La mayoría de las personas que se encuentran encarcelados en México sólo concluyeron estudios de educación básica, vivieron en hogares biparentales, experimentaron situaciones de vulnerabilidad en sus hogares y tenían dependientes económicos al momento de su arresto.

Hasta octubre de 2016 en México había 173 personas privadas de la libertad por cada 100 mil habitantes. En Estados Unidos, esta tasa fue de 693 y en Canadá de 114 presos.

Del total de presos en el país 72.1% contaba con estudios de educación básica, es decir, preescolar, primaria, secundaria o carrera técnica, reveló la Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad (ENPOL) elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

El 19.2% de los presos contaba con educación media superior, 4.6% son educación superior y 3.8% no recibió instrucción académica alguna.

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Por rango de edad, 35.3% de las personas que fueron privadas de la libertad tenían de 30 a 39 años; 32.8% tenía ente 18 y 29 años; 20.6% entre 40 y 49 años; y 11.2% de los presos era mayor a 50 años; detalló la encuesta publicada el 31 de julio de este año.

Respecto a los antecedentes familiares, la encuesta señaló que 67.3% de la población penitenciaria en 2016 vivió tanto con su padre como su madre, es decir, formaba parte de un hogar biparental, antes de los 15 años; y 32.7% vivieron en un hogar monoparental o sin padres.

Acerca de la conducta de sus padres o los adultos que los cuidaban antes de los 15 años, 32.8% de los encuestados indicaron que consumían alcohol frecuentemente.

Para 20.5% de los consultados los gritos eran frecuentes; 16% fueron agredidos físicamente; y 14.3% señalaron que sus padres o los adultos que los cuidaron los insultaban frecuentemente; en tanto que 8.3% los golpeaban y es provocaron lesiones.

Destaca que 5.9% de los adultos que cuidaron a las personas que hasta octubre de 2016 estaban privados de la libertad, también estuvieron recluidos en un centro penitenciario.

Del total de los encuestados, 70.3% tenía dependientes económicos al momento de su arresto, de 64.15% tenía hijos que dependían económicamente de ellos.

Respecto a su situación laboral, 97.1% trabajó alguna vez antes de su arresto, de los cuales 18.7% señaló haberse dedicado a labores artesanales, 16.3% era operador de maquina industrial, 13.3% trabajador en actividades agrícolas o ganaderas, 12.9% comerciante o empleado de ventas, 9.6% fue comerciante informal y 9.1% trabajo en servicios personales y de vigilancia.

Destaca también que 3.7% de los presos en México eran profesionistas o técnicos, 1.9 se desempeñaron como auxiliar administrativo, 1.8% señaló enfocarse en actividades ilegales, 1.2 fue funcionario público; 1.2% era policía municipal, estatal o ministerial; y 1.1 se desempeñaba como empresario.

Los reincidentes también fueron comunes, toda vez que 25.9% de la población privada de la libertad en 2016 fue juzgada penalmente por algún delito de manera previa al proceso que determino su reclusión actual; en tanto que 24.7% estuvo recluida previamente en un Centro Penitenciario.

Para elaborar la encuesta se tomó como marco muestral una población de 211,000 personas privadas de la libertad mayor a 18 años en Centros Penitenciarios municipales, estatales y federales, durante de octubre de 2016.

 

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