Hasta septiembre de 2014, 7 grupos empresariales se encontraban en la competencia por una de las dos cadenas de TV abierta, pero 5 decidieron abandonar el barco. ¿Cuáles fueron las posibles causas que los obligaron a desistir?

 

Siete grupos empresariales iniciaron la carrera que les prometía convertirse en los nuevos reyes de la televisión abierta. Sin embargo, cinco jugadores abandonaron la batalla por una de las dos cadenas de televisión abierta nacional. En el tablero donde se disputa la tercera cadena sólo quedan las dudas sobre los motivos que llevaron a los contendientes a dejar casi vacía la competencia.

En septiembre pasado, Germán Larrea, Mario Vázquez Raña, Ariel Picker, Manuel Arroyo, Luis y Anuar Maccise, Olegario Vázquez Aldir y Francisco Aguirre eran los siete postores que presentaron una solicitud de opinión favorable en materia de competencia económica frente al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) para participar en el proceso de licitación de la televisión abierta, de acuerdo con datos a los que tuvo acceso Forbes México. Hoy, sólo los dos últimos grupos empresariales enlistados se mantienen en pie de lucha.

Altos costos de inversión, complejos retos técnicos y geográficos,  falta de incentivos para la inversión extranjera, baja rentabilidad del negocio, así como motivaciones políticas,  forman parte del abanico de posibilidades que, para los especialistas consultados, pudieron causar la falta de competidores finales que mantuvieran su propuesta frente al IFT.

“Los senadores nos obsequiaron una ley abierta a la radiodifusión mexicana establecida, pero que no permite que nadie más entre”, dice Jorge Negrete,  director general de Mediatelecom Policy & Law, una consultoría especializada en telecom.

Para algunos protagonistas de peso en los medios audiovisuales, la licitación de las cadenas que competirán a las empresas de Ricardo Salinas Pliego y Emilio Azcárraga es una rifa del tigre que puede apabullar a cualquiera.

“Hoy, el reto es no sólo tener un canal de televisión y operar una red, sino ser un generador de contenido. Quien esté pensando en adjudicarse una concesión de televisión y ésa sea la única fuente de retorno de inversión que espera, pues (debe saber) que es un negocio con un retorno de inversión de altísimo riesgo que tal vez nunca alcance equilibrio”, dice a Forbes México  Israel Gómez, director general de Comtelsat, firma que tiene entre sus clientes de broadcast a empresas como Televisa, Televisión Azteca y Fox Sports, por mencionar algunos.

A continuación te presentamos los principales retos y dificultades que pudieron causar que los empresarios mexicanos se bajaran de la competencia por la televisión abierta:

 

Negocio poco rentable

En noviembre pasado, el IFT dio a conocer que sólo tres consorcios decidieron presentar en firme su solicitud para la licitación de las nuevas frecuencias nacionales: Cadena Tres, Grupo Radio Centro y  Centro de Información Nacional de Estudios Tepeyac. Este último era encabezado por el empresario Mario Vázquez Raña, quien desistió el pasado 3 de febrero de participar en el proceso y falleció el 9 de febrero.

La licitación de las dos cadenas comprende un total de 123 canales de transmisión en un espacio radioeléctrico destinado para la televisión digital.

Actualmente, Televisa y Televisión Azteca concentran cerca de 100% de los más de 42,000 millones de pesos (mdp) que se generan en el mercado, aunque el IFT espera que en los próximos 5 años las dos nuevas cadenas obtengan hasta 16% de las ganancias (8% cada una).

Pero la tendencia de las inversiones en publicidad no es nada favorable para el negocio de la televisión. En 2013, la inversión en Internet tuvo un crecimiento de 31% en comparación con un año previo, lo cual le permitió alcanzar los 8,355 mdp, de acuerdo con el último Estudio de Inversión en Internet, que elabora IAB México y la consultora PwC.

Los grupos ganadores de las dos nuevas cadenas tendrán que invertir hasta 350 millones de dólares (mdd) en la red de cobertura nacional, además de los costos en la programación, que oscilan entre 10 y 20 mdd mensuales, de acuerdo con un estudio elaborado por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) para la extinta Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel).

En Europa y Estados Unidos hay empresas que están dedicando más de 35% de sus recursos de publicidad a Internet, y aunque México todavía no se encuentra en la misma tendencia por la baja penetración, esa realidad también alcanzará al país.

