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A Marisa Álvarez siempre le apasionó la fotografía. Pero hace ocho años cambió la mochila por la pañalera, ante la llegada de su primer hijo. Y, con el paso del tiempo y el crecimiento de la familia, acabó por sustituir la cámara por el celular.

Pero llegó el momento en que la memoria de su smartphone se saturó de fotos. En lugar de borrarlas, montó un negocio que, en su primer año (este 2018), generará poco más de 2.4 millones de pesos (mdp): Pixyalbum, creado en octubre de 2017, y lanzado oficialmente en abril de este año. Es, básicamente, una aplicación para dispositivos iOS y Android.

Del teléfono a la mano

A través de Pixyalbum, los usuarios pueden llevar, de manera sencilla, sus fotografías favoritas, desde la memoria de su celular o redes sociales, hasta un álbum impreso con capacidad para 60 imágenes.

Una vez que la app ha sido descargada, el usuario únicamente tiene que darle acceso a sus cuentas de Facebook e Instagram, así como al carrete del teléfono. De esta manera, ya puede seleccionar las imágenes que desea llevar al álbum.

“Nos dimos cuenta de que no existía una verdadera solución para disfrutar las fotos; tomamos decenas con el celular y, luego, no sabemos qué hacer con ellas. Entonces, mi idea inicial era hacer fotolibros sencillos, pero, después, dije: ‘Hagamos más; [así que] creamos la aplicación y monté, literalmente en la sala de mi casa, una imprenta”, relata Álvarez.

El costo del álbum para los usuarios es de 199 pesos, incluyendo el envío, y es posible personalizarlo.

Foto: Fernando Luna Arce/Forbes México.

 

Para acercar su producto a los clientes, la emprendedora señala que su mayor fortaleza ha sido la plataforma de Instagram, en la que acumula 41,500 seguidores y ha podido exponer la imagen de los álbumes.

Escena de futuro

En su primer mes de operación, la compañía vendió cerca de 200 álbumes, una cantidad de unidades muy distinta a la que concretó en octubre pasado, cuando comercializó, a través de la app de Pixyalbum, poco más de 2,000. En total, prevé cerrar este año con 15,000 álbumes vendidos.

Con este crecimiento en su corto historial, la apuesta para 2019 es fuerte: buscará alcanzar, mes a mes, la venta de 10,000 álbumes. Desde luego, la empresa ya estableció una imprenta en forma.

“Este 2019 va a ser un año para seguir desarrollando la experiencia en nuestra app, buscando darle a los clientes un balance entre precio y calidad”, comenta. “Entre nuestros planes está también ver si podemos introducir nuevos productos e, inclusive, buscar una ronda de inversión hacia el primer trimestre del año”.

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Un objeto de valor

Para Alfredo Rosado, especialista en imagen y director de Bindu Impresión de Arte, la razón por la cual muchas personas mantienen el gusto por la impresión de las fotografías, pese al auge de la foto digital, es el lazo sentimental que se establece entre la foto en físico y la persona que la tomó.

“Lo que solemos hacer es tomar muchas fotos digitales y, después, almacenarlas en alguna memoria o disco, olvidándonos, muchas veces, de lo que tenemos”, comenta Rosado. “En cambio, cuando imprimimos una foto, ésta cobra valor para nosotros; hay un apego especial que puede relacionarse, inclusive, con la nostalgia”.