Tammy Rivera, presidenta de la cadena de entrenamiento de liderazgo Crestcom International, nos revela las claves de éxito de los líderes en América Latina y el Caribe. Su presencia en 60 países entrenando en 25 idiomas distintos hace de esta compañía una referencia mundial en la gestión de talento.

 

Por Felipe Vallejos M.

Son las 9:00 de la mañana. En el ascen­sor de un hotel céntrico de Santo Domingo aparece Tammy Rivera, cuya vida cambió radicalmente el 1 de mayo de 2015, cuando ocupó la presidencia de Crestcom de manera oficial. La intensidad de la agenda se refleja en sus palabras: “Estoy ago­tada. Han sido días muy ocupados, porque al asumir (el cargo) hace tan poco debo ponerme al corriente lo más rápido posible.”

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Bebemos agua y café mientras permanecemos sentados en un salón espacioso pero silencioso, perfecto para la conversación. Las credenciales de la empresa impre­sionan. Ha trabajado con ejecuti­vos del 75% de las empresas más admiradas del mundo y opera en los cinco continentes, todo con una metodología que ha ido puliendo a partir de entrevistas e investigacio­nes con potenciales clientes.

“La metodología se concentra en traer los mejores pensadores en términos de competencia. Entrevistamos a los mejores entrevistadores, los grabamos”, explica Rivera. Aña­de que esos videos se muestran a los participantes en distintos módulos a lo largo de un año. Luego, el facilita­dor, en la práctica quien adquiere la franquicia, “interactúa y repasan las mejoras y fortalezas. Nos encar­gamos de llevar esa práctica en la empresa o trabajo, en coordinación con sus jefes para supervisar”.

Rivera afirma que para llegar a trabajar con la mayoría de empresas admiradas del mundo, un punto importante es tener grandes socios en los países, aunque siempre se refiere a ellos como facilitadores, “apasio­nados por el desarrollo, por el cre­cimiento de las personas. Nuestras competencias de entrenamiento se adaptan a compañías de todos los tamaños y recursos”, explica.

 

Poner en práctica lo que se predica

Crestcom, cuya sede central se encuentra en Greenwood Village, Colorado, tiene presencia en 60 países, por lo que su trasforma­ción apunta a alinear la estrategia en sintonía con los facilitadores, quienes en muchos casos son los acreedores de la franquicia, cuyo costo se mantiene en el anonimato, no así el precio del curso: alrededor de 4,300 dólares anuales.

Rivera le da mucha importan­cia a los facilitadores, pues son al final del día embajadores de una marca, cuyo prestigio descansa sobre el éxito o el fracaso de la gestión de la nueva incumbente. “Le decía a alguien antes que esta posición fue casi diseñada para mí. En algún punto de tu vida tienes la oportunidad de que tus habili­dades y pasiones vayan acorde con las necesidades de una compañía. Pasé 20 años en una gran empresa, en una compañía Fortune 500, lo­grando una transformación. Luego trabajé para una compañía de ceo Coaching. Después abrí mi propia consultora, también enfocada en ayudar a ceos”, relata Rivera.

En total, más de 30 años de experiencia como líder de distintas compañías. Previo paso por el em­prendimiento en solitario, recibió la irresistible llamada de Crestcom. Sus años de trabajo “me ayudaron a enfrentar lo que hago hoy en la compañía. Debemos poner en prác­tica lo que predicamos”.

A pesar del envidiable posiciona­miento, y de efectivamente predicar y practicar, Crestcom no se queda sentado. “Para los próximos años, trabajamos en una estrategia de crecer e innovar”, afirma. Agrega que en los próximos años, la estra­tegia estará basada en implementar la mayor cantidad de tecnología posible, “una discusión que será profundizada en julio de este año en nuestra reunión anual”, revela.

¿Y el valor agregado? Tener a los mejores. “Con nuestra metodolo­gía, vamos alrededor del mundo en busca de los mejores pensadores, quienes graban mensajes en video para que sirvan de entrenamiento”, explica. De hecho, esos videos son la base teórica del programa estrella de Crestcom, “The Bulletproof Manager”.

 

A prueba de balas

Primero fue la investigación. Crestcom recorrió el mundo entrevistando a 400 CEOs de 40 países distintos para descubrir qué desafíos identificaban, y cuáles eran los problemas que enfrentaban cada día en sus negocios. A partir de las conclusiones, la compañía desarro­lló 10 competencias fundamentales que contribuyen al rendimiento del ejecutivo y a los resultados de su empresa. El nombre de este pro­ducto: The Bulletproof Manager.

Lo primero es cómo convencer a un ceo de que necesita del progra­ma de entrenamiento a pesar de su probado éxito profesional. “Debes tener facilitadores que miren a los ceo al ojo, en un nivel de negocios, importante; y hacerles saber que están en una clase con expertos o personas que tienen tu mismo nivel e incluso superior”, dice Rivera.

Identificando facilitadores con dotes de estratega y contactos en grandes empresas que les permi­ta hacer negocios, Crestcom se adentra en países de la región para hacerse necesarios en culturas don­de las economías van en aumento. República Dominicana es un claro ejemplo. “En una cultura como la dominicana, de relaciones interper­sonales de calidad, contribuimos con entrenamiento para que las personas de una empresa o algún sector trabajen en equipo y logren resultados comunes”, afirma.

En América Latina Crestcom se hace presente en Panamá, Costa Rica, Perú, Argentina, Ecuador y Chile, entre otros. “En República Dominicana he visto muchas opor­tunidades. Probablemente conocí 30 personas ejecutivas de negocios, y fue fascinante escuchar su pasión, su creencia y entendimiento de cómo las personas son sus principal capital. Veo que los ceo dominicanos están muy cercanos a su gente, y eso no lo veo en todos lados”, dice Rivera.

 

Las credenciales y su liderazgo

A simple vista, la empresa ejecuta lo que vende. No por nada tiene 22 años de presencia en el mer­cado mundial con un éxito que se compara a pocos en el área de liderazgo. Recibió en Inglaterra el Reconocimiento Nacional de Entre­namiento; cuatro veces destacado por la revista Entrepeneur como la franquicia número uno a nivel glo­bal en el ámbito de entrenamiento. Según datos oficiales de la empresa, el 98% de sus clientes dijo que el entrenamiento igualó o excedió sus expectativas.

Pareciera entonces que su actual presidenta efectivamente es la personificación de la cultura que promueve Crestcom: liderazgo, experiencia e integridad. ¿Cómo hace Rivera para estar a la altura de esa responsabilidad y mantener una vida más o menos normal? “Medito, camino, escalo y vivo en un lugar maravilloso de Colorado. Trato de tomarme los fines de semana para mantenerme centrada, saber quien soy y estar siempre consciente, agradecida de una carrera exitosa y una vida plena”.

 

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