Si les ha pasado que encienden la radio y toca siempre lo mismo, no se extrañen, lo que ocurre es que cada vez las estaciones tienen más miedo de experimentar y explorar.

 

Por Steven Bertoni

 

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Los músicos necesitan Spotify, Pandora y otros servicios de streaming más que nunca.

Sí, sé que tanto artistas independientes como superestrellas por igual han criticado los servicios sobre las regalías que les pagan. Spotify reparte entre “$ 0.006 y $ 0.0084” dólares cada vez que se reproduce una canción (el dinero va a los titulares de derechos que se llevan una parte antes de que pagarle al artista).  Spotify dice que pagó 500 millones de dólares a las disqueras el año pasado.

Aunque la mayoría de los artistas no puede depender del streaming de música para hacerse de dinero, estos días debe confiar en Spotify y otros servicios por algo aún más vital: exposición.

Esto se debe a que la radio tradicional es cada vez más monótona y conservadora. Un artículo de Hannah Karp en el Wall Street Journal muestra que las estaciones de radio tradicionales están reproduciendo “menos variedad que nunca”. Los programadores de radio creen que la gente continuará sintonizando la estación si toca una canción que reconoce. Karp ofreció cifras para mostrar cuán repetitivas se han vuelto las estaciones.

Utilizando datos de Mediabase, Karp dice que las 10 mejores canciones de 2013 se tocaron dos veces más que sus contrapartes en 2003, con Blurred Lines de Robin Thicket superando a todas las demás canciones con  749,633 reproducciones. Hey, hey, hey! (Se tocó 126,231,051 veces por usuarios de Spotify.)

La radio ha creado su propia profecía auto cumplida de la canción se vuelve más popular mientras más reproducciones recibe. Al igual que las películas más taquilleras, las mejores 40 canciones están acaparando todos los espacios, bloqueando el acceso a nuevos artistas, sin mencionar las nuevas canciones de artistas consagrados que nunca llegarán a los oídos de los escuchas.

Ahí es donde entran Spotify y Pandora. Internet ha permitido abrir nuevos medios de comunicación (blogs, redes sociales, YouTube, etc) y dejar que se escuche un nuevo conjunto de voces. Los sitios de streaming de música están haciendo lo mismo para la industria musical. Ya no es se necesita un sello discográfico, una ostentosa campaña de marketing o un lugar privilegiado en las estanterías de las tiendas de música (recuerda Tower Records y Sam Goody?) Para tener un éxito internacional. Simplemente pregúntenle a la estrella pop Lorde:

En abril pasado, el multimillonario detrás de Spotify Sean Parker añadió la canción “Royals”, de la cantante neozelandesa, en su influyente lista de reproducción en Spotify. La canción se hizo viral, antes de saltar de Spotify a la cima de las listas de popularidad en la radio. Jason Flom, jefe de Lava Records, que firmó a Lorde la primavera pasada, le da a Spotify el crédito por exponerla al mercado estadounidense. Flom me dijo en un correo electrónico:

“El momento en que “Royals” se añadió a la popular lista de reproducción Hipster International de Sean Parker en Spotify, vimos una reacción inmediata en todo el mundo… Seis días más tarde, “Royals” debutó en lista viral de Spotify. Las reproducciones seguían aumentando a medida que se corría la voz de a través de la red social… Fue la primera chispa la que encendió la llama de la atención y acción que culminó con en el increíble álbum debut de Lorde”.

Los reproductores musicales en línea como Spotify y Pandora son herramientas clave para que los artistas puedan ganar exposición y atraer a nuevos fans, esto es especialmente cierto a medida que la radio tradicional se vuelve más redundante. Sí, Lorde es el caso extremo. Y mientras que el hecho de que tu canción sea tocada en Spotify 1 millón de veces podría poner menos de 6,000 dólares en tu bolsa (Pandora paga sólo 1,370) sí proporciona la exposición vital que podría llevar a las ventas de más álbumes, la venta de boletos y por supuesto más reproducciones en Internet (las reproducciones engendra más reproducciones).

La historia del WSJ sobre el programador de radio neoyorquino Ebro Darden dice: “Tomar riesgos no es recompensado así que tenemos que tener más cuidado que nunca”.

En el arte, la cautela mata. Con la radio fuera del juego de descubrimiento, los músicos deben adoptar a las empresas como Spotify. Actualmente sólo queda la esperanza.

 

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