Desde el mes de agosto, se renegocia el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Debido a la gran dependencia de la economía mexicana al comercio de Estados Unidos (EU), y de nuestras exportaciones al mercado de ese país, cualquier modificación en los términos del mismo podría tener un gran impacto en nuestra economía y nuestra posición competitiva para el futuro.

Por esto, para estar preparados, debemos conocer los puntos que son importantes para nuestras contrapartes y, en especial, la que parece tener la mano más fuerte: EU, quien, a final de cuentas, convocó a la renegociación. En estos casos es especialmente relevante distinguir el discurso político de los intereses económicos reales.

Por suerte para nuestros negociadores, tenemos a la mano una referencia de cómo influyeron estos intereses en una negociación similar y reciente: la del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP). Así, tenemos suficiente información sobre sectores como agricultura, propiedad intelectual (especialmente el tema de las patentes de farmacéuticas) y energía. Es racional prever que todos estos temas volverán a ser abordados en las negociaciones del TLCAN.

Sin embargo, uno de los puntos que nuestros negociadores deberían analizar de manera más meticulosa es el del comercio electrónico. Por su relevancia a futuro, el poder económico que representa en EU y las características específicas del mercado mexicano, cualquier definición sobre la relación comercial electrónica entre nuestros países será una de alto impacto para nuestra economía en las siguientes décadas.

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Sobre este sector, también podemos usar como referencia lo acordado en el TPP: no imponer tarifas en productos digitales, colaborar para ayudar a Pymes a superar los obstáculos para aprovechar el e-commerce y prohibir requerimientos que obligan a las empresas a compartir sus códigos de software con otras empresas o con el gobierno si quieren vender en un mercado.

Vale la pena identificar qué poderes económicos están detrás de estos intereses. Las cinco empresas más grandes de tecnología de EU tienen un valor de mercado de 2.9 trillones de dólares, casi tres veces el valor de la economía mexicana; y que, en conjunto, tienen 330,000 millones de dólares (mdd) en efectivo disponibles, con lo que podrían financiar la Inversión Extranjera Directa de EU a México de 30 años. Además de ello, Google, Amazon y Facebook gastaron más de 20 mdd en cabildeo el año pasado.

No debería sorprendernos, entonces, que EU quiera subir el límite de importe libre de impuestos para el comercio electrónico, de 50 a… ¡800 dólares! Una decisión de este calibre podría afectar de manera significativa a industrias nacionales sensibles, como las tiendas departamentales y las industrias textil y de calzado, ya que podría abrir la puerta trasera a productos asiáticos “baratos” en paquetes con valor inferior a 800 dólares, lo cual iría en contra de la intención de un tratado regional.

Por otro lado, ¿cómo pueden las empresas mexicanas competir con gigantes como Amazon? Primero, hay que apuntar que el mercado de e-commerce mexicano es muy distinto y que está subpenetrado, en comparación con países desarrollados y emergentes (representa el 2% del comercio vs 9% en EU). El consumidor en nuestro país, contrario a la tendencia internacional, busca en internet y compra en las tiendas, esto muy probablemente debido a la baja penetración de crédito, la probabilidad percibida de robo de paquetes y a que el 80% prefiere hacer pagos en efectivo. Empresas como Liverpool han comprobado que, con soluciones creativas ajustadas a las características del mercado mexicano, pueden convertir sus tiendas físicas en una ventaja competitiva, ya que existe una tienda Liverpool cerca del 80% de la población urbana del país (hoy 30% de los pedidos en línea son recogidos en una de estas tiendas).

Un acuerdo que liberalice el comercio electrónico de manera justa sería beneficioso para la integración de nuestras economías y para incrementar nuestra productividad. Con un marco de competencia justo, las empresas mexicanas podrán competir por el consumidor mexicano de formas innovadoras con estos gigantes.

 

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