Por Ryan Mac

No es difícil detectar a los jugadores del juego para teléfonos inteligentes más popular de todos los tiempos. Tienen una forma peculiar de usar sus dispositivos frente a ellos con una mano, dice John Hanke, el genio de la tecnología detrás de Pokémon GO, mientras paseamos por el muelle de en Seaport Village, en San Diego, el día previo a su aparición frente a 7,000 fans en la Comic-Con.

“Están jugando”, dice el hombre de 49 años de edad, señalando con la cabeza a una pareja que camina tomada de la mano, con la mirada fija en sus teléfonos. “También ése chavo con la mochila de allá y ese grupito que está sentado por allá.”

Desde su lanzamiento en julio, Pokémon GO, un juego gratuito de “realidad aumentada” desarrollado por Niantic Labs en los que los jugadores capturar personajes virtuales asignados a lugares del mundo real, no ha hecho sino acumular superlativos. Apple dijo que el juego tuvo más descargas en su primera semana que cualquier otra app en la historia.

Uno de cada diez estadounidenses juega Pokémon GO al día, de acuerdo con App Annie, y SurveyMonkey calcula que el juego genera hasta 6 millones de dólares (mdd) al día en compras dentro de la aplicación sólo en Estados Unidos (el juego ya está disponible en 37 países). Más allá de los números, Hillary Clinton ha mencionado el juego en su campaña electoral, Justin Bieber ha ido de cacería en Central Park, y un reportero fue reprendido públicamente por jugarlo en una conferencia del Departamento de Estado.

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Pero todas esas cosas estuvieron a punto de no suceder. Hace sólo 12 meses Hanke era un empleado de Google cada vez más inquieto (lanzó Google Earth, entre otras cosas) y su compañía, Niantic, estaba perdida entre la maraña organizacional que es el gigante de las búsquedas. Cuando Google se reorganizó en Alphabet, parecía probable que Niantic fuera devuelta a la división de Android de la compañía o simplemente cerrara. Sin embargo, Google tuvo el acierto de dejar que Hanke buscara inversionistas externos y diera un giro a la compañía. Eso abrió el camino para acercar a Hanke a Nintendo y Pokémon Co., que tiene la propiedad intelectual de la marca, e hiciera el acuerdo más inteligente de todos los tiempos en el segmento de los juegos móviles.

Para Google el arreglo ha funcionado con creces. Google es propietario de algo menos del 30% de Niantic, con un juego que podría alcanzar los 5,000 mdd en ingresos anuales, según un analista de Macquarie Group.

“Si Google se hubiera quedado con el total de la participación en Niantic, no estoy seguro de que hubiéramos tenido Pokémon GO, al menos no a la velocidad a la que lo conseguimos”, dice Gilman Louie, un miembro del consejo directivo de Niantic.

Hanke ha sido fan de los videojuegos desde hace mucho tiempo, él aprendió a programar por sí mismo en su computadora Atari 400 en Cross Plains, Texas, un pueblo de 1,000 habitantes con un solo semáforo. Hanke se graduó de la Universidad de Texas, Austin, y finalmente terminó en la Haas Business School de la Universidad de California, Berkeley, ya que buscaba emprender una compañía de juegos.

No mucho tiempo después de llegar allí, se unió a la startup de un compañero de clase, Archetype Interactive, cuyo único título, Meridian 59, se considera el primer juego de rol multijugador masivo en línea en 3D (ellos vendieron la compañía el día en que se graduaron de la escuela de negocios).

Después de emprender y vender otra empresa de juegos en el año 2000, Hanke cofundó Keyhole, una firma de software geoespacial que ofrecía imágenes satelitales de cualquier localidad en la Tierra. Esa tecnología llamó la atención del cofundador de Google, Sergey Brin, que tenía una obsesión con los mapas.

En una reunión con el CEO de Google, Eric Schmidt y otros ejecutivos, Brin comenzó a usar Keyhole para hacer zoom sobre los patios traseros de las personas en la habitación mientras proponía la compra de la compañía. En octubre de 2004, Google, que acababa de salir a bolsa, compró a Keyhole por alrededor de 35 mdd en acciones.

Hanke pensó que se quedaría en Google sólo por unos cuantos meses, pero permaneció durante más de una década como uno de los dos jefes de equipo geo de la compañía.

Durante su estancia en la empresa, supervisó el lanzamiento de Google Earth en 2005, negoció la colocación de Google Maps en el iPhone original con Steve Jobs e hizo de Maps el segundo mayor producto de Google desde la óptica del tráfico, detrás de las búsquedas.

Sin embargo, para el año 2010 Hanke quería y esperaba volver a encender su pasión por explorar la posibilidad de combinar los mapas con los juegos.

