El director de Diseño de Rolls Royce nos habla sobre herencia, clase, elegancia y cómo éstas chocan con el departamento de finanzas en toda la industria automotriz.  

 

Por Hannah Elliott

 

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La semana pasada platiqué con Giles Taylor, director de Diseño de Rolls-Royce Motor Cars, en el Salón del Automóvil de Nueva York. Hablamos de muchas cosas, incluyendo la dirección de Diseño de Rolls para la próxima década y por qué los fabricantes estadounidenses no han sido capaces de producir un nuevo modelo icónico en años.

Esto es lo que me contó.

Hannah Elliott: En las últimas décadas he visto muy pocos coches provenientes de los Estados Unidos que sean competitivos en diseño frente a modelos de Europa y Asia. ¿Por qué crees que es así? ¿Es la falta de dinero? ¿Es la falta de capacidad creativa? Básicamente estoy preguntando por qué no puede Estados Unidos hacer coches cool?

Giles Taylor: Sé a qué te refieres. Creo que hay un linaje y una herencia en el diseño europeo que se remonta no sólo a Rolls-Royce y Bentley, sino también a Jaguar, y donde hubo una fusión de ingeniería: Las primeras empresas fueron generalmente pequeñas, así que los equipos actuales son menores, y lo que resulta de ello es que el equipo de diseño trabaja estrechamente con el equipo de ingeniería para obtener proporciones armoniosas, entre el pilar A y el eje delantero, por ejemplo, de tal forma que la integración en general de las proporciones y la posición del coche resultan en una propuesta más natural y atractiva.

Si vas a alguna de las marcas americanas, encontrarás que hay algunos modelos con diseño cool, pero al final las proporciones son extrañas porque se basan en una plataforma de Mazda porque Ford es dueña también de Mazda. O, en términos de lo que ocurre en realidad es que para obtener el máximo beneficio van a poner a nivel global el [nuevo modelo en las plataformas existentes] de Mercury, Lincoln, Ford o incluso del pasado Jaguar. Yo pasé 14 años en Jaguar sufriendo con eso.

No es falta de respeto a los jefes de diseño a cargo de esas marcas. Es sólo la economía que cada una de esas grandes empresas representa. Puedes tener el estilo más atractivo en la carrocería, pero al final hay algo que falta, y creo que tal vez piensas que algunos de los productos estadounidenses sufren de eso.

HE: Cuéntame sobre el propósito del Wraith, y cómo se ajusta a la línea de Rolls Royce desde la perspectiva del diseño.

GT: Esperamos que un grupo demográfico más joven se interesará en este coche. Los pilotos de Ferrari, los pilotos de Maserati que tienen el dinero pronto considerarán a Rolls-Royce como una marca relevante para el diseño contemporáneo.

La innovación viene junto a nuestro enfoque de diseño, pero tenemos que fusionarla con la herencia. En el pasado he estado en marcas donde rápidamente borran su legado, pero nosotros tenemos una herencia maravillosa. Tenemos que portarla en vez de negarla.

HE: Y hay un delicado equilibrio entre abrazar la herencia y permanecer relevante.

GT: En este tipo de clima de austeridad a nivel mundial, tenemos que acercarnos a través de nuestros nuevos diseños de una manera socialmente aceptable. No queremos decir: ‘Somos Rolls-Royce, por lo tanto sé que te gusta mi reloj y te gusta mi cuenta bancaria.” Tenemos que llevar la elegancia hasta el límite, eso es básico.

HE: ¿Es ahora más aceptable ser dueño de un Rolls-Royce de lo que fue durante los primeros años de la recesión en 2009 y 2010?

GT: Creo que hay una licencia para poseer marcas de lujo, no sólo Rolls-Royce. Pero no debemos exagerar nunca del simbolismo de la compra a través del diseño sólo para decir ‘Soy rico’.

Rolls-Royce es sinónimo de los mejores automóviles en el mundo. Al final serán ustedes quienes juzguen la importancia de la marca basándose en la icónica parrilla y en el Espíritu del Éxtasis, pero no deben ser la razón de compra. La razón para su compra desde el punto de vista del diseño tiene que ser la belleza y la elegancia del coche, así que estamos moviendo nuestro lenguaje de diseño a un nivel expresivo más sociable y más accesible emocionalmente, diciendo: ‘Vengan a Rolls-Royce’ en vez de decir: ‘Somos Rolls-Royce, admírennos de lejos’.

Mi papel como director de diseño es impulsar un discurso estético más aceptable socialmente —aunque es casi una declaración negativa porque da a entender que tenemos un problema, lo cual no es así—, pero hablando exclusivamente del diseño, las necesidades de Rolls-Royce nos hacen necesitar un lenguaje de diseño más expresivo y más conectado para llevar a personas más joven a la marca.

 

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