Hace unos días me preguntaba un amigo por el porcentaje de acierto en las búsquedas de directivos para mis clientes. Le expliqué que aproximadamente en un 97% de las ocasiones el directivo colocado tiene un buen desempeño y, por tanto, se considera una búsqueda exitosa.

Él me respondió en broma que debería ofrecer mis servicios para la búsqueda de parejas, y me recordaba que la tasa de divorcio en varios países de Europa o Estados Unidos se encuentra por encima del 50% –con uno de cada 5 divorcios antes de los 5 años de matrimonio.

Lo anterior significa que el porcentaje de éxito de una firma de búsqueda de directivos encontrando un director general adecuado a las necesidades de la empresa es 10 veces superior a la de un europeo encontrando esposa o esposo.

Esta “broma” me llevó a la reflexión de que muchas veces no aplicamos rigor y metodología a decisiones muy relevantes para nuestra vida. Está demostrado que la elección de un directivo a través de una firma de búsqueda de ejecutivos tiene éxito en más de un 90% de las ocasiones y el proceso suele ser más rápido y certero que hacerlo sin este apoyo, muchas veces por falta de equipo especializado, de “manos” o de tiempo.

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Los coleccionistas de arte no acuden a una subasta sin un conocimiento profundo de la obra, del mercado y por supuesto acompañados de un agente especializado en la tipología de arte o periodo. Lo mismo ocurre con la compra de una casa.

Sin embargo, no dedicamos mucho tiempo a la elección de un socio para lanzar un negocio (la visualización del éxito nos ciega y no nos permite realizar un análisis pormenorizado), una pareja o un pediatra para nuestro hijo.

Hablando del mercado de búsqueda de ejecutivos, que es el más conocido para mí, un proceso de búsqueda puede llevar hasta dos meses, con un análisis profundo de la compañía, del mercado, de los candidatos, entrevistas en profundidad, herramientas de análisis de valores y chequeo de referencias exhaustivo hasta llegar a la persona adecuada. Sin embargo, una asociación para un negocio se puede cerrar en una comida de dos horas y la elección de una nana en una solitaria recomendación de un amigo.

En la sociedad actual no tenemos tiempo para decidir racionalmente sobre cada tema, pero imaginen empresas o herramientas dedicadas a realizar estos rigurosos procesos de selección. Buscar una pareja, un pediatra para nuestro hijo, un socio para nuestro negocio o una nana para nuestro bebé estaría al alcance de la mano y con las máximas garantías.

La oportunidad existe. Sólo falta que alguien se anime a lanzar la idea al mercado.

 

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