Por Rocío Mejía y Teresa González

La Ley Federal de Zonas Económicas Especiales (LFZEE), aprobada el pasado 1 de junio, tiene por objeto regular la planeación y el establecimiento de las Zonas Económicas Especiales (ZEE) para impulsar el crecimiento sostenible de las regiones del país con mayores rezagos en desarrollo social.

Las ZEE sólo podrán establecerse en alguna de las 10 entidades federativas con mayor incidencia de pobreza multidimensional, de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), y en localidades con población entre 50 mil y 500 mil habitantes, entre las que se encuentran: Chiapas, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Tabasco y Campeche.

Bajo dicha perspectiva, las personas físicas o morales que operen en las ZEE como administradores integrales o inversionistas podrán recibir beneficios fiscales, aduanales y financieros, siempre y cuando fomenten la generación de empleos permanentes, el ascenso industrial, el crecimiento de la productividad del trabajo, e inversiones que impulsen el desarrollo económico de la Zona y su área de influencia.

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Si bien la premisa de las ZEE es otorgar estímulos para que las entidades federativas participantes puedan potenciar sus recursos, tanto naturales como productivos, hay dos factores relevantes que determinarán el éxito de este importante proyecto para el país:

  1. Dar continuidad a lo establecido en la ley.
  2. Generar certidumbre para los futuros inversionistas.

1. Continuidad

De acuerdo con lo mencionado por el Ejecutivo federal, la decisión de crear las ZEE mediante una Ley radica en garantizar la continuidad del proyecto, lograr los objetivos y los alcances reales del mismo, más allá de los procesos políticos del país.

A efecto de garantizar lo anterior, el programa de Desarrollo específico de cada ZEE será revisado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en coordinación con las dependencias y entidades paraestatales correspondientes, sumando la participación de las entidades federativas y gobiernos municipales involucrados y tomando en consideración a los sectores sociales y privados.

Asimismo, el Coneval evaluará periódicamente las acciones del programa de Desarrollo y formulará recomendaciones que deberán ser consideradas por el Consejo Técnico de la Zona para efectos del seguimiento permanente de operación de la misma, la evaluación de su desempeño y coadyuvancia para asegurar el cumplimiento de los objetivos establecidos en la propia Ley.

Sin duda, el trabajo coordinado entre las instancias involucradas será fundamental para mantener vigente un programa que, bien operado, representa una importante oportunidad para impulsar la economía nacional.

 

2. Certidumbre para la inversión

Otro de los factores determinantes para lograr el éxito de las zonas económicas especiales es reunir los elementos necesarios para brindar certidumbre a los inversionistas, siendo el más relevante detonar el crecimiento de las regiones involucradas bajo un modelo binomio, es decir: desarrollar proyectos de inversión idóneos para cada entidad, en función de los sectores productivos con potencial de crecimiento y en conjunto con las ventajas naturales y logísticas que cada región posee.

Los sectores relacionados con la industria de la construcción, energía y desarrollo sustentable, así como aquellas vinculadas al fortalecimiento de capital humano, científico y tecnológico, innovación, aspectos logísticos y, por supuesto, el sector productivo, tienen en las ZEE un esquema en que se estiman no sólo ventajas fiscales, sino un régimen aduanero especial, infraestructuras de primer nivel, programas de apoyo y otros estímulos y condiciones preferenciales.

Por mencionar un ejemplo, en lo referente a los incentivos y facilidades, el Ejecutivo federal deberá establecer los beneficios fiscales en materia de contribuciones necesarios para impulsar el crecimiento de las diversas zonas económicas especiales.

Es importante mencionar que dichos beneficios serán temporales y, en su caso, se otorgarán de manera decreciente en el tiempo por un mínimo de 8 años, sin poder modificarlos dentro de ese periodo y sin perjuicio de su condición decreciente.

Con relación a los beneficios aduaneros, el Ejecutivo creará un régimen aduanero que regule la introducción y extracción de mercancías extranjeras, nacionales o nacionalizadas, y que establezca facilidades, requisitos y controles para llevar a cabo dichas actividades en la Zona. Dicho régimen estará sujeto a lo previsto en la Ley Aduanera.

 

Aspectos a considerar

— Las ZEE deberán ser ubicadas en sitios con ventajas naturales y logísticas para convertirse en regiones altamente productivas.

— La implementación de programas de inversión e infraestructura, así como de iniciativas sociales que impulsen el desarrollo del capital humano, científico y tecnológico, serán factores determinantes para promover la inversión y detonar el empleo en dichas regiones.

— Identificar las distintas posibilidades de inversión por tipo de sector brindará mayor certeza y garantía para maximizar los recursos disponibles.

— Debido a que estos proyectos involucran distintos sectores productivos, es indispensable contar con el apoyo y guía de especialistas en cada una de estas áreas a fin de potenciar los beneficios fiscales, aduaneros, sociales, científicos y tecnológicos que una ZEE ofrece.


Rocío Mejía es Socia Líder de Comercio Global e Impuestos Indirectos, EY México.
Teresa González es Directora Ejecutiva en el área de Comercio Global, EY México.

 

Contacto:

Twitter @EYMexico

Facebook: EY México

Página web: EY

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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