Las agencias federales recibieron la orden de reducir sus servicios después de que los legisladores no lograron superar un estancamiento.

 

Reuters

WASHINGTON.- El Gobierno de Estados Unidos enfrentaba el martes una paralización parcial de actividades por falta de fondos por primera vez en 17 años, dejando potencialmente hasta un millón de trabajadores con permisos sin goce de sueldo, cerrando parques nacionales y frenando proyectos de investigación médica.

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Las agencias federales recibieron la orden de reducir sus servicios después de que los legisladores no lograron superar un estancamiento, lo que generó nuevas preguntas sobre la capacidad de un Congreso profundamente dividido para cumplir con sus funciones más básicas.

Después de que los republicanos de la Cámara de Representantes presentaron una oferta de última hora para salir del estancamiento, el líder de mayoría del Senado, Harry Reid, rechazó la iniciativa, diciendo que los demócratas no entrarían en negociaciones formales sobre gasto “con un arma apuntando a nuestra cabeza” en la forma de una paralización del Gobierno.

El desencuentro político en el Capitolio también generó nuevas preocupaciones sobre si el Congreso podrá cumplir con un plazo de mediados de octubre para aumentar el límite de la deuda de 16.7 billones de dólares.

“Si no se alcanza, podría dar lugar a un ‘default’ (incumplimiento) técnico de la deuda, lo que llevaría a un desplome de los mercados financieros”, escribió el analista de ING Tom Levinson.

Con parte de la atención en las elecciones legislativas del 2014, ambos partidos intentaron eludir responsabilidades por la paralización del Gobierno.

El presidente Barack Obama acusó a los republicanos de estar demasiado comprometidos con los conservadores del Tea Party en la Cámara de Representantes y dijo que la paralización podría amenazar la recuperación económica.

Las apuestas políticas son especialmente altas para los republicanos, quienes intentan recuperar el control del Senado el próximo año. Sondeos muestran que posiblemente se llevarán la mayor parte de la culpa por la paralización, tal como ocurrió durante el último cierre parcial en 1996.

“Alguien va a ganar y alguien va a perder”, dijo el encuestador Peter Brown de Quinnipiac University. “En un comienzo, Obama y los demócratas tienen una leve ventaja”, agregó.

En los mercados, el dólar retrocedía un 0.2% contra una cesta de monedas principales y los precios del bono de referencia del Tesoro a 10 años caían un 0.3%.

Los futuros de las acciones subían un 0.5%, apuntando a una apertura alcista en Wall Street. El lunes, el índice S&P 500 cerró con baja del 0.6%.

 

Polarización política

La paralización -la culminación de tres años de gobierno dividido y una creciente polarización política- fue liderada por los conservadores del Tea Party unidos en su oposición a Obama, su rechazo a la ley de reforma del sistema de salud aprobada por el presidente y sus promesas de campaña de controlar el gasto.

Obama rechazó negociar las exigencias republicanas y advirtió de que una paralización podría “bloquear el engranaje de nuestra economía”.

Algunas oficinas de Gobierno y parques nacionales deben cerrar, pero el gasto para las funciones esenciales relativas a la seguridad nacional y pública continuarán, incluido el pago a los soldados del Ejército de Estados Unidos.

“No es sorprendente que haya una paralización, lo sorprendente es que esto no haya ocurrido antes”, dijo el estratega republicano John Feehery, un ex asesor del Capitolio.

“Tenemos un Gobierno dividido con visiones tan diametralmente opuestas; necesitamos una crisis para obtener cualquier tipo de resultados”, agregó.

En las horas previas a la paralización, el Senado controlado por los demócratas reiteradamente eliminó medidas aprobadas por la Cámara de Representantes que vinculaban el financiamiento temporal para las operaciones del Gobierno a postergar o reducir la reforma al sistema de salud conocida como Obamacare.

El Senado insistió en financiar al Gobierno hasta el 15 de noviembre sin condiciones especiales.

Poco después de la medianoche, el presidente Obama escribió en tweeter: “La Ley de salud sigue su avance. No podrán bloquearla”.

Si la paralización representa otra molestia en el camino para un Congreso cada vez más disfuncional o si es una señal de un quiebre más alarmante en el proceso político podrá determinarse por la reacción de los votantes y en Wall Street.

“La clave de esto no es qué ocurre en Washington. La clave es qué ocurre en el mundo real”, dijo el estratega demócrata Chris Kofinis. “Cuando el ciudadano de la calle se comience a rebelar, y los mercados financieros comiencen a caer, entonces veremos qué hacen estas personas”, agregó.

Un sondeo Reuters/Ipsos mostró que cerca de un cuarto de los estadounidenses culparían a los republicanos por una paralización, un 14% culparía a Obama y un 5% responsabilizaría a los demócratas en el Congreso, mientras que un 44% dijo que todos eran responsables.

Una revuelta esperada de los republicanos moderados de la Cámara de Representantes se desvaneció temprano el lunes, después de que el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, hizo llamados personales a muchos de ellos para que lo apoyaran en una votación de procedimiento clave, dijo el representante republicano Peter King.

 

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