No todo en el mercado de videojuegos es producciones AAA de grandes presupuestos y valores de producción. De hecho, la mayoría del software disponible para cualquier plataforma son juegos pequeños que aspiran a encontrar un público; un panorama bastante lejano de las millonarias expectativas de ventas de los grandes estudios y publishers.

Aunque puede ser un poco complicado el filtrar el catálogo de juegos disponible, es posible encontrar títulos que pueden ser joyas para algunos usuarios. Un buen ejemplo de esto es Pode, del estudio independiente noruego Henchman & Goon, que el verano pasado fue lanzado para el Nintendo Switch, y la semana pasada para el PlayStation 4, donde finalmente pude probarlo.

Pode es un juego de puzzle y plataformas cooperativo, hecho para dos jugadores simultáneos en la misma consola. Antes de continuar, es importante recalcar uno de los puntos más importantes que pueden ser un impedimento para algunos usuarios: Pode es un juego casual. Está hecho para ser jugado sin compromiso, y para hacer sentir bien a los usuarios en lugar de retarlos.

En Pode tomamos el lugar de Glo y Bulder, que son respectivamente una estrella caída a la Tierra y una roca. La historia es simple, directa y sin diálogos: Glo cae por error en nuestro planeta y busca la forma de volver al cielo, por lo que Bulder le ayuda en su camino a través de una montaña mágica. Cada jugador controla a uno de los personajes, que a su vez tienen habilidades particulares que necesitan usarse en conjunto para progresar: Glo puede brillar y hacer que florezcan las plantas, además de ser ligero y poder hacer saltos con una caída más lenta; Bulder puede hacer que crezcan formaciones rocosas como cristales, y al ser una roca es más pesado, por lo que puede cargar objetos e incluso absorber momentáneamente a Glo para escurpirlo como un cañón.

Foto: Henchman & Goon.

Las mecánicas consisten en que los jugadores deben encontrar la forma de salir de un área mediante la resolución de acertijos. Cada que llegamos a un área distinta el objetivo es el mismo pero el proceso puede variar. Más allá de la resolución de los puzzles en sí, el objetivo de Pode es poner a dos jugadores a trabajar en conjunto, mientras uno está sentado al lado de otro.

El mundo que exploramos tiene un ambiente místico y de velación. Si bien el reto es descubrir qué debemos hacer, lo más importante es la sensación de que infunde en los jugadores. Ya que no estamos realmente en peligro ni urgencia, cada que entramos a una nueva habitación podemos tomarnos nuestro tiempo para explorar cada detalle y discutir con nuestro compañero sobre lo que podrá significar cada cosa o las soluciones potenciales.

El estilo visual del juego en sí es bastante sencillo y consistente, con figuras y espacios tridimensionales que hacen un claroscuro entre áreas coloridas y sombreadas. La mayor parte del juego la cámara está fija en una habitación en un ángulo aéreo, pero ocasionalmente cambia para dar un poco de variedad.

Foto: Henchman & Goon.

Esta sensación de lo desconocido es el encanto de Pode, que gracias al fantástico soundtrack del compositor norteamericano Austin Wintory, se crea una atmósfera libre de tensión. Originalmente esto es lo que me atrajo a Pode, ya que Wintory es un veterano de la industria con una excelente lista de soundtracks a su nombre, como Journey, Flow, Abzû, y The Banner Saga. La música es etérea y amable, haciendo sentir bien al jugador aun en los momentos en que no podemos resolver el acertijo.

Ya que Pode no tiene diálogos, usa todos los demás recursos para crear una bella narrativa que funciona como metáfora de la cooperación: no importa qué tan diferentes seamos, nos necesitamos los unos a los otros para poder progresar. Por especialmente trillado que suene esto, a nivel personal me pareció bastante acertado, ya que es algo absolutamente opuesto al ambiente competitivo con el que normalmente identificamos a los videojuegos. Pode es posible jugarlo en solitario, pero no sólo es aburrido, sino que se vuelve frustrante ya que hay que cambiar constantemente entre los personajes para resolver absolutamente todo, lo cual es desgastante.

Definitivamente Pode no es el juego para todos, ni para todo momento. Personalmente lo usé como remedio para el estrés y como una actividad que compartir con mi pareja. Debido a que el juego en sí está afuera de la pantalla —en la comunicación entre los usuarios—, hay un agradable ambiente de intimidad que puede ser lo que algunos usuarios busquen con sus amigos, familia o pareja.

Foto: Henchman & Goon.

 

Contacto:

Correo: [email protected]

Twitter: @IrvingPeres

Podcast: El Beastcast

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

Semana Santa, mascota, Adoptare, perro
La relación entre los algoritmos y las mascotas
Por

¿Te imaginas que un algoritmo detecte qué tipo de comida es mejor para tu perro, basado en sus actividades diarias? O, i...