“La televisión es un negocio complicado, ya que técnicamente hay un reto muy grande en implementar una red en poco tiempo, lo cual representa complicaciones geográficas, pero es un tema que no podía seguirse postergando”, dice el director general de Comtelsat.

Pero el hecho de producir contenido puede resultar un mayor dolor de cabeza que no garantiza mayores recursos para los empresarios: “El construir una red de televisión es una inversión muy considerable que, proyectado a un negocio de 10 o 15 años, con la producción de contenidos es infinitamente mayor a la infraestructura de fierros para transmitir en la red”, dice Gómez.

 

El ring multiplataforma

La televisión tiene que adaptarse a las nuevas exigencias que tiene el mercado, las cuales van de los dispositivos de visualización, como son los teléfonos inteligentes y tabletas electrónicas, a la programación en distintos horarios y servicios.

“El secreto de todo el negocio se encuentra en la generación de contenido”, opina Israel Gómez.

En México, la cifra de usuarios de Internet creció 13% durante 2014, lo cual permitió que la cifra de internautas alcanzara los 51.2 millones, los cuales también hacen uso de tabletas digitales y teléfonos inteligentes para ver productos en video por demanda, un terreno que controlan empresas como Netflix.

El reto para las empresas es generar contenidos específicos para las nuevas audiencias, lo cual también representa un costo extra.

 

Lucha restringida

La inversión extranjera directa se acotó sólo a 49% y con reciprocidad, de acuerdo con lo establecido en la nueva Ley Federal de Radiodifusión, hecho que limita la entrada de jugadores extranjeros en el negocio de la TV.

“La reforma en telecomunicaciones protegió al sector de la radiodifusión nacional y limitó la entrada de los jugadores más fuertes de la televisión estadounidense, por ejemplo”, dice Jorge Negrete, de Media Telecom Policy & Law.

Negrete enumera las razones que hacen de la competencia por la televisión una lucha restringida:

  1. No se permitió que el incumbente (el primer jugador en llegar al mercado, Telmex) en telecomunicaciones pudiera entrar a televisión, mientras fuera preponderante.
  2. No se permitió a las televisoras comunitarias y a los medios públicos realizar actos de comercio, es decir, incluir publicidad.
  3. La inversión extranjera directa se acotó sólo a 49% y con reciprocidad, que en el caso de EU queda en sólo 29%.

“Los senadores nos obsequiaron una ley abierta a la radiodifusión mexicana establecida, pero que no permite que nadie más entre”, dice Negrete, quien cree que este modelo legal fomenta la concentración de las empresas de televisión restringida.

Otro factor que pudo haber resultado perjudicial para otros jugadores fue la influencia política. Germán Larrea sufrió una campaña de desprestigio en los medios nacionales por la contaminación que ocasionó una mina de Grupo México en un río de Sonora, dice el director de Media Telecom.

 

Un reto contra el tiempo

El principal reto para empresas proveedoras de servicios de infraestructura para las empresas de televisión reside en un solo factor: el tiempo.

Las condiciones para generar dos nuevas cadenas de televisión son sumamente “apretadas” temporalmente, dice Israel Gómez, director general de Comtelsat.

“Es posible generarlas pronto, pero con un costo muy alto. Hay temas que no dependen al 100% del operador, sino también de fabricación, adecuaciones, distribución, recursos humanos, y eso implica hacer muchas tareas en paralelo. La logística es una tarea faraónica”, asegura Gómez, quien considera que sería mucho más simple montarse en infraestructuras existentes y recortar los tiempos para que opere una nueva cadena de televisión abierta nacional.

Ocupar infraestructura de un tercero o construir las propias instalaciones puede significar un 30% de ahorro, según estimaciones de Comtelsat.

El tiempo se acerca para conocer a los nuevos reyes de la TV. Aunque la fotografía final que pueda prevalecer sea la falta de competidores, Israel Gómez prefiere dejar de lado los motivos que alejaron a las empresas, pero recuerda la oportunidad que representan las dos cadenas de televisión más allá del negocio: la influencia en audiencias masivas. “La televisión es la forma más barata de entretenimiento y de información que tienen muchos sectores de la sociedad mexicana, por lo que su servicio representa un impacto gigantesco.”

 

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