Ubisoft es actualmente uno de los publishers de videojuegos más grandes e importantes del mundo, con un catálogo que incluye varias de las franquicias más lucrativas del mercado. Sin embargo, Watch Dogs (2014) es hasta la fecha recordado como uno de los más grandes fracasos de la compañía en los últimos tiempos, recibiendo duras críticas por su downgrade gráfico, numerosos bugs, y mecánicas repetitivas. Ya que una compañía del tamaño de Ubisoft no pone semejantes recursos en el lanzamiento de una nueva propiedad intelectual sin tener planes a largo plazo, sabíamos que una secuela era inevitable.

Con Watch Dogs 2 (PS4 / Xbox One / PC, 2016) el equipo de desarrollo de Ubisoft Montreal tuvo una gran oportunidad para reivindicarse y pulir varios de los conceptos presentados en su debut, que eran bastante prometedores en sí. Además de corregir los puntos débiles del primero, esta entrega toma una dirección y tono bastante distintos, que le sientan muy bien.

 

Aprendiendo de los errores

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El hecho de que hoy Watch Dogs se considere un fracaso responde a una percepción por mucho incorrecta. Al contrario, fue todo un éxito, vendiendo 9.12 millones de copias para sus diferentes plataformas. Cuando lo comparamos con títulos AAA similares (acción y mundo abierto) de 2014 nos damos cuenta de que fue uno de los preferidos del público. Veamos la comparativa: Dragon Age: Inquisition (Electronic Arts) vendió 4.7 millones; Middle-Earth: Shadow of Mordor (Warner Bros) 5.6M; Assassin’s Creed: Unity (Ubisoft), 7.9M; Far Cry 4 (Ubisoft), 8.4M de unidades. Éstos juegos fueron considerados éxitos, recibiendo mejores críticas que Watch Dogs, y sin embargo no vendieron tanto como éste.

Ubisoft había logrado unos sus mejores lanzamientos para una nueva IP. El siguiente paso era corregir sus tropiezos y darle consistencia, para dentro de unos años convertirla en una serie que mantuviera cautivos a sus fans con lanzamientos constantes.

El concepto básico sigue siendo el mismo en Watch Dogs 2: un juego de acción en tercera persona situado en un mundo abierto, en el cual usas habilidades de hackeo para progresar. Su protagonista es Marcus Holloway, un joven de 24 años que se une al grupo de hackers conocido como DedSec, con el objetivo de librar a San Francisco de ctOS 2.0, un sistema de smart city que conecta todos dispositivos de la ciudad, invadiendo la privacidad de los ciudadanos y ejerciendo control sobre ellos.

 

 

Una nueva historia

Mientras el primer juego era una trama de venganza, con un protagonista -Aiden Pearce- solitario y que se tomaba muy en serio así mismo, ahora tenemos un juego divertido y despreocupado, que igual nos brinda momentos de acción que secuencias hilarantes. DedSec es básicamente un grupo de millennials, indistintamente preocupados por salvar al mundo que, por comprar ropa a la moda, y que usan herramientas como las redes sociales para lograr sus objetivos.

Los otros miembros de DedSec tienen un rol importante en el juego, ya que mientras progresas en las historias trabajan en conjunto y te asisten, logrando un interesante desarrollo de personaje en cada uno: Wrench, Josh y, Sitara, la líder del grupo, tienen personalidades peculiares, pero representativas de su generación.

A pesar de su ubicación temporal, el primer Watch Dogs parecía desmarcado de la realidad. Ahora tenemos un juego que se siente conectado con el contexto del mundo, tocando temas como la seguridad informática, Internet of Things, Big Data, Smart Cities, la desigualdad de género en Silicon Valley, los excesos de las redes sociales, crowdsourcing, hacktivismo -con guiños hacia Edward Snowden o Anonymous-, e incluso #BlackLivesMatter (por increíble que parezca, el hecho de que el protagonista fuera afroamericano generó críticas racistas en foros de internet).

