Por: Eduardo Vázquez Herrera*

La Ciudad de México enfrenta un gran reto de acceso al agua y de desequilibrio de disponibilidad en diferentes zonas, lo que da lugar a que existan Alcaldías que, por su ubicación, se ven favorecidas por la cantidad e incluso calidad del agua que reciben y otras que se abastecen por tandeo o que incluso no cuentan con una conexión a la red de suministro.

Este desequilibrio, cuyo origen deriva de una mala planeación en el desarrollo urbano e insuficiencias en la capacidad de la infraestructura hidráulica, entre otros factores más, implica que solo el 72.6% de los habitantes de la ciudad cuenta con agua diaria en sus hogares; alrededor de 2 millones de personas la reciben solo algunos días de la semana, y el 26% no recibe agua en cantidad suficiente.

Como es conocido, los acuíferos del Valle de México son la principal fuente de abastecimiento de la Ciudad y su Zona Metropolitana, mismos que, sin embargo, sufren una fuerte sobreexplotación que se estima en un déficit acumulado de 783 millones de metros cúbicos anuales, suficiente agua para cubrir las necesidades básicas de 5.5 millones de personas durante un año.

Asimismo, la Zona Metropolitana recibe otra parte importante de su abastecimiento de fuentes externas. Según estimaciones oficiales, el 42% de este volumen proviene del Sistema Cutzamala (que aporta el 30%) y del valle de Lerma (un 12%), aunque cabe destacar que este suministro tiene costos muy importantes de energía eléctrica para el bombeo y mantenimiento de la infraestructura.

A todo ello hay que agregar que, debido al crecimiento poblacional en la región, para la próxima década se tendrá que dotar agua a 2.7 millones de personas más (de acuerdo con cifras de CONAPO), mientras que los efectos del cambio climático, al afectar el ciclo hidrológico y los patrones de lluvia, generan escenarios de alta incertidumbre para cubrir las necesidades básicas de agua de la población.

Ante este contexto, se requiere impulsar políticas y acciones que contribuyan a complementar el servicio público de agua de la Ciudad de México, a través de fuentes alternativas para ampliar la cobertura y el acceso al agua en la cantidad y calidad necesaria en las zonas que carecen de ella.

La cosecha de agua de lluvia es una de estas opciones, viable y necesaria. Cada año, durante los meses de mayo a octubre, miles de millones de litros de agua se van por el drenaje y lo que es peor, provocan graves inundaciones. ¡Se desperdician! Cosechar agua de lluvia ofrece una solución sencilla, práctica, probada y no costosa, que pudiera proveer de agua hasta por 6 meses en espacios como viviendas y escuelas.

Esta solución ayudaría a contar con agua adicional para actividades como agua para uso personal (aunque no para su consumo), la limpieza de exteriores e interiores, servicios sanitarios, lavado de ropa, y mantenimiento de áreas verdes.

Y sobre todo, cosechar el agua de lluvia en lugares en donde no hay la cobertura suficiente y, por tanto, existe escasez, permitiría a que las familias y miembros de las comunidades escolares cuenten con el líquido necesario para satisfacer sus necesidades básicas e, incluso, para estar preparados ante una crisis sanitaria como la que nos enfrentamos ahora.

Actualmente, el gobierno de la Ciudad de México está implementando el Programa de Cosecha de Lluvia para mejorar las condiciones de agua en las colonias más afectadas por la escasez hídrica. En esta misma línea y objetivos Agua Capital, en colaboración con Isla Urbana, diseñó un programa y está por iniciar una serie de acciones a nivel vivienda y escuelas en distintos espacios de la Ciudad.

La Cosecha de Agua de Lluvia en la Ciudad es una herramienta que contribuye a atender el reto de acceso al agua de la población, así como mitigar riesgos asociados al agua como inundaciones, y a combatir la sobreexplotación de los acuíferos, al evitar que se extraiga más agua para dotarla a las personas.

Para lograr la seguridad hídrica en la Ciudad a largo plazo, es necesario impulsar este tipo de soluciones basadas en la naturaleza de manera complementaria a las soluciones tradicionales de infraestructura gris. La magnitud del reto que enfrentamos lo amerita.

Contacto:

Eduardo Vázquez Herrera es director Ejecutivo de Agua Capital desde hace tres años, con la misión de promover la seguridad hídrica en la Ciudad de México. 25 años de experiencia en los sectores público, social y privado, además de colaborar en el sector del agua durante 16 años en el diseño y ejecución de estrategias, políticas y proyectos para la seguridad hídrica a nivel nacional y en la CDMX. *

www.aguacapital.org

Twitter:@AguaCapitalOrg

Facebook: @AguaCapital[email protected]

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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