PIB y el crecimiento de la clase media peruana son los factores que dan vida a la expectativa de crecimien­to en la venta de autos. Por eso, las firmas automotrices deben estar muy felices en Perú, ya que según las expectativas de BBVA Research la venta de nuevas unidades en los siguientes tres años crecerá a una tasa de entre 10 y 15%. Y los que distribuyen unidades de lujo estarán aún más conten­tos, pues este segmento avanzará a un rit­mo de 20%. La comercialización de autos de lujo representa apenas 5% del total.

 

Ciudadanos adinerados

Como titular del Mincetur en el gabinete del presidente Ollanta Humala, Magali Silva es la responsable de cuidar que se alcancen las metas de crecimiento proyectadas. En entrevista con Forbes México, ubica las razones por las que actualmente Perú es uno de los países que más suena entre los inversio­nistas, que es considerado como ejemplo del crecimiento en América Latina y el que más presume de haber pasado lo más complicado de la crisis reciente, sin daños catastróficos.

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¿Qué pasa con Perú? ¿Por qué escucha­mos hablar tanto de su país?

Hoy Perú está cosechando los beneficios de las políticas públicas promovidas en los últimos años. Su economía es estable, lo que permite que la sociedad mejore sus ingresos y esto aumenta la demanda inter­na por productos y servicios. Eso es hoy, un país abierto a las inversiones, que promete rendimientos y busca el desarrollo de su clase media.

La ministra Silva estuvo de visita por la Ciudad de México en diciembre de 2013, vino a promover Perú como destino de inversiones.

De esta forma, uno de los elementos que destacan funcionarios y empresarios peruanos es el poder adquisitivo de sus ciu­dadanos. Hay alguien que lo sabe muy bien: Rolando Arellano, quien dirige la firma de consultoría Arellano Marketing y ha segui­do de cerca la huella de la clase media.

Recientemente, elaboró un estudio en el que determinó que 57% de la población peruana está incluida en la clase media; de dicha cifra, 39% (unos nueve millones) corresponde a una “nueva clase media” y 18% es la “clase media tradicional”. ¿Qué significa ello? Que la mayor parte son per­sonas que recientemente ingresaron a ese rubro; el resto es el segmento de siempre, el que hereda una posición socioeconómica estable y permanece en ella.

Para esa clase media naciente, la firma calcula un ingreso promedio mensual de 1,850 soles peruanos (unos 660 dólares). A diferencia de otros países latinoamerica­nos, la clase media en Perú crece mientras se reduce la pobreza, dice Miguel Palomi­no, director gerente del Instituto Peruano de Economía.

Según las estadísticas oficiales del Insti­tuto Nacional de Estadística e Informática (Inei), 27% de la población en Perú era pobre en 2011, pero la cifra se redujo a 25% en 2013. Sólo una cuarta parte de los 30 millones de peruanos vive en esa condición social.

Así, la expansión de la clase media, el aumento de la masa salarial y el mejora­miento de los índices de empleo, permiti­rán que la demanda interna de Perú crezca a un ritmo de 6.2%, entre 2014 y 2016. Como referencia, el ritmo de este indicador que mide la demanda de los consumidores, en México, es de la mitad de lo que crece en Perú.

 

Buena relación con México

La bonanza económica por la que atraviesa Perú no pasa desapercibida para México. José Antonio Blanco, CEO de Citibank del Perú, dice que actualmente las inversiones de nuestro país allá superan los 15,000 mi­llones de dólares (mdd). Y la expectativa es que en este 2014 se sumen otros 1,000 mdd. “Hay muchas firmas mexicanas invirtien­do, como Grupo México, América Móvil, iCA, Bimbo, Elektra y Omnilife”, comenta.

En su país, informa, no hay ningún tipo de restricciones ni discriminación para la inversión extranjera. Al mismo tiempo, considera que una de las mayores oportu­nidades que actualmente ofrece su país es para la constructoras, ya que el déficit de infraestructura supera los 90,000 mdd. Lo que más se requiere son obras de energía, carreteras, puertos, aeropuertos, así como infraestructura educativa y sanitaria.

“El retorno sobre las inversiones depen­de de la industria pero en general en Perú es bastante bueno. Por ejemplo, en energía la rentabilidad es como de 15%, un porcen­taje bastante bueno”, refiere.

José Antonio Blanco es también el presidente de InPerú, la instancia promo­tora de inversiones hacia el país. Él, desde su labor en Citibank, visualiza un país “que crece a pasos firmes”. Para él, que trabaja sobre expectativas duras, el crecimiento de Perú no es una ilusión, ya que en el pasado trabajó por quitar trabas a las inversio­nes, dotar de seguridad a las empresas y mejorar las condiciones laborales de sus ciudadanos.

Por su cargo en el banco y el tipo de vestimenta, seguro Blanco sí es de los peruanos que tiene un auto de lujo, de esos que cada vez se demandan más en su país. Uno de esos que Jimmy tiene —por el momento— sólo en mente.

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