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Camioneta arrolla a una decena de personas en Toronto
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La creatividad de Musk parece no tener límites: actualmente es director ejecutivo y CTO de SpaceX, presidente de SolarCity y director ejecutivo de Tesla Motors, la empresa más innovadora del mundo.

 

Elon Musk era un niño peculiar. Le gustaba hacer preguntas sorprendentes. En cada una de ellas probaba a sus padres. “Supongo que era un camino extraño para un niño”, contó a Amy Wilkinson, creadora del popular libro Creators’s Code.

Nacido en Pretoria, Sudáfrica, desde pequeño devoraba libros de comics, novelas de ciencia ficción y leía de principio a fin las enciclopedias. Cuando tenía 10 años creyó que él debería escribir el código de una computadora. Diez años después, él y su hermano Kimbal habían desarrollado y vendido un videojuego llamado Blaster.

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La curiosidad de Musk crecía y crecía en la juventud. Un día decidió salir de Sudáfrica y seguir su vida en EU. “América es el país de los exploradores”, dijo. Primero llegó a Canadá, con unos parientes.

Para pagar sus estudios trabajó en los empleos más extraños, como en un molino de madera o absorbiendo químicos mientras portaba un traje de materiales peligrosos. Se graduó de la Universidad de Pensilvania. Por aquellos años era común que preguntara a sus amigos, profesores y compañeros de clase “¿cuáles son las tres cosas que tendrán un mayor impacto en el futuro de la humanidad?” Una pregunta extraña, pero que repetía con curiosidad a toda persona que le hablaba en aquella mitad de los noventa.

En 1995, Musk pensaba que internet era como un sistema nervioso humano. Desde entonces tenía la curiosidad de conectar la tecnología con la vida cotidiana. Casi inmediatamente después de terminar la universidad, Musk aplicó y se quedó en la Universidad de Stanford para estudiar un doctorado. A los dos días desertó.

Musk seguía obsesionado en trabajar en el mundo de la tecnología y unir la brecha entre ésta y la vida cotidiana. Así fue como envió su CV a la empresa hot de aquel momento: AOL. Él realmente quería trabajar allí. Hizo varias llamadas de seguimiento. Una y otra vez insistió. No tuvo suerte. Nunca le dieron la oportunidad.

Ese año, con 2,000 dólares en la bolsa, decidió iniciar, junto con su hermano Kimbal, la empresa Zip2, una de las primeras en ofrecer contenido vía online. La oficina de esta nueva startup se instaló en la zona de San Francisco. Su centro de operaciones tenía dos futones: durante el día servían como oficina y en las noches como dormitorios. “Tú piensas que esto nunca cambiará, que siempre será igual”, dijo Musk en una entrevista años más tarde. Este proyecto no tenía la confianza de todos. Un día, por ejemplo, un cliente se molestó y lanzó hojas de la sección amarilla en la cara de Musk. Elon se limitó a mover la cabeza de izquierda a derecha. Al poco tiempo, Zip consiguió a The New York Times como cliente. Le vendió mapas y contenidos. Las puertas se le abrieron de par en par. Cuatro años más tarde, en 1999, Altavista, división online de la empresa Compact, compró Zip2 por más de 300 millones de dólares.

Musk utilizó el dinero para crear otra startup. Esta vez se trató de una encargada de agilizar las engorrosas transacciones financieras en las compras web. Consiguió que los clientes pagaran desde internet. Antes de este proyecto, las operaciones tardaban hasta semanas, ya que los usuarios compraban con depósito u otros engorrosos métodos de pago. El reconocimiento de esta empresa fue inmediato. Agilizó el comercio online y fue una de las empresas que consolidaron el e-commerce. Este proyecto, llamado PayPal, fue adquirido por eBay por 1,500 millones de dólares.

Siete años después de su llegada al corazón geek de California, Musk, con apenas 31 años de edad, había pasado de 2,000 a 1,500 millones de dólares. Y su creatividad parece no tener límites: actualmente se desempeña como director ejecutivo y CTO de SpaceX, es presidente de SolarCity y director ejecutivo de Tesla Motors, la empresa más innovadora del mundo, según medios especializados.

 

El lado oscuro

Trabajar con Elon Musk no es tarea sencilla. Presuntos testimonios de empleados del sudafricano lo describen como un personaje intratable al momento de trabajar. Arrogante, dictatorial y muy exigente, así es Musk, aseguran.

Estos trabajadores dicen que para Musk no son necesarias capacidad y disponibilidad, sino que busca todo, incluida la vida personal de sus empleados. Una de sus citas más célebres, en una intervención ante sus empleados, fue: “No veo a muchos de ustedes trabajando los sábados.”

La cita anterior y otras, como la ocasión en que regañó a un empleado por preferir asistir al nacimiento de su hijo que a un evento de la compañía, vienen en el libro Elon Musk: Tesla, SpaceX y la búsqueda de un futuro fantástico, obra, por cierto, desacreditada por el propio protagonista.

 

Ingeniero del futuro

Una de las cosas que Musk tuvo desde su primera idea de negocio, pasando hasta la empresa más innovadora del mundo (Tesla), y siguiendo con su SpaceX, que busca llevar una colonia de seres humanos a marte, es el hecho de que encontró una brecha o necesidad humana para hacer la vida de los ciudadanos más sencilla.

Con sólo 44 años, su influencia, visión y legado lo convierten en el hombre más innovador del mundo.


Memoria RAM: Este 29 de julio fue lanzado Windows 10, la gran apuesta de Microsoft para éste y los próximos años. El core de este producto es volver a la sencillez de versiones anteriores a Windows 8, regresando el botón de Inicio, así como ofrecer una experiencia multipantalla, donde el usuario puede tener la misma experiencia en su computadora, en su tableta (Surface) y en su teléfono (Windows Phone). Las primeras críticas de medios especializados han sido positivas. Esperemos a ver si inversionistas y consumidores opinan lo mismo.


 

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