Aunque los datos económicos en ocasiones son poco alentadores, los principales índices de la bolsa de Nueva York se mantienen en niveles más que positivos. Algunos expertos explican las razones.

 

Por Robert Lenzner

 

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El otro día en Twitter pedí a Money Smart su explicación sobre el dinamismo del mercado de valores. Éstas son algunas de las estimulantes respuestas que van desde bromas hasta profundas reflexiones.

“¿La acciones?” Respondió David Cullom. “Son el frenesí, una de las muchas manifestaciones de un mercado colapsado.” Pero curiosamente el más convincente fue el provocativo blogger Downtown Josh Brown, quien me escribió en Twitter “La llamamos la “tendencia ‘re certeza’”. En otras palabras, una tierra de fantasía de un modo u otro.”

“Re certeza” ¿eh? Le pedía Downtown que ampliara y precisara la definición. Y aquí está:

Con el índice VIX de volatilidad atorado en un estable y aburrido nivel de 20, Dowtown es de la opinión de que “los inversionistas sufren de fatiga de la crisis… la gente está recuperando un sentido de certeza y está harta de tener miedo. Yo diría que es saludable que sea tan escéptica de todas las personas que tratan de vender fatalismos y coberturas.”

Un razonamiento poco convencional: “Las operaciones guiadas por las noticias en los medios que vimos durante tanto tiempo son cosa del pasado …. las estimaciones de ganancias son en realidad más altas y ha habido un cambio sutil en la parte interna de la que casi nadie está hablando. Compramos nuestra primera empresa de materiales en tres años (el 1 de mayo)”.

“Está el problema T.I.N.A., las siglas T.I.N.A. significan en inglés no hay otras alternativas (There Are No Other Alternatives)”, dice Downtown. Reconoce que algunos inversionistas se mudaron de la seguridad de los bonos del Tesoro a los bonos corporativos —que él llama “chicken equities”, ya que representan una forma relativamente segura para pasarse a las acciones ordinarias—. “Metieron un dedo del pie en la alberca de las acciones y vieron que se sentía bien”, dice Downton. “Así que se sumergieron un poco más y ahora ya están en el mercado. Y cada vez que venden acciones motivados por los titulares de los diarios … voltean a ver los montones de dinero que han acumulado y luego comprueban que el mundo no se ha acabado y dicen “bueno, ¿qué voy a comprar ahora? … Y vuelven al mercado debido a T.I.N.A.”

Business Insider, un exitoso sitio web, tiene otra forma de ver este fenómeno en el que el mercado se niega a declinar a pesar de los decepcionantes datos económicos. Lo llama a la acción “El benevolente Comercio del Banco Central”, lo que significa que mientras la flexibilización cuantitativa es la base de la política monetaria, ayuda a colocar un soporte debajo del precio de las acciones.

Por último, mi buen amigo, Morris Offit, fundador de Offit Capital, considera que el mercado “está funcionando debajo de los niveles promedio de estrés, lo que sugiere un nivel de comodidad de mercado no visto desde principios de 2007”. Como prueba estadística Offit refiere una tabla del Índice Global de Estrés Financiero (GFSI, por sus siglas en inglés) del Bank of America Merrill Lynch, que lejos de mostrar una cercanía de los niveles actuales a los vistos durante 2008-09, reflejan una tendencia más cercana a los observados entre 2003 y 2007, una época pródiga para los inversionistas bursátiles. Sin embargo, Offit decide “no hay luz verde en el horizonte para inversiones atractivas, o rojas que indiquen un peligro inminente.”

No hay nada seguro acerca de los mercados o la vida. Hay que acostumbrarse a ello.

 

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