El gigante farmacéutico anunció hace unos días la compra de el fabricante de medicamentos genéricos para hospitales Hospira por 17,000 mdd, pero algunos analistas ven el monto exageradamente alto.

 

Por Matthew Herper

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Hace unos días, Pfizer, un gigante farmacéutico construido a través de una serie de gigantescas adquisiciones, anunció que está comprando a Hospira, el fabricante de medicamentos para el sector hospitalario con sede en Illinois, por 17,000 millones de dólares (mdd) en efectivo y deuda asumida, para reforzar su negocio de genéricos.

Los inversionistas aplaudieron el acuerdo, sus acciones subieron 3.71% desde que se anunció el acuerdo, el jueves 5 de febrero y hasta el cierre de las operaciones del viernes 6. Una razón puede ser que Pfizer dice que el acuerdo tendrá un impacto inmediato, aumentando diez centavos o más a las ganancias por acción en 2016. Pero la razón más importante del entusiasmo de los inversionistas es que el acuerdo muestra que Pfizer está dispuesto a actuar y cambiar la historia de Pfizer para volver a una narrativa que a Wall Street le gusta más: que en pocos años Pfizer se divida en dos o más empresas independientes para aumentar su valor para los accionistas.

Pfizer ha dicho que está considerando esa medida, pero no ha tomado ninguna decisión. No obstante, su movimiento para adquirir a AstraZeneca, un gigante farmacéutico, por 100,000 mdd el año pasado, no fue del agrado de muchos inversionistas, ya que era una clara señal en contra de la estrategia de escisión. Cuando ese enfoque fracasó, dejó la impresión de que la administración de Pfizer era ineficaz. En esta ocasión, la compañía está siendo cuidadosa al decir que la división aún está sobre la mesa, y ni siquiera sería un lastre. “No creemos que esta transacción tendría un impacto al momento de una posible división en caso que de que eligiéramos emprender una”, dijo Frank D’Amelio, director financiero de Pfizer, a analistas en una conferencia telefónica.

Una revisión rápida: En 2011, Ian Read, presidente y CEO de Pfizer, comenzó a sugerir con cautela que la compañía podría considerar la escisión de sus activos, incluyendo su negocio de salud animal, su negocio de fórmula para bebés y una división de fármacos para el envejecimiento que han perdido la protección de las patentes. A los analistas de Wall Street les encantó la idea, y ayudaron a las acciones a subir de manera constante hasta el año pasado. Pfizer escindió su negocio de salud animal, Zoetis, y vendió la fórmula para bebés a Nestlé por 12,000 mdd. Pfizer también se organizó en tres divisiones: dos para medicamentos de marca y una para genéricos.

Esto último es lo que Pfizer llama su negocio de Productos Globales Establecidos, o GEP. Este negocio es el resultado de las peculiaridades de lo que ocurre cuando los medicamentos pierden la protección de las patentes.

En Estados Unidos, los medicamentos genéricos son muy regulados para asegurarse de que son seguros y efectivos y sustituidos automáticamente cuando un médico expide una receta. Esto significa que cuando un medicamento como Lipitor de Pfizer se vuelve genérico, los pacientes son cambiados a la versión más barata casi automáticamente.

Pero en muchos otros países, los genéricos no están tan regulados y la conmutación no es automática. Eso significa que la gente seguirá tomando Lipitor de Pfizer (o Viagra o Norvasc o lo que sea) de forma indefinida. El resultado es un gran negocio farmacéutico que pronto estará inundado de genéricos. A muchos inversionistas les encanta la idea de la escisión de estos fármacos de menor margen como un negocio separado para que las divisiones de marca puedan crecer más rápido gracias a una base de ventas más pequeña.

El problema, como los ejecutivos de Pfizer han expresado en repetidas ocasiones, es que, ya sea siendo parte de un Pfizer más robusto o una nueva empresa, el negocio de los genéricos no es lo suficientemente grande. Depende sólo de los medicamentos de Pfizer que se vuelvan genéricos. Para poder ser una compañía independiente, necesitará convertirse en un negocio de medicamentos genéricos de verdad.

Ahí es donde entra en juego Hospira. La compañía es líder en la fabricación de medicamentos genéricos para hospitales, que es un negocio muy distinto (y con mayores márgenes) al de vender píldoras de imitación genéricas. Esto incluye versiones de cosas como fármacos contra el cáncer y antibióticos. A veces habrá sólo dos, o incluso sólo un fabricante elaborando un producto en particular. Hospira también ha incursionado en la fabricación de imitaciones genéricas de fármacos de proteínas biotecnológicas, como Enbrel de Amgen, que Pfizer vende en algunos mercados, y Herceptin, de Roche. Pfizer también ha hecho sus propias grandes apuestas en estos productos.

Éste es un gran negocio. El problema es que, por sí solo, no soluciona los problemas con la unidad establecida de productos de Pfizer, que necesita más escala en el negocio de la imitación de píldoras para trabajar como un fabricante de genéricos independiente.

Y el acuerdo es costoso. “¿Qué pagaron?”, escribió en una nota a inversionistas el analista de Bernstein Ronny Gal, quien cubre a Hospira y había sido neutral sobre la acción. Él señala que el acuerdo valora a Hospira en generosas 15 veces sus estimaciones de Ebitda, y piensa que con el fin de hacer que el acuerdo funcione como se ha publicitado, Pfizer debe reducir drásticamente los costos de Hospira. (Eso es exactamente lo que Pfizer dice que hará, reducir 800 mdd a la compañía combinada.)

Probablemente Pfizer hará que esos números y que el acuerdo sean acumulativos. Pero el jiu jitsu financiero en cuestión es un poco difícil de creer. La idea es que Pfizer comprará un negocio con una enorme prima y luego lo separará en (probablemente) pocos años. ¿Cómo hará para que ese negocio pague el mismo tipo de prima que Pfizer acaba de pagar?

La compañía tiene mucho a su favor. La aprobación de su fármaco contra el cáncer de mama, Ibrance, llegó a principios de la semana pasada, y éste fue un caso en el que Pfizer, que siempre dijo que pensaba que la droga era autorizable, estuvo en lo correcto, y Wall Street, que se mostró escéptico, estuvo equivocado. La empresa podría estar infravalorada, y la estrategia de escisión podría funcionar.

Mientras tanto es probable que la atención cambie de si Pfizer todavía hará un trato aún mayor. Una idea que ha circulado es que Pfizer podría comprar Actavis, el fabricante de fármacos híbrido que elabora genéricos y de patente. Este acuerdo podría parecer menos probable, pero en la conferencia de analistas, el CEO de Pfizer dijo que la compañía continúa evaluando ofertas de todos los tamaños, y los cerrará si cree que tienen sentido financiero.

 

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