Por Rane Cortez

México está realizando esfuerzos concretos y visibles para generar nuevas prácticas tanto en la producción agrícola y pecuaria como en el manejo de bosques y selvas que permitan lograr no solamente la conservación de nuestra riqueza natural, sino el aumento de los ingresos y oportunidades de vida en el ámbito rural.

Desde el año 2011, la Alianza México para la Reducción de Emisiones de carbono por Deforestación y Degradación (AMREDD+)[1], proyecto financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), y liderado por la organización The Nature Conservancy, trabaja en cinco entidades del país para fortalecer el desarrollo rural sustentable y capacitar a la población local en la aplicación de buenas prácticas sustentables.

El objetivo es lograr que las actividades productivas del campo sean más rentables, sin ocupar más territorio verde, es decir, intensificar la producción pero deteniendo el avance de la frontera agropecuaria, conservando los bosques y selvas en pie.

PUBLICIDAD

La ganadería y agricultura son las causas principales de la deforestación en el país, y esas actividades ponen en riesgo el agua, suelo y clima que los sustenta. Sin embargo, el sector puede convertirse en el mejor aliado de la conservación y la mitigación del cambio climático a través de la adopción de mejores prácticas.

A nivel global, un promedio de 12 % de las emisiones de gases de efecto invernadero son causadas por la deforestación y degradación. Un estudio nacional hecho por McKinsey señala que la acción más importante que México puede implementar para mitigar el cambio climático es eliminar la conversión de los bosques y selvas para la ganadería[2].

Por ello, la inversión en modelos productivos sustentables con efectividad climática es fundamental para el futuro del campo y de los bosques de México.

Las organizaciones civiles que integran la Alianza México REDD+ coinciden en que ésta es la forma más eficiente y rápida de promover el desarrollo rural, mejorar la calidad de vida de la población, y enfrentar y mitigar los efectos del cambio climático.

A largo plazo se busca una mayor productividad del recurso natural y generar mejores condiciones de desarrollo para las comunidades locales.

Los especialistas de la AMREDD+ trabajan con las comunidades y dueños de los bosques y selvas de México, con gobiernos locales, estatales y federal, en especial con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), y con la Comisión Nacional Forestal (Conafor).

Nuestros proyectos en campo demuestran que se puede aumentar la productividad ganadera en un 425% a través de actividades silvopastoriles, que combinan la conservación de bosques y selvas con la crianza de ganado.

De manera similar se puede aumentar la producción de maíz en 12% con actividades de agricultura de conservación, mientras se reducen de manera significativa los costos.

Estos esfuerzos muestran que es rentable implementar actividades sustentables. Las principales barreras para escalar estas prácticas son la falta de acceso a financiamiento adecuado y falta de asistencia técnica.

El Fondo de Acción Climática de la Península Yucatán y la Junta Intermunicipal y Biocultural de la región del Puuc, en Yucatán, son dos importantes proyectos que la AlianzaMREDD+ está desarrollando para enfrentar la primera barrera.

 

Fondo Climático en la Península de Yucatán

En el caso de la Península de Yucatán, la Alianza México REDD+ desarrolla acciones en la zona como el silvopastoreo, la agricultura de conservación, los cultivos agroforestales, la milpa maya mejorada y el aprovechamiento forestal de bajo impacto en carbono.

Su trabajo registra avances que se han potenciado con el apoyo y compromiso de los gobiernos estatales de Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

La coordinación entre los gobiernos de las tres entidades permitió crear en 2015 el Fondo Climático para la Península de Yucatán (FCPY), con el que se busca fortalecer las estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático.

El Fondo Climático permitirá a los estados de la península captar y distribuir financiamiento público y privado a nivel nacional e internacional dirigido a actividades que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero. Asimismo, emprende acciones contra la deforestación, promoviendo la restauración ambiental e impulsando acciones de adaptación para los ecosistemas y las poblaciones locales.

Además, el Fondo será un mecanismo flexible de movilización de financiamiento centrado en funciones de atracción de recursos, intermediación de fondos, conformación de carteras de proyectos, asistencia técnica a proponentes en la formulación, evaluación y seguimiento de proyectos, operación a través de fondos reembolsables, donativos, instrumentos de garantía y facilitación del acceso a servicios financieros.