Fue Larry Page quien lo convenció de quedarse en la empresa, y personalmente le dio los recursos para crear una división secreta de juegos dentro de la oficina de Google en San Francisco. Hanke nombró a su empresa Niantic Labs, en honor al barco que había llevado a los mineros del área de la bahía durante la fiebre del oro de 1849.

Después de crear un producto de realidad aumentada que permitía a los usuarios aprender sobre algunos de los sitios emblemáticos de la ciudad a través de los dispositivos móviles y del malogrado Google Glass, Niantic lanzó Ingress a finales de 2012.

Fue el primer intento de Hanke de crear un juego basado en la geolocalización y permitía a los jugadores formar parte de dos equipos para dominar ciertos lugares de todo el mundo a través de sus teléfonos. A pesar de que ganó fuerza con los jugadores de verdad, Ingress no se consideró un gran avance dentro de Google.

En la primavera de 2014, el CEO de Niantic soñaba con aplicar su experiencia en juegos basados en la geolocalización  a una marca bien establecida que atrajera más usuarios. Tanto Mario y Donkey Kong fueron considerados, pero un nombre ser repitió con fuerza: Pokémon, una franquicia que había sido un éxito a finales de los 90 con videojuegos, tarjetas, caricaturas y películas. Hasta mayo de 2016, los productos relacionados con Pokémon habían generado 45,000 mdd en ventas.

Por casualidad, un ingeniero en la antigua división de Maps de Google, llamado Tatsuo Nomura, estaba urdiendo en silencio un plan alrededor de Pokémon, pero por una razón completamente diferente.

Con el Día de los Inocentes a la vuelta de la esquina, Nomura tuvo la idea de ofrecer a los usuarios móviles una forma de cazar pokemones mientras usaban Google Maps.

A través de un amigo consiguió una cita con Pokémon Co., una entidad que es parcialmente propiedad de Nintendo y que convenientemente comparte el mismo complejo de oficinas con Google Japón en el distrito de Roppongi, en Tokio.

“A su CEO le gustó la idea de inmediato”, recuerda Nomura. “No hubo ninguna negociación real”.

El éxito de la broma del día de los inocentes llamó la atención de Hanke, quien se acercó a Nomura para ver si podía arreglar otra reunión.

Hanke quería saber si Pokémon estaría interesado en hacer un juego móvil real.

Para mayo de 2014, Hanke estaba en una sala de conferencias con el CEO de Pokémon Tsunekazu Ishihara, rodeado de traductores, hablando, de entre todas las cosas, de Ingress. Un jugador dedicado de Ingress, Ishihara, inmediatamente compendió cuán poderosa podía ser la ubicación para un juego móvil que implicara Pokémon.

Con la bendición del fallecido CEO de Nintendo, Satoru Iwata, Hanke comenzó el desarrollo de Pokémon GO en el verano, tras acordar dividir los ingresos del juego con Pokémon y Nintendo (Hanke se negó a revelar los términos específicos).

Mientras tanto, de vuelta en Silicon Valley la posición de Niantic dentro de Google se había diluido. Cuando la empresa decidió cómo reorganizarse en Alphabet, los líderes de Google se preguntaron qué hacer con el grupo de Hanke. Se habló de reincorporar la compañía en el grupo de Android, aunque la idea de volver a caer en la burocracia de la gigantesca organización que es Google le pareció muy poco atractiva a Hanke.

En cambio, se abordó la posibilidad de escindir la empresa, y se le dio permiso para salir y buscar financiamiento para hacer independiente a la empresa.

Se reunió con varias firmas de capital de riesgo, entre ellas Andreessen Horowitz y Kleiner Perkins Caufield & Byers, aunque todas se opusieron a la valuación propuesta por la empresa, de alrededor de 150 millones.

Un inversionista de esas reuniones recuerda que Hanke habló sólo sobre Ingress y que no hizo mención del próximo título de Pokémon. Eventualmente Hanke fue capaz de improvisar una ronda de 35 mdd a una valuación aún más alta (alrededor de 175 mdd) de Google, Nintendo, Pokémon Co. e inversionistas ángel, sin los grandes fondos de riesgo.

En defensa de los que se negaron a invertir en Niantic, apenas ha pasado un mes desde que Pokémon GO fue lanzado y la historia nos ha enseñado a ser cautos con los desarrolladores de juegos móviles como Zynga (Farmville) y King.com (Candy Crush), que han tenido grandes éxitos que se han diluido con el tiempo.

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En este momento, Hanke sólo trata de evitar que los servidores se caigan. Con bolsas bajo los ojos, ha tenido poco tiempo para hacer algo más, ni siquiera jugar su propio juego. ¿Qué nivel eres? “Estoy como en el 5”, dice con timidez.

 

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