Todo apunta a que vamos a tener un peso estable, tratando de revaluarse, pero vulnerable a los efectos globales tanto económicos como geopolíticos.

 

 

El peso frente al dólar

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En los primeros seis meses del año, el peso ha mantenido estabilidad y fortaleza frente al dólar; empezamos el año con una cotización de 13.01 por dólar, y a la fecha el peso se encuentra por debajo de los 12.95 pesos. Son varias las razones que explican esta situación.

 

Finanzas públicas sanas

A pesar de que este año vamos a enfrentarnos a un pequeño déficit fiscal (autorizado por el Congreso), se puede afirmar que las finanzas públicas de nuestro país están manejadas en forma sana y vale la pena añadir que esta condición empezó desde mediados de 1996 y se ha mantenido así durante cuatro administraciones; la segunda mitad del gobierno del presidente Zedillo, todo el periodo de los presidentes Fox y Calderón, así como el casi año y medio de Enrique Peña Nieto.

Lo anterior nos ha permitido tener no sólo estabilidad en el tipo de cambio, sino además el haber logrado bajar la inflación a niveles que no se veían en México desde los años sesenta; teniendo así hoy, tasas de interés en mínimos históricos.

 

Tratado de libre comercio

En los pasados 17 años, una vez que el TLC empezó a tomar forma, provocó un incremento importante en el flujo de inversión extranjera directa, que nos ha permitido financiar, en forma sana, los déficits en nuestra balanza comercial que resultan lógicos al ser un país en proceso de desarrollo. También el peso ha capoteado las crisis en forma razonable, y las maxidevaluaciones de cada seis años parece ser que quedaron atrás; todo esto son cosas del pasado, lo importante es tratar de dilucidar cómo se comportará el peso contra el dólar –cuando menos en el mediano plazo, de hoy a diciembre.

 

Futuro prometedor

El futuro se presenta prometedor. Las razones son las siguientes: las finanzas públicas se mantienen sanas y nuestros déficits, tanto el fiscal como en comercial, son moderados. Lo anterior nos permite concluir que el déficit en cuenta corriente estará este año entre 20,000 y 25,000 millones de dólares. La pregunta es cómo se va a financiar, y la respuesta es que prácticamente la inversión extranjera directa será suficiente para este menester, pero además tendremos una cantidad importante de inversión de portafolio que llegará a nuestro país, de aquí a fin de año. A la fecha han entrado 13,000 millones de dólares de extranjeros para comprar valores en pesos emitidos por el gobierno federal; se espera que la cifra supere los 25,000, eso sin contar que es probable que una vez que las calificadoras conozcan que la REFORMA ENERGÉTICA quedó aprobada puedan mejorar la calificación de la deuda del gobierno mexicano, lo cual podría provocar flujos mayores hacia nuestro país.

 

En resumen

Por todo lo aquí expuesto, también es probable que el peso se siga revaluando con respecto al dólar y busque niveles de 12.80; por supuesto, no hay garantía alguna de que esto suceda. Asimismo, con la inflación bajo control y la promesa no escrita de la RESERVA FEDERAL de que aún falta camino por recorrer en la recuperación norteamericana, el BANCO DE MÉXICO podría considerar una nueva baja en la tasa de interés de referencia en México. Aunque todo lo mencionado es pura especulación, tiene cierto grado de posibilidad; de cualquier forma todo apunta a que vamos a tener un peso estable, tratando de revaluarse, pero vulnerable a los efectos globales tanto económicos como geopolíticos.

 

 

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