El FCPY financiará actividades relacionadas con siete líneas de impacto; sin embargo, en sus primeros años de funcionamiento se centrará en tres áreas principales:

  1. Reducción de emisiones por deforestación y degradación forestal, a través de la implementación de actividades productivas sustentables en el sector agrícola pecuario y forestal.
  2. Ayuda a los habitantes y a los ecosistemas en el proceso de adaptación al cambio climático.
  3. Reducción de emisiones del sector transporte favoreciendo la movilidad sustentable.

Asimismo, el Fondo Climático podrá manejar tipos de inversión diferenciados, desde pagos por desempeño hasta donaciones internacionales, o fondos revolventes o de garantía para inversionistas privados.

Cabe destacar que el FCPY tiene un sistema de gobernanza transparente, incluye gobierno, academia y sociedad civil.

 

Junta Intermunicipal y Biocultural

En 2014 fue creada la Junta Intermunicipal y Biocultural del Puuc (Jibiopuuc), organismo público descentralizado que coordina los esfuerzos de conservación natural en la región Puuc de Yucatán.

El objetivo de la Jibiopuuc es reducir la deforestación y degradación forestal en la región Puuc, integrada por los ayuntamientos de Muna, Oxkuntzcab, Santa Elena, Tekax y Ticul.

La Alianza MREDD+ ha trabajado con el gobierno de Yucatán en el establecimiento de la estructura institucional y desarrollo de insumos para el diseño de su Programa de Inversión, que es conducido por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente de Yucatán (Seduma), y especialistas de la Universidad Autónoma de Yucatán, y que identifica las principales causas de deforestación en la región proponiendo una serie de actividades sustentables para frenarla y fortalecer el desarrollo de los municipios que integran la Jibiopuuc.

En febrero pasado se anunció que los gobiernos estatal y federal canalizarán 18 millones de pesos anuales al Programa de Inversión para la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación forestal (REDD+) de la Jibiopuuc.

A partir de 2017 se transferirán estos recursos a través de la Sagarpa federal y de la Secretaría de Desarrollo Rural (Seder) de Yucatán, y se complementarán con las inversiones de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), lo que representa un gran avance en términos de coordinación interinstitucional.

Para concretar la inversión gubernamental, la Alianza MREDD+ proporcionó el análisis y cuantificación de causantes de deforestación, información sobre modelos productivos, así como el mapeo y análisis de subsidios y programas.

La operación del Fondo Climático para la Península de Yucatán, en los tres estados que comparten territorio de la Selva Maya, y el trabajo en la región del Puuc, en Yucatán, son ejemplos concretos de cómo pueden alinearse  las políticas públicas para hacer posible la operación y estrategias REDD+, en la conservación y el manejo sustentable de bosques y selvas, y en beneficio de las comunidades que viven en ellas.

Con estos proyectos, la Alianza México REDD+ trabaja para lograr un desarrollo rural sustentable que enfrente con éxito el cambio climático a través de un manejo sustentable y productivo de los bosques, selvas y el campo en México.


[1]La AMREDD+ es una iniciativa que apoya el proceso de preparación para REDD+ en nuestro país, y está conformada por: The Nature Conservancy, Rainforest Alliance, Espacios Naturales y Desarrollo Sustentable (Endesu) y el Woods Hole Research Center. Cuenta con el apoyo del Programa de Cambio Climático Global de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
[2]Fuente: McKinsey and Company. 2013. Updated analysis on Mexico’s GHG baseline, marginal abatement cost curve and project portfolio. TetraTech/USAID.


Rane Cortez es directora de la Alianza México REDD+, por The Nature Conservancy.

 

Contacto:

Página web: Alianza México REEED+

Twitter: @AlianzaMREDD

Facebook: Alianza México REDD+

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

La receta para convertir el big data en dinero
Por

En el mundo existen empresas que van a ganar más dinero por los datos que poseen que por los servicios que brindan. Ser...