El plan para desarrollar campos maduros de Petróleos Mexicanos (Pemex) carece de atractivo y puede endeudar aún más a la empresa mexicana, afirman expertos.

«El problema fundamental es que las petroleras rara vez encuentran atractivos estas estrategias», consideró  el analista de la firma energética Wellingence, Pablo Medina.

El director general de la compañía petrolera, Octavio Romero Oropeza, presentó el programa Oportunidades de inversión en campos maduros: incremento en el factor de recuperación, el pasado 24 de abril de 2019.

La propuesta busca nuevas modalidades de coinversión que mejoren los contratos y  hagan viables proyectos de exploración y extracción de hidrocarburos con la participación de la iniciativa privada, aunque Pemex seguiría como titular y operador del contrato.

«El contrato, como lo están poniendo, no jala. Es demasiado pequeño para llamar la atención de las operadoras. Tampoco de las empresas grandes porque no tiene riesgo exploratorio, y demasiado incierto para las de servicios», comentó el director general de la firma energética GMEC, Gonzalo Monroy.

La nueva propuesta de Contrato de Servicio Integrales de Exploración y Extracción (CSIEE) incluye una mejora del régimen fiscal, cuentas segregadas, tarifas variables en función del precio de los hidrocarburos y recuperación de costos sobre componentes de mayor riesgo.

«La remuneración del contrato será en efectivo y se pagará con base en una tarifa por barril de aceite o millar de pie cúbico de gas», detalló la petrolera en una presentación.

En el aspecto fiscal, estos contratos se convertirán en operaciones fuera de balance para Pemex, que probablemente aumentarán su deuda, advirtió el economista senior de la Casa de Bolsa Finamex, Victor Gómez Ayala, en un análisis.

«Parece que los pagos por estos nuevos contratos tendrían un trato preferencial frente a los tenedores de bonos. Por el contrario, si Pemex decide registrar los pasivos en sus libros contables, aumentará su deuda y la del sector público», agregó la firma financiera en el documento.

La petrolera arrastra una abultado pasivo de 106,000 millones de dólares, monto que la convierte en la compañía petrolera más endeudada del mundo.

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La estrategia de Pemex incluye una primera fase con cuatro bloques: Akal, Tamaulipas Constitución, Rodador-Cinco presidentes, Nelash-Bacal-Tiumut. Juntos suman reservas 2P (Probadas más probables) por 2,018 millones de barriles de petróleo crudo equivalente.

Pemex detalló que lo activos incluyen campos marginales terrestres, campos terrestres con potencial remanente en procesos de recuperación primaria y secundaria, y campos de aguas someras con reservas «significativas e importantes» requerimientos de inversión. «La mayoría cuenta con producción e infraestructura existente con capacidad disponible que puede ser aprovechada», agregó la petrolera.

La empresa productiva de Estado preparará el modelo de contratación y autorización interna entre abril y octubre. Publicará la convocatoria el 26 de noviembre, recibirá las propuestas el 15 de junio de 2020 y presentará el fallo de las licitaciones el 29 de junio del siguiente año.

Para Monroy, Pemex está subcontratando todo y sus directivos están dejando a la empresa como una administradora de contratos. «Esa fórmula es la que permite que Pemex no sepa nada en aguas profundas ni  de gas y aceite shale».

El analista considera que el periodo de aclaraciones se extenderá hasta que se vea una propuesta «muy favorable para las empresas de servicio», y poco favorable para Pemex.

 

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