 

La fórmula del mundo abierto

No es un secreto que los juegos de mundo abierto están en boga; varios de los títulos AAA que salen cada año caen en esta categoría, y tan sólo Ubisoft tiene más de una franquicia de éstas. En Watch Dog 2 tienes la libertad de moverte a placer y explorar cada rincón de San Francisco gracias a las habilidades de hackeo de Marcus, que desde su smartphone y laptop puede intervenir virtualmente cualquier dispositivo o sistema: semáforos, sistemas de seguridad, cajeros automáticos, dispositivos móviles, vehículos, etc. Desde el principio del juego se puede acceder a prácticamente todo el mapa y a muchas habilidades de Marcus, a las cuales se van sumando otras subsecuentemente.

 

Watch Dogs 2 destaca por la manera tan viva en que se siente San Francisco, capturando el ambiente hip y desenfadado de la Bay Area, permitiéndote visitar áreas como Sausalito, Oakland o San Mateo, así como navegar en un bote o recorrer la naturaleza de las afueras en cuatrimoto. El mapa es lo suficientemente grande para mantener a cualquier entretenido por horas, y las misiones raramente exigirán al jugador visitar un lugar dos veces. Sin embargo, el gran logro del juego en términos de mundo abierto no es su área en kilómetros cuadrados, sino en densidad; éste está plagado de detalles e información que lo hacen especial.

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Cada personaje no jugable (NPC) que te encuentras en la calle tiene un perfil que podrás hackear, permitiéndote escuchar sus llamadas telefónicas, ver sus mensajes de texto, robar de su cuenta de banco y más. El nivel de detalle con el que crearon los NPC que pueblan la ciudad es impresionante, incluso comparado con el primer Watch Dogs.

 

Las funciones del hackeo

Una de las mejoras más importantes es el sistema de hackeo, que es prácticamente la base de todo el juego. En el primer Watch Dogs llegaba a sentirse como una acción algo repetitiva que consistía en apretar cierto botón el momento necesario; aquí es bastante disfrutable y encierra el mayor encanto del juego. Cada dispositivo puede ser hackeado en diferentes maneras, permitiendo una variada gama de posibilidades para terminar las misiones del juego: desde crear distracciones para escapar de la policía, poner trampas que se activan cuando pasan los enemigos, detonar circuitos a distancia, hasta alterar la información de perfil de un enemigo para que lo persigan. El diseño de la interfaz gráfica que te permite elegir qué hackeo quieres realizar es de fácil y rápido acceso, dando oportunidad a planeación y reacción inmediatas.

El juego es bastante flexible y no te obliga a tomar un camino determinado para progresar. Incluso permite distintos estilos de juego: si uno quiere, puede irrumpir en un área enemiga disparando, lo cual lo convierte en un shooter de acción típico, pero si se prefiere también se puede acceder sigilosamente, sin necesidad de disparar a los enemigos, volviéndose más un juego de estrategia. Con esto, el juego puede volverse una interesante serie de retos creativos.

Varias de las misiones tienen componentes de infiltración, para lo cual puedes echar mano de diversos recursos. Primero tienes una especie de “visión hacker”, que te permite mirar a través de paredes y objetos, para localizar enemigos y elementos importantes del escenario. Ésta se puede activar y desactivar a placer y es esencial para hacer cualquier estrategia.

Además, Marcus siempre lleva consigo dos drones que puede controlar a placer: un cuadracóptero, y un pequeño auto con la capacidad de saltar. El cuadracóptero es bastante útil para explorar áreas inaccesibles, teniendo no sólo la capacidad para ver a distancia, sino también para hackear dispositivos; el carro sirve para entrar a lugares de difícil acceso, como tuberías o sistemas de ventilación. La combinación del hackeo con todos estos elementos da a los jugadores la libertad de encontrar soluciones, como si se tratara más de preguntas abiertas que de opción múltiple.

 

El arsenal disponible

Al ser un juego de acción, inevitablemente te encontrarás en medio de persecuciones y peleas. En el primer juego, el sistema de manejo era algo torpe, pero en éste lograron refinar los controles, lo que hará de los recorridos por la ciudad algo más accesible y disfrutable. Además de poder robar autos en la calle, en tu smartphone tienes una app con la cual podrás solicitar un vehículo on-demand. Incluso puedes abrir en tu smartphone una app llamada Driver SF y hacerla de chofer en un servicio como Uber, llevando pasajeros de un lugar a otro como en el clásico Crazy Taxi.

Los miembros de DedSec son millennials enraizados en la cultura Do It Yourself, y por lo tanto hacen sus propias armas a través de impresión 3D. En lugar de comprar tu arsenal, como es típico de cualquier juego, tú mismo las podrás imprimir en el cuartel de DedSec, siempre y cuando tengas los recursos para esto. Si bien éste es un detalle interesante, el arsenal en sí no destaca en el juego, así como las mecánicas de disparo. Sin duda, la mayor diversión de Watch Dogs 2 está en las posibilidades de hackeo. Incluso es bastante justo el decir que enfocarse en las armas y el combate rompe el propósito de un juego fundado en el hackeo y la estrategia.

 

 

Un mundo de detalles

Al igual que su predecesor, de vez en cuando, los escenarios presentas una especie de puzzles a resolver si se quiere progresar en las misiones. Ninguno de éstos es excesivamente difícil, pero en general presentan un reto entretenido.

Las misiones que vas haciendo a lo largo de la historia tienen en general un tono relajado y humorístico que mientras te vas acercando al final se hace más serio. De cualquier forma, el ritmo de la historia se siente natural y atinado. Una de las formas en que DedSec combate al sistema es una app que lanzan al público, con la cual pueden usar el poder de procesamiento de los usuarios. Esto se traduce en que mientras más seguidores tenga DedSec, más cerca está de vencer a ctOS, y por lo tanto el conseguir seguidores será una de tus prioridades.

Por más absurdas que parezcan las situaciones que plantea el juego, Watch Dogs 2 tiene un gran componente de crítica social. Tal vez Marcus se encuentre en una misión combatiendo a las mega corporaciones corruptas que dominan el mundo, pero eso no le impide tomarse una selfie con su nuevo atuendo y subirla a Scout, el equivalente de Instagram en el juego. Sin duda el cambio hacia un tono de levedad, lúdico y auto consciente fue un gran acierto de parte de Ubisoft.

Aunque el corazón de un juego como éste resida en el mundo virtual donde te ponen, el aspecto visual no está de más. Ubisoft muy tomó en serio las acusaciones de downgrade que sufrió el primer juego, y en esta ocasión entregaron a los fans exactamente lo que prometieron: San Francisco luce justo como se ve en los trailers e incluso mejor. Los atardeceres, la naturaleza, los edificios, vehículos, personajes y demás elementos se ven muy bien; sobre todo los efectos del agua se ven espectaculares en PlayStation 4. Este juego muestra una significante mejora sobre Watch Dogs y sobre la versión de última generación de Grand Theft Auto V (2014), que hasta el momento es de lo mejor que se ha visto en mundo abierto.

Desafortunadamente la parte menos brillante del juego es el multijugador en línea. Desde su lanzamiento ha presentado varios problemas técnicos, que el equipo de Ubisoft ha estado resolviendo mediante parches. Básicamente el multijudador tiene tres modos, Cooperative Operations, Bounty Hunter y Hacking Invasions, que ofrecen diferentes opciones, que van desde pequeñas misiones que se pueden hacer de forma cooperativa entre dos jugadores, hasta la posibilidad de invadir a otro jugador para robarlo.

 

 

Al final del juego

Watch Dogs 2 no es sólo una serie de correcciones y mejoras sobre el primero: es un juego bastante fresco, original y -sobre todo- divertido. Un testamento de las posibilidades de los juegos de mundo abierto. Es una lástima que haya tomado dos juegos para lograr lo que prometía esta franquicia desde el principio, pero los resultados son palpables.

Cualquiera que esté dispuesto a darle una oportunidad, se encontrará con una ciudad densa que, incluso sin tocar la campaña principal, podrá mantenerlo entretenido por horas. Watch Dog 2 establece un nuevo estándar para los juegos AAA de mundo abierto, que sólo puede ser bueno para los consumidores, y que a la largar podrá asegurar una larga vida para una franquicia en la que Ubisoft está poniendo grandes esperanzas.

 

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